5 razones para ver Los Medici

Las series históricas son un género que nunca ha pasado de moda y que cada vez se mima más. No solo en cuanto a la producción, lo que permite trasladar al espectador a una época lejana y con un realismo sorprendente, sino también por el trabajo de documentación que hay detrás. Los Medici son el último ejemplo que hemos podido ver.

Ya no es como antes, cuando lo que se contaba en el cine y la televisión sobre personajes como Cleopatra o Sissí era lo único que la gente conocía, por lo que ofrecer un digno espectáculo era lo más importante y el parecido con la realidad lo de menos. Ahora los tiempos han cambiado y basta hacer una búsqueda en Google para descubrir que lo que se ha contado no es del todo cierto, lo que exige una documentación más cuidada por parte de los creadores. Y en el caso de las series esto se está respetando bastante.

El resultado son fantásticas producciones que consiguen que el común de los mortales descubra a personajes a los que los libros de Historia tiene reservado un hueco y, con suerte, también consiguen picarles el gusanillo para que decidan ampliar ese conocimiento por su cuenta.

Así ocurrió con series como Los Tudor, sobre la familia real francesa en época de Enrique VIII, Versailles con el Rey Luis XIV de Francia y The Crown, que actualmente está retratando la vida de Isabel II de Inglaterra. Y en España no somos ajenos a este género, destacando la serie de Los Borgia (también hubo una versión inglesa protagonizada por Jeremy Irons) sobre el papa español Alejandro VI, Hispania sobre Viriato, el líder de la resistencia lusitana contra los romanos en el siglo II a.C o, más recientes, con Isabel la Católica o su nieto Carlos Emperador, que han conseguido que por primera la vida de los reyes de España sea seguida con auténtico furor, y eso que en los libros el final ya llevaba escrito unos cuantos siglos.

A este respecto Los Medici, serie que acaba de concluir su segunda temporada y ya tiene confirmada al menos una tercera, supone la primera gran producción en llevar a la pequeña pantalla una parte de la Historia de Italia. Y la verdad es que no podrían haber elegido a mejores protagonistas para hacerlo.

Hablar de la historia de Italia es hablar del Renacimiento; ese momento a partir del siglo XIII en el que por primera vez el hombre ocupaba el centro del universo, iniciando así un movimiento humanista donde el afán por conocer, descubrir y construir no tenía límites. Y en el caso concreto de Italia hablar de este movimiento renacentista es hablar de Florencia y de los Medici, una humilde familia de lanistas que gracias a su esfuerzo y tesón se convirtieron en unos de los banqueros más prósperos y respetados de Europa, teniendo entre sus clientes a reyes y papas.

Desde que Giovanni de Medici quiso ser algo más que lo que sus padres y abuelos habían sido, esta familia ha formado parte de la historia de Italia durante siglos; enriqueciéndose a la par que Florencia y ofreciendo a la ciudad la posibilidad de brillar con luz propia, llegando a superar a la mismísima Roma de los papas y, además, respaldando a los grandes artistas de todos los tiempos. Y por si esto fuera poco, sus grandes dotes diplomáticas y su capacidad para relacionarse con las principales casas reales de Europa les permitieron ocupar tronos y puestos destacados en el control del mundo entero, llegando incluso a sentarse por tres ocasiones en la silla de San Pedro en el Vaticano, con León X, Clemente VII y León XI.

Ante semejante historia (y este es un resumen muy breve de lo que los Medici consiguieron) lo raro es que hasta ahora no se hubiera desarrollado una serie sobre ellos. Pero la espera sin duda mereció la pena, ya que para llevarla a cabo han conseguido unir a la Rai, la cadena pública italiana que ha velado porque se respete lo máximo posible la historia de su familia más conocida (aunque siempre habrá licencias de autor), con Frank Spotnitz como creador (Expediente X, The Man in the High Castle), un grande de la televisión que sabe conseguir como nadie esa justa mezcla entre acción y drama, con sorpresas garantizadas en cada episodio. Claro que con estos protagonistas no ha debido rebuscar mucho para dar con historias sorprendentes.

A continuación se enumerar los que, para mi, son motivos más que de sobra para darle una merecida oportunidad a Los Medici.

  1. Su importancia en la Historia de Italia. Este es el principal motivo por el que merece la pena esta serie. Cualquiera que tenga un poco de interés en conocer algo de la historia de este país tarde o temprano acaba encontrándose con este apellido. Aunque, si hay que elegir a una figura en concreto de la familia que represente sus ideales, esa sin duda es la de Lorenzo el Magnífico.

