Club de Cuervos: ganar o perder

Para quien se haya quedado con ganas de más después del mundial o sienta un pequeño síndrome de abstinencia llegada la tarde, recomiendo ‘Club de Cuervos’. Se trata de la primera serie de comedia mexicana creada por Netflix, que se estrenó en 2015 con gran éxito de audiencia.

La serie, escrita por Gary Alazraki, famoso por dirigir una de las comedias mexicanas más taquilleras: ‘Nosotros los Nobles’, relata la historia de un equipo de fútbol de pueblo y las peleas familiares por controlar la empresa. Con un sentido del humor algo ácido y un reparto exquisito, Luis Gerardo Méndez, Mariana Treviño, Stephanie Cayo, Daniel Giménez Cacho, Juan Pablo de Santiago, entre otros, la serie ha ido avanzando en profundidad y matices y ya ha emitido su tercera temporada y ha renovado por una cuarta. 

 

Los acontecimientos suceden en el ficticio pueblo de Nuevo Toledo, donde prospera un equipo de fútbol de primera división, los Cuervos de Nuevo Toledo, controlado por la familia Iglesias. El conflicto estalla cuando el patriarca fallece dejando un testamento ambiguo y una herencia muy suculenta. Los dos hijos (legítimos), Salvador, “Chava”, e Isabel Iglesias comienzan una trifulca que pondrá patas arriba la familia, el municipio, y el corazón del equipo.

La serie está dividida en dos planos, por un lado, los problemas de carácter familiar y por otro, los económicos-empresariales. Aunque a priori el tema de la serie no parezca una apuesta arriesgada, las tramas que se tocan de fondo y las descripciones de los personajes traslucen ciertas situaciones vinculadas al mundo futbolístico bastante invisibilizadas.

 

La corrupción de los clubes, los sobornos, las estafas y el papel que desempeña la figura casi desconocida del agente en el triunfo o la decadencia de equipos y jugadores son algunos de los aspectos que se van destapando conforme se avanza en episodios. La serie es un retrato de la realidad de muchos países latinoamericanos y europeos respecto a la cercanía de la política y el fútbol y de su utilización proselitista para ganar elecciones.

Salvador, el hijo, representa al prototípico capitalista que no tiene ni idea de fútbol y al que no le importa en absoluto los jugadores ni el juego porque ante todo quiere lograr beneficios. Desea convertir al equipo de su pueblo en una fuerza internacional, en el Real Madrid de América Latina, hacer que brille en los medios y que luzca radiante como la joya de la corona de su imperio empresarial. Para ello propone algunas excentricidades como que los jugadores tuiteen en el campo o que, en sus camisetas, en lugar del nombre, aparezca un hashtag.

 

Aunque humorísticas, las ideas de este personaje se pueden identificar fácilmente como representantes de una nueva generación un tanto cegada por las premisas del marketing y la publicidad, empeñada en modernizarse, sin tener en cuenta el trabajo y el mimo que todas las artes precisan para despegar.

Por su parte, Isabel es una mujer en la treintena que ha crecido con el equipo y lo sabe todo de fútbol. Su imposibilidad de hacerse con la empresa se explica por su condición de mujer. Su personaje experimenta las dificultades que tienen las mujeres para lograr autoridad y cargos de poder en el mundo laboral, más aún, en un sector liderado tradicionalmente por varones. Asimismo, Isabel también se ve envuelta en algunas tramas familiares en las que se implica por codicia.

 

‘Club de Cuervos’ plasma perfectamente la cotidianidad del pueblo mexicano; sus colores, lugares y tradiciones gracias al seguimiento de la vida de los jugadores. En concreto, destacaría la actuación del director deportivo del equipo, Félix Domingo, interpretado por uno de los mejores actores mexicanos del panorama actual, Daniel Giménez Cacho. Su personaje está siempre amansando las tensiones que se transmiten de la familia al equipo e intenta subir la moral del club para conseguir los objetivos deportivos que se han marcado.

Es una serie que a través de la comedia consigue explicar la condición humana y acercar el complicado mundo de los negocios futbolísticos y sus tramas lóbregas al gran público. Resulta ideal para seguirla religiosamente, aunque también puede verse, en casos de extrema abstinencia futbolera y necesidad de desconexión, por capítulos aislados. 

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Raquel Verdugo

Comencé a ver series porque a mis amigos no les ocurría nada interesante. Ahora he sustituido sus historias por la de los personajes a los que amo. A veces olvido el nombre de mis amigos, pero no importa si mantengo cerca el de Don Draper, Hannah Horvath o Jon Snow.

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Comencé a ver series porque a mis amigos no les ocurría nada interesante. Ahora he sustituido sus historias por la de los personajes a los que amo. A veces olvido el nombre de mis amigos, pero no importa si mantengo cerca el de Don Draper, Hannah Horvath o Jon Snow.