Black Mirror 5×02: Añicos

Añicos

Añicos

3.5 Stars

Summary

Chris (Andrew Scott) es un conductor de VTC que se empeña en recoger a alguien que trabaje en las oficinas de la red social Smithereens. Cuando finalmente lo hace, sucederán hechos inesperados.

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Andrew Scott, el cura sexy de “Fleabag” protagoniza el segundo episodio de la quinta temporada de “Black Mirror”, una aventura trepidante al volante que lo mismo podría servir como una campaña de la DGT que como un manifiesto anti VTC por parte del colectivo del taxi. Poco conocemos sobre la persona que conduce un coche en el que nos subimos alegremente a través de una aplicación. Nos fiamos de una buena puntuación y las credenciales de una empresa a la que presuponemos seriedad y profesionalidad en sus trabajadores. Aunque lo que viene a denunciar este episodio es que la aplicación tipo UBER para la que trabaja Chris (Andrew Scott) poco o nada sabe sobre la profesionalidad o la salud mental de sus conductores, ya que se basa en la economía colaborativa donde un hombre con coche se ofrece a recoger a gente y llevarla donde quiera por un módico precio.

Y poco conocemos sobre Chris, pero un par de escenas previas a la trama central nos dejan ver que es alguien que está de duelo y que el trabajo de conductor es algo a lo que ha tenido que recurrir debido a una situación del pasado. Acude a terapia de grupo, pero todavía no se ha abierto a los demás, por lo demás parece un tipo de lo más normal, afable y simpático.

Observamos que siempre se sitúa en el mismo punto para recoger a sus pasajeros, y a todos les pregunta casualmente si trabajan para la empresa a la que corresponde el gran edificio donde espera cada día: Smithereens (el título del episodio en versión original, y que en su adaptación al castellano tiene una acepción más evocadora: Añicos). Un buen día recoge a un joven elegante bien trajeado y pegado a su móvil, él si que trabaja para Smithereens, responde vagamente al conductor mientras le ignora el resto del trayecto centrado en su teléfono. No sabe la que le espera, tampoco muy bien lo sabe Chris, que tiene un objetivo pero no un plan, y se dispone a secuestrar al jovencito sin saber muy bien cómo ni porqué. Se desvía del recorrido sin que el chaval sospeche nada y a partir de ahí se inicia una aventura trepidante que recuerda ligeramente a “El desconocido” la película protagonizada por Luis Tosar.

Mucho se ha hablado sobre el cambio de tono de “Black Mirror” en su nueva temporada, aunque tras ver los tres episodios queda claro que no es debido a su paso por Netflix, pues en la etapa Netflix de “Black Mirror” tenemos capítulos tan angustiosos como “Arkangel” o “Shut up and dance”.

La principal diferencia se siente en varios detalles, en este capítulo concreto se enmarca la trama en una fecha, y esta no pertenece a un futuro cercano y distópico, sino a la actualidad, el año 2018. Si hay algo que consiguió arrebatar la nueva serie de la BBC “Years and years” respecto a “Black Mirror”, de la que es una evidente sucesora es su concreción. Sabemos en que año estamos en cada momento, por lo que en el año 2026 puede haber un colapso bancario, o podremos implantarnos el teléfono en la mano. “Black mirror” jugaba a la lejanía y la ciencia ficción para asustarnos pero sentir que tenemos el control. Charlie Brooker siempre ha querido señalar al espectador como cómplice de las consecuencias que pueden traer las nuevas tecnologías sobre nosotros, y que de nosotros como sociedad depende el uso que le demos y el daño que puedan hacernos (o el beneficio, también).

“Añicos” resulta un episodio muy entretenido, pese a su larga duración funciona como un mediometraje de acción sobre un secuestro en el que lo realmente interesante no es el objetivo o el rescate, si no la causa que ha llevado a este hombre normal y corriente a tener un colapso como este y arruinar su vida de esta manera llevándose a un pobre becario por delante. Andrew Scott es lo mejor del episodio ya que dota al personaje de la humanidad suficiente para generar empatía y a la vez resultar algo turbio. Su personaje pasa por todas las emociones posibles y resulta muy convincente en todas ellas. Ojalá la industria se empiece a fijar en este gran actor, si tenéis la oportunidad, poneros con la segunda temporada de “Fleabag”, que además de ser una joya de la comedia, veréis al actor en un registro muy diferente. Los que le visteis en "Sherlock" ya conoceréis esta faceta.

Como hemos dicho, el episodio distrae pero no remueve. Intenta ser una crítica a la estúpida adicción al móvil y las redes sociales, insinuando que son las grandes compañías las que introducen elementos dañinos y adictivos para que no podamos dejar de consultarlas. Critica la deshumanización que se consigue con ellas, los típicos comentarios sobre las cafeterías llenas de gente que no se habla entre ellas si no que mira al móvil, y por supuesto el uso peligroso que se hace de ellas al volante.

Pero no propone nada. Al final descubrimos (SPOILER), que la motivación de Chris para secuestrar al pobre becario de Smithereens es conseguir hablar con el CEO de esta red social (TOPHER GRACE) y expiar su culpabilidad al confesar que en un viaje nocturno en coche estaba tan aburrido que consultó el móvil al pitarle una notificación y que esto llevó a un trágico accidente de coche donde murió su prometida.

Topher Grace es Billy Bauer, el pseudo Mark Zuckerberg es retratado como un joven friki venido a más al que el éxito apabullante de su invención le viene grande. De hecho en su breve aparición la trama es benévola con él pues deja mostrar esa debilidad y humanidad de alguien que realmente no tiene ni idea de cómo afrontar la situación. Al final no queda claro hacia quién se dirige la crítica del episodio: ¿A los directivos de la corporación? ¿Al FBI? (en serio) ¿A la estupidez de “la gente”?. 

Que cada uno elija su bando, en otra época Charlie Brooker hubiera hecho añicos (nunca mejor dicho) al CEO de la red social o a la corporación. Aquí queda todo un poco en el aire, incluido ese final abierto que tanto debate está generando y que posiblemente sea lo mejor del capítulo. Eso y los jóvenes que se paran a ver el accidente para poder reportarlo en redes sociales, cuyo síndrome del reportero y el morbo pueden más que toda humanidad.

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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

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