De hecho, desde el principio el objetivo de esta ficción fue la de narrar la historia de Lorenzo. Sin embargo, en lugar de empezar con su nacimiento los creadores optaron (y con toda lógica) por comenzar con la historia de su bisabuelo: Giovanni de Medici. Dustin Hoffman fue el encargado de darle vida en la primera temporada para que el espectador descubriera el origen de esta familia tan humilde y que, de la mano de una personalidad tan fuerte como la de Giovanni, consiguió superar todos los límites que les habían impuesto como "simples" laneros que eran. Un origen que además explica muy bien la forma de ser de esta familia, para la que nada era imposible, y que continuó con el hijo de Giovanni, Cosimo de Medici, al que encarnó Richard Madden (Juego de Tronos) en la primera temporada.

Estas dos figuras sirvieron como piedras angulares de la familia para que cuando llegara Lorenzo en la segunda temporada tuviéramos claro de donde bebía sus enseñanzas, así como la guerra declarada a sus múltiples enemigos: primero los Albizzi y luego los Pazzi. Y en fin, aunque la idea era contar la historia de Lorenzo, quién sabe si el éxito de la serie les lleve a seguir con las desventuras del papa León X o incluso llegue hasta la reina Catalina de Medici de Francia en el siglo XVI. Y es que los Medici han dado para mucho, por lo que son los protagonistas perfectos para desarrollar una larga serie en la que nunca se pierda el interés.

  1. Las personalidades tan bien reflejadas. Todos los personajes retratados están muy bien conseguidos. Ya he mencionado a Dustin Hoffman y Richard Madden como los protagonistas de la primera entrega, dando vida a Giovanni y Cosimo respectivamente, pero no quiero olvidarme de las mujeres que acompañaron a estos personajes: Contessina como la mujer de Cosimo, Clarice Orsini como la esposa de Lorenzo, o Lucrecia como la madre del Magnífico, en muchas ocasiones superaron en inteligencia a sus maridos, colocándose a la par que “los hombres de la casa” en cuanto a la toma de decisiones, pero además sabiendo mantener la discreción cuando trataban con otras familias, lo que las hacía aún más peligrosas.

Para esta segunda temporada que acaba de terminar nos hemos encontrado con Daniel Sharman como Lorenzo, y a Bradley James como su hermano Giuliano. Y tengo que reconocer que en un principio no me convencieron los actores elegidos, ya que parecía que el único afán era el de mostrar a dos hombres de lo más apuestos para protagonizar la serie que llevaba su apellido. Esta no deja de ser una de las grandes licencias que se permiten las series históricas: mostrar a sus protagonistas bastante más atractivos de como eran en la vida real. No obstante, si con Cosimo de Medici ya llamó la atención que fuera un hombre tan apuesto y tan deseoso de hacer el bien, con Lorenzo han ido demasiado lejos. Y es que Lorenzo, el gran amante del arte y de la belleza, tuvo la desgracia de ser muy poco agraciado desde un punto de vista físico. De hecho, apenas existen representaciones suyas, y eso que tenía a una pléyade de pintores a su servicio, precisamente porque no quería que se le recordara como un hombre tan feo.

Sin embargo, para su versión televisiva han mejorado considerablemente al original. Y otro tanto ocurre con su hermano Giuliano, al que en un principio solo puede verse como un guaperas italiano del siglo XV más interesado en sumar conquistas entre las damas de la corte. Aunque en su caso lo cierto es que ese era su principal "atributo"… hasta que el amor verdadero le lanzó su flecha y mostró su auténtica forma de ser: la de un hombre culto y arrogante como buen florentino que era, pero que también estaba dispuesto a hacer lo que fuera por la familia.

Por tanto, salvando las licencias propias de la televisión, quedémonos con que todos los personajes reflejan muy bien las dificultades de una época tan convulsa, dando gala de fuertes personalidades y de una gran inteligencia sin la que jamás habrían llegado hasta donde lo hicieron.

  1. La tensión que hay en cada episodio. Si lo que queréis son episodios para estar toda la hora mordiéndoos las uñas por los nervios, con Los Medici no falláis. El propio Spotnitz, cuando se supo que él sería el encargado de desarrollar la serie, dijo que para él los Medici eran como una familia mafiosa cuyo leit motiv era “hacer algo malo para conseguir un bien mayor”. Si a esto le añadimos que ellos no eran los únicos que trataban por todos los medios de imponerse al resto de familias florentinas, nos encontramos con enfrentamientos que dejan a las eternas luchas entre Los Stark y Los Lannister de Juego de Tronos a la altura de un juego de niños. Y encima con el aliciente de saber que esto ocurrió de verdad.

Y es que no hay que olvidar que los Medici impulsaron la república de Florencia, consiguiendo que creciera mucho más que otras localidades cercanas. A eso hay que añadir su sorprendente inteligencia y capacidad de usar todo en su favor, lo que conseguía que un día sí y al otro también estuvieran metidos en todos los fregados posibles, daba igual en qué parte de Italia estuviera ocurriendo o a qué grandes nobles y reyes tuvieran que enfrentarse para conseguirlo; si allí había posibilidades de enriquecerse allí que irían los Medici. En otras palabras, que nunca pasaban desapercibidos y no tuvieron ni mucho menos una vida monótona y aburrida. Y eso, para el espectador, significa que no se va a aburrir ni mucho menos viendo su serie.

