Bienvenido, Mr. Goodman

Temporada 4 de Better Call Saul

Temporada 4 de Better Call Saul

Series: Better Call Saul

5 Stars

Summary

Jimmy trata de lidiar con su suspensión como abogado. Con la ayuda de Kim tratará de ser readmitido en el Colegio de Abogados. Mike se convierte en la mano derecha de Gus Fring. Nacho tendrá que afrontar las consecuencias de sus actos.

Coder Credit

Menudo temporadón se ha marcado Better Call Saul. La serie de AMC se ha caracterizado siempre por cocinarse a fuego lento y por no necesitar de fuegos artificiales ni grandes dosis de acción para deslumbrar a su público. Lástima que no cope grandes titulares y que no sea ESA serie de la que todo el mundo habla. Eso sería lo justo. Pero eso no iría con la esencia de Saul Goodman donde la justicia por sí misma es inexistente.

Hace unos meses celebraba el décimo aniversario de Breaking Bad revisitando sus inicios. La historia de Walter White era la historia de un buen tipo con muy mala suerte que poco a poco se iba deshaciendo de su anodino traje de buenazo para revelarse como el monstruo que verdaderamente era. Por su parte, la serie nos mostraba a Saul Goodman, un mindundi que casi parecía un chiste, carente de escrúpulos y que nos hacía preguntarnos si acaso alguna vez había tenido alma. Si algo ha dejado claro esta cuarta temporada de Better Call Saul es que Saul Goodman no es más que el resultado de la pésima e injusta suerte que rodea a Jimmy McGill. Ese tipo sí que era un buenazo y no Walter White.

He de reconocer que al principio temí que la sombra de Chuck fuese tan grande que desdibujara toda la historia de Jimmy. La lucha fraticida de la que se nutrió la serie durante tres temporadas terminó de manera tan abrupta e inesperada que no era capaz de atreverme a suponer por dónde irían los tiros este año. Aún sin estarlo, Chuck ha seguido bien presente en esta historia. Su muerte tenía que tener consecuencias en Jimmy y los que le rodeaban. Para  nuestra sorpresa, el más afectado por la pérdida ha sido Howard aunque cuesta creer que lo que le duela sea la verdadera amistad que le unía a Chuck más que el bolsillo. En cambio, para Jimmy la muerte de Chuck no es más que el punto y final de una historia que no podía terminar de otro modo. Las diferencias entre los hermanos eran insalvables, las heridas infligidas mortales y el certificado de defunción de Chuck solo es el último clavo de un ataúd que se cerró hace ya mucho tiempo.

Tal vez por eso duela tanto ver en Winner (4x10) lo que pudo ser. Ese flashback que nos muestra a Jimmy junto a su hermano jurando como abogado en el Colegio de Abogados, con un Chuck orgulloso y un Jimmy al que le brillan los ojitos de esperanza es descorazonador. Les vemos celebrando juntos el éxito de Jimmy, cantando a dúo en un karaoke. Por primera vez vemos a Chuck como al hermano mayor que admiraba Jimmy. Le vemos acompañar a su hermano a casa, asegurarse de que se mete en la cama y, en un gesto inesperado, le vemos acostarse junto a Jimmy prometiéndole un desayuno de tortitas a la mañana siguiente. Porque Jimmy se lo merecía. Su esfuerzo por fin se vio recompensado. Tal vez esa fuera la única vez que se sintiera como un igual frente a su hermano. Por eso duele tanto ver cómo ha terminado la historia y cómo las acciones de Chuck, incluso desde la ultratumba, han ido minando a Jimmy, provocando su fagocitación por ese monstruo terrible que es Saul Goodman.

Pero Chuck no es el único culpable. Durante toda la temporada vemos a Jimmy lidiar con su suspensión. Un año sin poder ejercer como abogado. Su sueño se le escapa entre los dedos. De nuevo le vemos tratando de dejar a un lado sus inclinaciones para jugar según las reglas. Porque solo así podrá volver a tener su licencia de abogado. Le vemos currar en un trabajo de mierda mientras sueña con su futuro despacho junto a Kim, sin saber que su amada, a su manera, trata de luchar contra sus propias inclinaciones. A ella le ha costado mucho esfuerzo llegar hasta donde ha llegado. Su sacrificio no puede ser en vano por mucho que quiera a Jimmy. Lamentablemente, la suspensión de Jimmy es una mancha que no debe salpicarle. Y mientras Jimmy sueña con su nueva firma, Kim pasa más y más tiempo fuera, haciendo que su nombre crezca y buscando otro despacho en el que dejar su maletín al final del día. Cómo duele ver la traición en los ojos de Jimmy cuando ella le confiesa que ha firmado como socia en otro bufete y que para cuando consiga su licencia él tendrá que volar solo. Para colmo, el estoicismo con que Jimmy encaja la noticia felicitándola por su duro trabajo no hace sino añadir sal a la herida.

Por si esto no fuera poco, conforme avanza la temporada le vemos tratando de limpiar su imagen. La negativa del Colegio de Abogados es lo último que le podía pasar a un Jimmy que aún jugando según las reglas ve cómo el fantasma de su hermano le arrebata su sueño. ¡Cómo escuecen las lágrimas de Jimmy en ese parking! Qué injusto que le señalen como poco sincero cuando probablemente su alegato para que considerasen su readmisión fue, con toda probabilidad, uno de los últimos actos verdaderamente auténticos de Jimmy McGill. A partir de aquí no quedaba otra que rendirse a Saul Goodman. Ese Saul que nació bajo la sombra de Jimmy el Escurridizo, el timador, el que mediante engaños y atajos se sale siempre con la suya. Si alguien puede lograr que consiga su licencia ese es Saul, aunque eso signifique sacrificar al bueno de Jimmy para siempre.

