Aquellos maravillosos años (2021): 1×01

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Series: Aquellos maravillosos años (2021)

5 Stars

Summary

Dean acaba de cumplir 12 años y debe empezar a decidir en qué clase de hombre quiere convertirse y cuál es el lugar que quiere ocupar en el mundo. Pero ese mundo, en la época que le ha tocado vivir (finales de los años 60 del siglo XX), y siendo Dean un chico negro, no siempre va a ser tan maravilloso como se imagina.

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Aquellos maravillosos años (“The wonder years” es el título original) es la historia de Dean Williams, un niño que a finales de los 60 acababa de cumplir 12 años y trataba de encontrar su lugar en el mundo. Una época ciertamente difícil para cualquier niño y que ahora, siendo adulto y con la experiencia que le ha dado la vida, recuerda con nostalgia.

Para aquellos que conocen la serie original esta presentación les sonará bastante. Dirán incluso que es un calco de aquella mítica ficción que triunfó en todo el mundo entre los años 1988 y 1993, con la única diferencia de que el protagonista se llama Dean Williams y no Kevin Arnold. En otras palabras: un reboot más, tan innecesario como los miles que deambulan hoy por las televisiones y plataformas digitales.

Sin embargo, The wonder years no es un reboot más porque no se limita a contar otra vez la misma historia, esta vez con unos actores más “modernos” y “guapos” al estilo del siglo XXI. Por el contrario, ofrece “pequeñas” diferencias con respecto a la historia original y que van a ser su gran acierto.

Por un lado, está la diferencia de años entre la historia original y la del momento en que el narrador la está relatando (papel, por cierto, que realiza con maestría Don Cheadle, recientemente nominado a un Emmy). En la serie original esa diferencia de años, mal que le pese a los hijos de los 80, no se notaba tanto. Y aunque es cierto que entre los años 60 y 80 el mundo avanzó una barbaridad, no es nada comparado a los adelantos tecnológicos que han tenido lugar en lo que llevamos de siglo XXI... y que un influenciable chico de 12 años de finales de los 60 catalogaría como de ciencia ficción.

Esta mayor diferencia de años entre los dos puntos de vista del protagonista (el actual y el del pasado) consigue que la narración del Dean del presente esté cargada de notas de humor y de ironía. Y es que él es el primero en ser consciente de lo “ingenuos” que eran en aquella época, pensando en lo asombroso que era el mundo cuando no tenían ni idea de lo que estaba por llegar.

Un punto de vista necesario

Pero sin duda es la otra “pequeña diferencia” la que marca a este enésimo reboot. La que hace que deje de ser “otro reboot más” para convertirlo en “un reboot necesario”. Porque Dean no es un chico blanco de 12 años que está descubriendo el mundo, al igual que hiciera Kevin en la serie original, sino que se trata de un chico negro que está descubriendo el mundo. Y si ese mundo que le ha tocado vivir se encuentra en una época tan especialmente conflictiva para su comunidad como fue la de finales de los años 60 la cosa cambia. Y mucho.

Porque esa era una época en la que la segregación racial hacía muy poco que había sido una realidad. En la que por primera vez en los institutos podían verse juntos a chicos blancos y negros, pero no todo el mundo estaba de acuerdo con que se juntaran. En el que había barrios de blancos y de negros y, además, en las noticias se llamaba a estos últimos “nigger”, un término completamente prohibido en la actualidad. Y en el que los padres debían tener con sus hijos la triste pero necesaria charla de “cómo comportarse en el caso de que te cruces con un policía” (aunque esto, lamentablemente, sigue siendo una realidad en la actualidad).

En “The wonder years” se van a tratar todas estas circunstancias. Por duras que sean, no dejan de ser la realidad que vivieron millones de niños como Dean. Y precisamente porque están contadas desde el punto de vista de Dean lo que consigue este nuevo reboot es completar la historia original. Permite que todos los que disfrutaron y aprendieron con la serie original de la mano de Kevin Arnold, ahora puedan ver la fotografía completa gracias a Dean Williams. Aunque haya sido con décadas de diferencia, los dos narradores han mostrado la radiografía de aquella época tan turbulenta, que ni mucho menos vivieron de igual manera.

Y a este respecto conviene hacer un apunte muy necesario: uno de los grandes responsables de que este reboot haya visto la luz ha sido precisamente Fred Savage, el actor que dio vida al adorable e inocente Kevin de la serie original. En esta ocasión ejerce de productor ejecutivo y además dirige el primer episodio de la serie, cerrando con él ese círculo que él mismo comenzó a dibujar hace más de 30 años.

Una dura realidad

Volviendo a la dura realidad de la que el espectador va a ser testigo en The Wonder Years, sin duda el otro grandísimo acierto de la ficción es el modo en que esta se muestra.

Ya en el episodio piloto Dean va a ser testigo de uno de los hechos que más conmocionaron a su comunidad y que marcaron un antes y un después en la lucha por los derechos de los negros. Sin embargo, porque Dean es un chico que acaba de despertar al mundo y que, además, es la persona más optimista y bienintencionada que uno puede encontrarse, apenas se va a dar cuenta de ello. Sí, va a ser consciente de que pasan cosas, pero no las va a experimentar ni sufrir cómo le ocurrirá a sus padres: dos profesores que, tras muchos esfuerzos y penas, habían conseguido salir adelante.

Y así es precisamente como lo va a vivir el espectador. Con situaciones aparentemente corrientes en las que un chico de 12 años es feliz con sus amigos y acaba de conocer al amor de su vida, pero en la que de fondo aparecen otras situaciones menos agradables: compañeros de instituto blancos que se niegan a beber de la misma fuente que él o unos padres que lloran a solas en la habitación porque son conscientes de que las cosas no han cambiado tanto para ellos como les gustaría, por poner solo unos ejemplos.

El hecho de que estas situaciones menos alegres se muestren de fondo permite que el espectador (al menos el blanco) no se sienta tan incómodo ante lo que está viendo. Consigue que no perciba tanto esta ficción como un drama que narra lo mal que lo pasó la comunidad negra en aquella época, y lo viva más como una comedia en la que es imposible no querer a Dean y con la que, además, se van a mostrar píldoras de esa dura realidad.

En definitiva, la nueva versión de Aquellos maravillosos años permite que aprendamos a ver las diferencias entre el mundo visto a través de los ojos de Kevin y los de Dean, pero sin dejar de disfrutar de sus peripecias, que no serán pocas... Solo por eso, este sí es un reboot que ha merecido la pena hacer.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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