  1. Los escenarios. Ciudades como Florencia, Roma, Milan y Venecia son los escenarios de las batallas que libraron los Medici, ya fuera en el campo o en los despachos, así como de idílicos lugares de encuentro entre enamorados cuando se tomaban algún que otro descanso… Todos ellos son lugares de ensueño para ir de vacaciones que con esta serie se pueden recorrer desde casa y, lo que es mejor, bastante menos plagados de turistas, por lo que se disfruta mucho más. Este motivo basta para que un apasionado de Italia se quede embelesado viendo sus paisajes, ya sea recorriendo a caballo los campos de Toscana o viendo un hermoso atardecer sobre Castel Sant Angelo en Roma o el Duomo de Florencia.

  1. Las obras de arte. Los amantes del arte no pueden desaprovechar esta ocasión para conocer de primera mano la construcción de algunas de las obras más insignes del Renacimiento. Y al igual que ocurre con la parte de la documentación histórica, los guionistas no han escatimado en datos a la hora de explicar hechos artísticos. Así, en la primera temporada conocimos lo mucho que supuso para la ciudad de Florencia la construcción de la cúpula del Duomo, con algunos episodios que fueron verdaderas clases de historia del Arte en las que se explicaba la complejidad que tenía construir una cúpula de  45 metros de diámetro y que solo consiguió el célebre arquitecto Brunelleschi. Y en el caso de la segunda temporada uno de los artistas que brilla con luz propia es Sandro Botticelli, uno de los grandes pintores del Renacimiento y de toda la historia del Arte y que, de nuevo, triunfó gracias al patrocinio de los Medici.

Pero lo mejor es que esto es solo la punta del iceberg, ya que para las próximas temporadas se ha confirmado que aparecerán otros grandes artistas como Leonardo Da Vinci o Michelangelo Buonarroti. Y si los actores encargados de darles vida son capaces de mostrar tan bien su personalidad como han hecho los que han representado a la familia Medici, uno no puede por menos que temblar de emoción al presenciar las disputas entre Michelangelo o Rafael, o conocer a un entrañable Leonardo incapaz de descansar para crear nuevas máquinas y teorías.

Pero no todo es tan perfecto como a los historiadores les gustaría.

Evidentemente, estamos hablando de una serie en la que hay muchas licencias de guion. Ya se ha mencionado su capacidad de volver más apuestos a sus protagonistas, a lo que hay que añadir el hecho de que esos protagonistas siempre están muy por encima con respecto a sus enemigos. En otras palabras, puede que los Medici fueran muy inteligentes, pero en cuanto a sus motivos para hacer lo que hicieron difieren un poco de la realidad.

Y es que si bien los Medici eran unos grandes amantes del arte que querían dar la oportunidad a artistas que si no hubiera sido por ellos jamás habrían triunfado, y efectivamente eran conscientes de que para que Florencia prosperara era necesario que los pequeños comerciantes también lo hicieran, para lo que se encargaron de financiar sus negocios a base de préstamos (fueron los precursores de los banqueros y/o prestamistas), no todo era tan maravilloso y “por amor al arte” como nos lo venden en la serie. Es decir, que si los Medici querían ayudar a sus conciudadanos, también era porque cuanto más prosperara la ciudad más prosperarían ellos y más poderosos y ricos serían.

Lo mismo ocurre con los que han pasado a la historia como los archienemigos de los Medici: los Pazzi. Ellos eran otra poderosa familia de banqueros que también formaban parte de la Signoria, el sistema político de la época donde las grandes familias decidían sobre todos los asuntos que afectaban a Florencia. Pero en una serie que se llama los Medici, si esta familia es reflejada con bastantes licencias para que no solo se les vea como los más inteligentes y guapos, sino también los más buenos y humildes, justo lo contrario ocurre con los Pazzi: una familia que tendría sus manías y rarezas, pero a la que la historia ha tratado bastante mal por eso de que siempre la escriben los vencedores. Y en este caso esos fueron los Medici.

Un último detalle que empaña un poco esta producción es el hecho de que, aunque la gran mayoría de los actores son italianos y estamos ante una coproducción italiano americana, el inglés ha vuelto a imponerse. Eso significa, por desgracia, que pese a ser una serie sobre Italia y colarse palabras como madonna, messer, gonfaloniero y otras tantas, por desgracia nunca oiremos hablar a los Medici en su propio idioma. Eso sí, al menos han dejado los nombres originales (en la versión original) lo que es de agradecer.

En resumen, una serie muy recomendable a la que merece la pena dar una oportunidad, ya que lo tiene todo: historia, acción, romance, tensiones políticas, un poco de humor, mucho arte y sí, también muchas caras guapas.

The following two tabs change content below.

Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.