Akira: 32 años después, más actual que nunca

Akira: 32 años después, más actual que nunca

Akira: 32 años después, más actual que nunca

5 Stars

Summary

Un grupo de motoristas liderados por Kaneda acaban involucrados, de manera totalmente fortuita, en un proyecto militar que trata de desvelar los secretos de Akira. Tras ese encuentro ya nada volverá a ser lo mismo para ellos, pero tampoco para los habitantes de Nueva Tokyo.

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Existen películas que en su lanzamiento pasan sin pena ni gloria pero que con el tiempo una serie de circunstancias consiguen que se conviertan en todo un clásico. Otras que desde el mismo momento de su estreno ya son consideradas una película de culto. Y otras a las que el paso del tiempo no solo no consigue envejecer, sino que hace que se vean más actuales que nunca. Akira es uno de estos últimos ejemplos.

Estrenada un ya lejano 1988, Akira marcó un antes y un después en la animación japonesa. Y para muchas personas, entre las que me incluyo, fue una de las primeras películas de anime que vi en mi vida (a España llegó en 1992) y que me hizo descubrir un mundo apasionante que hasta entonces ni siquiera sabía que existía. Por supuesto, en su día no me enteré de absolutamente nada de esa película, lo que también hizo que comprendiera que “dibujos animados” no siempre significaba “público infantil”.

Hoy, 32 años después de su estreno, he podido disfrutar de nuevo de este clásico y, además, en 4K. Y aunque ahora sí he podido comprender toda la complejidad de su argumento, lo que me demuestra que ya tengo un historial en este género, también ha hecho que sienta un pequeño escalofrío mitad de sorpresa, mitad de miedo. Y es que de no ser por su dibujo, muy alejado del estilo contemporáneo, su argumento es tan actual que uno podría pensar que corresponde a un estreno de rabiosa actualidad. ¡Y lo sorprendente es que está plasmando el futuro!

Para situar un poco a los que no conocen este clásico, van algunas pinceladas de lo que van a encontrarse en Akira. De entrada, la trama comienza un 16 de julio de 1988, día en que una misteriosa explosión destruye Tokyo por completo y, 31 años después, sobre los cimientos de la antigua capital nipona se levanta una urbe ultramoderna llamada Nuevo Tokio. Y aparte de que en esa ciudad “futurista” los rascacielos y la tecnología que se muestran no desentonarían lo más mínimo con el Tokyo del presente, en un momento dado se menciona que al año siguiente, esto es, en 2020, tendrá lugar un evento de gran importancia: los Juegos Olímpicos de Tokyo.

Por supuesto, esta cantidad de casualidades solo deben ser visto justo como lo que son: curiosas coincidencias que hacen de Akira una película más actual de lo que el año de producción parece indicar… Pero aquí no acaban las coincidencias y, además, hay algunas que ya no son tan “curiosas” sino terroríficas. Y es que en Nuevo Tokyo, pese a la evolución tecnológica alcanzada, la miseria y la pobreza afectan a buena parte de la población. Sin embargo, el Gobierno no trata de dar con una solución al estar más interesado en seguir enriqueciéndose, lo que hace que pronto surjan revueltas estudiantiles; primero de manera aislada y después con violencia y afectando a toda la población, entre la que además comienzan a surgir fanáticos religiosos convencidos de que pronto llegará un salvador. Como resultado nos encontramos con una ciudad en la que la violencia, la pobreza y el odio campan a sus anchas.

No es de extrañar que hace 32 años el estreno de Akira, además de suponer una revolución en el campo de la animación, también causara cierto rechazo, pues no dejaba de mostrar un futuro bastante pesimista que nadie querría vivir. Pero ahora veamos esa misma película con los ojos de un espectador del siglo XXI… ¿Realmente es pesimista? ¿O tiene más de realidad de lo que nos gustaría aceptar?

Por si eso fuera poco, el reestreno de Akira llega en un momento especialmente convulso en el que nos ha tocado convivir a la fuerza con un virus que ha paralizado la vida social y económica y del que, además, algunas teorías apuntan a que surgió en un laboratorio de China (no entro más en ese tema, pues este no es el lugar apropiado para debatir sobre ello). Pero hay que admitir que también resulta muy curioso que en Akira se mencionen unos experimentos militares secretos que tienen como objetivo utilizar un poder inimaginable, pero que al final se les acaba yendo de las manos…

Está claro que 32 años dan para mucho y más con la rapidez con la que ahora evoluciona el mundo. Pero no deja de ser sorprendente cómo algunas películas futuristas nos han ofrecido un futuro bastante amable, como por ejemplo “Regreso al futuro”, y otras un mundo mucho más apocalíptico, como es el caso de “Terminator”. Y luego hay un tercer tipo con las que directamente parece que su creador acaba de bajar de la máquina del tiempo para mostrar un mundo tan parecido al real que da verdadero miedo.

Akira es sin duda un ejemplo de lo último. Por ello no hay que dejar pasar la oportunidad de ver este clásico, más actual que nunca. Y además poder hacerlo en 4K y en pantalla grande para tomar nota, como espectadores de ese futuro retratado en el que ya estamos, de todo lo que hace 30 años algunos predijeron que ocurriría en el futuro…

¿Significa eso que el mundo acabará como lo hace en Akira? Solo el presente lo dirá…

Akira vuelve a los cines a partir de este 11 de diciembre.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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