Bodyguard 1×01: Episode 1

Bodyguard

Bodyguard

3 Stars

Summary

Al veterano de guerra convertido en sargento de policía, David Budd (Richard Madden) le es asignado proteger a la aspirante a primera ministra por el partido conservador, alguien que se aleja completamente de todo lo que él defiende. La tensión por la amenaza terrorista y las desavenencias entre ambos personajes son el punto de partida de este thriller político.

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Parece que la BBC andaba en búsqueda de su propio "Homeland". "Bodyguard" supone la respuesta inglesa, sobria y concisa (consta solamente de seis episodios) a la exitosa serie americana protagonizada por Claire Danes.

Richard Madden, el inolvidable Robb Stark de "Juego de Tronos", se afeita la barba y cambia las alforjas por un traje de chaqueta para convertirse en un reputado policía experto en seguridad nacional que como veterano de guerra arrastra un grave estrés post traumático que intenta ocultar.

Los brillantes primeros diez minutos del capítulo, llenos de adrenalina y tensa contención, bien valen el aprobado de esta miniserie que no termina de encontrar su tono y que diluye su discurso político hacia algo mucho más mundano como la tensión entre dos personajes antagónicos que adivinamos terminarán entendiéndose.

En el tren donde viaja con sus dos hijos, el sargento David Budd detecta una anomalía con uno de los pasajeros. El personal del vagón también se comporta de manera extraña por lo que se alerta y descubre que sus suposiciones son ciertas y que nada menos que hay una amenaza de bomba por parte de una mujer que se adivina del islam. Con temple y paciencia consigue ganarse a la joven que sostiene el detonador y consigue que todos salgan sanos y salvos. Unos minutos de tensión bien conseguidos que tienen su recompensa laboral, pero no personal. Se le asigna una nueva misión, pero en casa las cosas con su mujer siguen tensas y parece que no hay reconciliación posible.

Todo el temple que presenta en su trabajo se va por la borda cuando entra en casa, donde se convierte en un hombre obsesionado con su ex y de carácter conflictivo que se niega a buscar ayuda para canalizar los problemas que arrastra desde hace tiempo a raíz de su trabajo y su paso por la guerra.

Por otro lado le es asignado proteger a la aspirante conservadora a Primera Ministra de Inglaterra, una dama de hierro con las ideas muy claras y que se sitúa en las antípodas ideológicas de lo que él defiende. Una mujer que lidera una administración que es implacable contra el crimen y el terrorismo, de tendencia xenófoba y poco dada al entendimiento entre culturas. Alguien que firmaría una guerra sin pestañear, algo que él ha vivido y sobre lo que no puede estar más en desacuerdo.

Para colmo es alguien cuyas maneras altivas y poco simpáticas dificultan la relación que están obligados a tener, al menos de mínimo entendimiento. Se adivina, sin embargo, que tardarán poco en llegar a entenderse y quien sabe si virarán la relación entre ambos hacia un predecible romance o simplemente hacia una sana camaradería, o si seguirán con esa tensión y desconfianza disfrazada de cordialidad. Creo que esta última sería la más acertada y la menos vista, habrá que continuar viéndola para descubrirlo.

Tiene pequeños detalles y escenas acertadas (más allá del prometedor comienzo), por ejemplo la del derrame de café, que deja entrever la personalidad de cada una de los personajes principales. Se adivina que será Chanel Dyson, la asistente de la secretaria de Estado, que se ríe y más tarde es despedida, la que puede dar más juego como personaje con aristas y mucho que descubrir.

Por lo pronto parece que la serie promete pero que tiene que ponerse las pilas si piensa sostenerse exclusivamente sobre sus dos protagonistas. Richard Madden nos encantaba como Robb Stark, pero sus dotes interpretativas quizá le van un poco justas para un personaje con tanta responsabilidad, veremos si poco a poco consigue hacerse al personaje y transmitir mejor las contradicciones y tensiones que tiene su personaje. En cuanto a Keeley Hawes como Julia Montague, cumple con su papel de bruja altiva y elegante que piensa dar en la cara a todo aquel que intente menospreciarla por ser mujer, una mujer conservadora en un partido conservador y posiblemente machista donde tendrá que demostrar su valía y ponerse una armadura de hierro como ya hizo su antecesora Margaret Thatcher y ser asertiva en las cuestionables decisiones que vaya tomando. Todo esto sin dejar de ser una mujer y mantener una vida personal al margen de su trabajo.

Sobre todo se nota que no le gusta tener a alguien que se acerque a su intimidad y vea de primera mano sus pequeñas miserias, un hombre como David que debe protegerla pero sobre el que no puede evitar sentirse intimidada y juzgada.

La serie quiere abarcar mucho al intentar ser un thriller trepidante con la profundidad de un drama policial, pero pese a que tiene buen ritmo, en este primer episodio no ha llegado a triunfar en ninguno de los dos géneros. Y al tratarse de una serie limitada, ya debería haber planteado cuál será el hilo conductor de toda la historia, algo que nos enganche más allá de la relación entre los dos protagonistas y la amenaza abstracta del terrorismo islámico sobre la sociedad occidental acomodada.

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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

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Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.