Bienvenidos al paraíso del ‘White Lotus’

White Lotus 1x01: Arrivals

White Lotus 1x01: Arrivals

Series: White Lotus

4 Stars

Summary

Un nuevo grupo de huéspedes llegan al resort White Lotus para disfrutar de unas vacaciones en el paraíso.

Coder Credit

El verano es sinónimo de sol y playa, a poder ser un destino paradisíaco en el que, si somos afortunados, no tenemos que mover un dedo para hacer las cosas más triviales. El resort de lujo White Lotus es el lugar ideal para aquellos que buscan pasar su periodo estival disfrutando de la agradable sensación de no hacer absolutamente nada.

La nueva ficción de HBO está firmada por el genial Mike White, responsable de esa gran desconocida que es Enlightened y que, además, se encarga tanto del guión como de la dirección de los seis episodios que componen esta miniserie. Esto ya hace que la serie no sea para todo el mundo. El humor de White es incómodo y sutil. Las situaciones más hilarantes se disfrazan de verdaderos dramas para los personajes. Su comedia no busca la risa fácil que desencaje la mandíbula. Es mucho más sesudo y tal vez por eso esta no será, por desgracia, la serie de la que todo el mundo hable este verano.

Ya desde los mismos títulos de crédito queda más que claro que lo que vamos a ver dista mucho del paraíso. El hermoso papel pintado de la que pudiera ser una lujosa habitación del White Lotus con el que ilustran los créditos está lleno de vida. Sus colores son vibrantes. Las escenas que nos muestran contienen animales y plantas exóticas que nos invitan a perdernos en el paraíso. Pero si uno se detiene a observarlo con detenimiento pronto descubre que no todo es lo que parece. Una de las escenas nos muestra a un pez al que parece que están ahogando con un alga y en otra podemos ver como un grupo de hombres en una canoa reman hacia una ola gigantesca que probablemente signifique una muerte segura. Escenas perturbadoras que se esconden en un paraíso que tal vez no lo sea tanto.

La serie arranca con una muerte o al menos con el anuncio de que se va a producir una muerte. No sabemos quién y ni las circunstancias que le llevaron a tan aciago destino. Lo único que sabemos es que las vacaciones en el White Lotus terminan de forma desafortunada. Rápidamente, la acción nos traslada diez días atrás para ser testigos de la llegada de un grupo especial de huéspedes que buscan desconectar de todo en las aguas de Hawaii. El staff del hotel, dirigido por el siempre sonriente Armond (Murray Barlett), espera a los clientes a pie de playa con la promesa de unas vacaciones idílicas. El grupo de huéspedes está conformado por Rachel (Alexandra Daddario) y Shane (Jake Lacy), una pareja de recién casados que tal vez no se conozcan tanto como creen; el matrimonio Mossbacher, formado por Nicole (Connie Briton) una exitosa CEO y Mark (Steve Zahn) su marido no tan exitoso, al que acompañan sus hijos adolescentes y una amiga de la hija; y  Tanya (Jennifer Coolidge), una mujer frágil que viaja a la isla para tirar las cenizas de su madre al mar.

White nos propone una comedia satírica en la que enfrenta los puntos de vista de los trabajadores del White Lotus y sus queridos huéspedes y que recuerda mucho a la británica Arriba y Abajo. Así, vemos a los huéspedes del hotel buscando idiotizar sus sentidos en el paraíso de cualquier manera a costa de los trabajadores del resort que se desviven por cumplir los deseos de los clientes por ridículos que sean. Esto da lugar a un sinfín de situaciones absurdas que no hacen sino enfatizar las diferencias entre ambos. Situaciones como Lani tratando de ocultar no solo su embarazo sino que está de parto por miedo a perder su trabajo en su primer día en el White Lotus mientras que los huéspedes discuten por tener una habitación más cerca de la piscina porque para eso la pagan. 

Las diferencias socioeconómicas de ambos grupos de personajes son lo que vertebran toda esta historia. Pronto queda olvidada la idea de que se va a producir una misteriosa muerte en el hotel. En su lugar, observamos fascinados el devenir de unos personajes caricaturescos que viven cada pequeña decepción como si fuera un verdadero drama digno del fin del mundo. Y lo peor de todo es que los miembros del staff se muestran serviles con un grupo de personas que probablemente no se merezcan tales atenciones. Así de ridículos y horribles son los huéspedes. 

La genialidad de la serie está precisamente en presentar este mundo apto solo para unos pocos y llevarlo al extremo. Ridiculizarlo para ver lo absurdo que es toda esta situación. Los huéspedes están llenos de aristas. Son ridículos, sí, pero están definidos por cientos de pequeñas cosas. En este primer episodio es fácil encontrar tres o cuatro adjetivos que permiten diferenciar la personalidad de cada uno de ellos. En contraste, los miembros del satff son planos, todos iguales, apenas sabemos nada de ellos porque así tiene que ser. Son el personal del hotel. No importan. Tienen que ser invisibles para el ojo no solo del huésped sino del espectador hasta el momento en el que son necesarios. Y aún en esos momentos la máscara de la servidumbre hace imposible que podamos saber quién es la persona a la que le han pedido una bebida o que les llame un taxi. Igual que en la vida real.

Por supuesto hay alguna excepción dentro del staff. Ya desde el inicio despuntan tres personajes que serán clave no solo para el desarrollo de la trama sino para acentuar las diferencias entre huéspedes y personal del hotel. Pero no nos engañemos, el eje central de esta historia, como en toda buen hotel que se precie, son los huéspedes. Su egocentrismo y su estilo de vida en el que acostumbran a tener todo lo que desean por el mero hecho de pedirlo es lo que hace que la serie avance. Cada nuevo conflicto es un nuevo exceso en sus peticiones y deseos, cada cual más ridícula que la anterior especialmente en vacaciones cuando el ser humano tiende a sacar lo peor de sí mismo. Y ante eso solo se puede responder con un “Enseguida, señor/a” y una sonrisa.

White Lotus es la sátira perfecta de la sociedad de nuestros días. Sin tratar directamente de eso, la serie ataca a temas como el sexo, la clase, la apropiación cultural o el racismo por medio de un humor sutil y cargado de ironía. Su mensaje es potente y provocador sin pretender serlo. Es puro cinismo pero sin llegar a ser deprimente. Perfecta para recordarnos que el paraíso no siempre es tan idílico por mucho que intenten vendernos lo contrario.

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Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.