Alpha: el estrecho vínculo entre un lobo y un humano

Alpha

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3 Stars

Summary

Un joven que nunca se había separado de su familia acabará perdido en medio la inhóspita naturaleza, debiendo formar equipo con un lobo herido, pues estando juntos es la única manera que tienen de sobrevivir.

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A medio camino entre el documental y el largometraje, Alpha nos traslada a 20.000 años antes de nuestra era. A una época en la que el hombre era uno más entre los muchos depredadores que poblaban la Tierra y donde cada día suponía una dura lucha de supervivencia. No solo contra las inclemencias del tiempo, que a cada instante recordaban lo frágil que era el ser humano en realidad, sino también contra esos otros depredadores que también luchaban por vivir… Hasta que en medio de esa lucha sin cuartel tendrá lugar un hecho fortuito que conseguirá que dos enemigos (un humano y un lobo) se conviertan en aliados.

En realidad Alpha parte de un argumento repetido en infinidad de ocasiones (Infierno en el Pacífico o Enemigo mío, por citar sólo unos ejemplos) en el que somos testigos de cómo dos personajes que parecen estar destinados a odiarse acabarán creando, poco a poco, un vínculo. Primero porque necesitan la ayuda del otro para sobrevivir, y después porque entre los dos surge una amistad verdadera, más propia de hermanos, que hará que resulte imposible pensar que al principio querían matarse.

En esta ocasión el protagonista (humano) de esa historia es Keda, el hijo del jefe de la tribu que por primera vez va a formar parte de la Gran Cacería. Ese momento único y peligroso que tan sólo ocurre una vez al año en el que diferentes tribus se unen para cazar al bisonte. Se trata de una cacería peligrosa donde hay muchas posibilidades de no regresar con vida, pero que los elegidos emprenden con orgullo, pues sólo el éxito de esa cacería permitirá que sus familias no mueran de hambre.

Aunque en el caso de Keda hay más miedo que orgullo ante lo que está a punto de vivir. Y cuando la cacería no sale ni mucho menos como esperaba y acaba solo en medio de la estepa, ya que su padre y el resto de la tribu le han dado por muerto, ese miedo irá a más. Especialmente cuando aparece un inesperado compañero de desventuras: un lobo al que hirió cuando su manada intentaba darle caza y que, al igual que le ha ocurrido a él, su grupo también dio por muerto.

Y así será como, completamente solos, los dos tratarán de curarse de sus respectivas heridas para emprender el camino de regreso a casa en un viaje repleto de momentos de tensión, miedo y ternura. Como decía, nada que no se haya visto en otras ocasiones cuando de enemigos que acaban convirtiéndose en aliados se trata. Y más cuando uno de esos protagonistas es un lobo, lo que añade un componente emotivo más.

Evidentemente, el hecho de que uno de los integrantes de la pareja protagonista sea un precioso lobo que, además, es de lo más expresivo, va a ser el elemento del que más punta se saque en Alpha. No en vano el título es el nombre que le da Keda a su compañero lobo.

Pero también se dará una gran importancia al paisaje que recorrerán los dos compañeros, y de ahí lo de que Alpha también es un documental (incluso el narrador es Morgan Freeman, el narrador por excelencia de todas las series documentales con gran presupuesto que se precie). Porque si bien la historia comienza en las estepas repletas de bisontes, luego Keda y Alpha pasarán por frondosas selvas, por ríos de aguas trasparentes, por desiertos de hielo cuando llega “la estación fría” y por algún que otro volcán que vuelve a recordar lo insignificante que es el ser humano en realidad.

Parte de esa importancia que se concede al paisaje se entiende por el hecho de que la vida en la Tierra hace 20.000 años era especialmente cruenta y la inmensa naturaleza es la mejor manera de demostrarlo. Pero además permite que tengamos una sucesión de paisajes de gran belleza, lo que es de agradecer en una película en la que evidentemente hay poco diálogo. Y los pocos que hay, además, se van a dar en la extraña lengua que hablaban las tribus de Europa de hace 20.000 años.

Pero justamente esos detalles son los que también consiguen que aumente la impresión de estar ante un documental en lugar de en una película. Un documental que, y esto es lo que más puede chirriar, ha tenido que hacer más uso del croma de lo que cabría esperar. Pero por desgracia eso es lo que pasa cuando se intenta reflejar una época en la que, ni las montañas o incluso el cielo estrellado, se parecen en nada a como son en la actualidad.

Por último, hay que añadirle un curioso elemento que poco tiene que ver con los documentales y que tal vez se ha incluido precisamente para alejarle un poco de ese género en el que la presencia de la cámara debe pasar totalmente desapercibida. Me refiero a los juegos de planos y transiciones entre escenas que se van a dar a lo largo de toda la película, a cada cual más original, que permite dar más juego visual al conjunto y de paso acercarlo un poco más a la pura ficción.

Todo ello hace de Alpha una ficción-documental que narra cómo era la vida hace 20.000 años, pero donde es el componente emocional de temer por lo que le pueda pasar al lobo (seamos sinceros, entre el lobo y el humano es el animal el que siempre toca más la fibra sensible) lo que realmente va a mantener en vilo al espectador en todo momento.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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