Menos mal que cuenta con Kim. La pobre no puede ni con su sentimiento de culpabilidad ni con la injusticia. Bien sabe ella que lo que le ha pasado a Jimmy no es justo y por eso no duda, una vez más, en prestarse a lo que más les gusta: el timo. Si jugar según las reglas no basta habrá que engañar a todo el mundo para que crean que Jimmy no era más que un devoto y arrepentido hermano que merece su readmisión como abogado. Juntos elaboran un complejo plan de engaños con visitas a la tumba de Chuck, lágrimas falsas, becas y hasta una donación generosa para una nueva biblioteca con el nombre de Chuck. A estas alturas quien está al mando es Saul Goodman.

Finalmente, el plan da resultado. Consigue un último intento de apelación en una nueva audiencia.  Si el Colegio de Abogados quiere a Chuck tendrán a Chuck, aunque sea desde ultratumba por medio de carta. Jimmy hace uso de las últimas palabras de su hermano para conmover al personal pero, inesperadamente, se guarda la carta y lanza un emotivo discurso sobre su hermano, su relación y su admiración para rematarlo con la promesa de ganarse con su esfuerzo el poder llevar el mismo apellido que su hermano y hacerle sentir orgulloso allá donde esté. Jimmy deja el estrado sabiéndose ganador de su licencia. Ha logrado conmover a los presentes. ¡Hasta Kim tiene que enjugarse las lágrimas! Una vez fuera, Jimmy celebra sus buenos reflejos cambiando de estrategia en el último momento y le revela a Kim que todo lo que ha pasado dentro no ha sido más que una treta. La cara de Kim desencajada bien vale un Emmy para Rhea Seehorn. La última escena de esta temporada lleva su nombre. La vemos hacerse más y más pequeña en una sala enorme, mirando cómo Jimmy se marcha por el pasillo celebrando su éxito y pidiendo un impreso que le permita cambiarse el nombre, preguntándose quién es ese hombre. Saul Goodman ha llegado para quedarse.

Pero la transformación de Jimmy no es la única que hemos podido ver esta temporada. Al tiempo que Saul iba asomando, hemos sido testigos del cambio en Mike. Su nuevo trabajo al lado de Gus Fring le ha llevado al límite y es justo al final de temporada donde le vemos cruzar la línea. Mike siempre ha sido un hombre de principios. Esta temporada nos ha servido para entender aún mejor su psicología. El tipo duro que siempre lleva una coraza. El hombre que deja su trabajo y curra en lo que sea para alejarse del dolor que le produce la muerte de su hijo. El samurai con el código de honor más férreo de toda esta historia que, al final, ha tenido que cruzar sus propias líneas rojas para cumplirlo.

Esta temporada le hemos visto convertirse en la mano derecha de Fring. Tengo que reconocer que al principio toda su trama al frente de la construcción del laboratorio subterráneo me daba mala espina. Pensé que se quedaría en un mero guiño para los fans de Breaking Bad llevándonos de vuelta a un escenario emblemático y conocido como es el futuro laboratorio de Walter. Verle dirigiendo a los obreros, instalando cámaras y vigilando milimétricamente cada uno de sus pasos no hacía sino mostrarnos algo que ya conocíamos de Mike: su obsesión por el control. Algo que comparte con su patrón. Pero ESE final inesperado… Quién nos iba a decir que iba a ser Werner, ese ingeniero alemán, burlando sus concienzudas medidas de seguridad para pasar unas horas con su esposa el que llevase a Mike al límite. Su amigo. El que le obligará a cruzar la línea. Pasara lo que pasara el final iba a ser el mismo. De nada sirve que Mike le diga a Gus que hay otro modo de terminar la historia. La desobediencia de Werner solo tiene un castigo posible. El fastidio y el dolor que por un momento resquebrajan el rostro de piedra de Mike es real. SU amigo le ha obligado a tener que llegar hasta ahí, a esa montaña. En plena noche. A esa última observación de estrellas que, en un plano magistral, nos muestra a Mike descerrajando un tiro cruzando la línea para no volver jamás.

Quizás la trama que ha quedado más desdibujada esta temporada sea la de Nacho. No me cabe duda de que lo que Gilligan y Gould tienen pensado para el personaje será algo grande pero esta temporada apenas hemos podido verle más que al principio, cuando sin quererlo cambió a los Salamanca por un tirano aún peor como es Gustavo Fring. Lo bueno de su historia es que nos ha traído a Lalo, ese extraño y loco personaje que no se anda con chiquitas. Y aunque conocíamos sus nombres a través de Saul Goodman en Breaking Bad, lo cierto es que poco hemos visto de ellos, aunque algo me dice que los fuegos artificiales vendrán de esta parte en un futuro.

La serie de la que todo el mundo debería estar hablando nos deja con un final que bien pudiera ser final de serie. La última imagen de Jimmy camino de su completa transformación en Saul Goodman, el abogado, funcionaría como un cierre perfecto para una serie casi perfecta. Por suerte, tendremos una quinta temporada aunque sus responsables ya avisan que el final está cada vez más cerca. No hace mucho, Gilligan confesaba en una entrevista que podrían llegar a las seis temporadas pero lo cierto es que la serie, como Saul, cambia conforme se escribe su historia. El final ya lo sabemos. Apenas empezamos a verlo pero Saul Goodman ha venido para quedarse definitivamente. Eso no impide que llore por Jimmy. El bueno de Jimmy al que señalaban siempre sus faltas. Al que no le perdonaban el más mínimo error. Ese al que no dudaban en pisotear. Su nobleza, su dedicación y su gran corazón no tenían cabida en este mundo. Lloremos por Jimmy McGill porque nadie más lo hará.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

About Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal