Younger – Temporada 4

Younger – Temporada 4

Younger – Temporada 4

3.5 Stars

Summary

Parece que la reconciliación entre Liza y Josh es imposible y ambos tendrán que intentar seguir adelante. Además, a Kelsey no le sienta demasiado bien enterarse de que Liza le ha mentido durante tanto tiempo... ¿Y pasará algo entre Liza y Charles por fin?

Coder Credit

El final de la tercera temporada de “Younger” prometía cambios importantes y, pese a que durante unos capítulos parecía que todo iba por el buen camino, al final nos hemos quedado con las ganas de que la historia avanzase más de lo que lo ha hecho.

Con la promesa de que habría una quinta temporada, “Younger” se lo toma todo con bastante calma. Somos muchos los que deseamos que por fin Liza y Charles se den una oportunidad, pero un año más, hemos tenido que conformarnos con un par de besos y poco más. Pese a que los capítulos se pasan rapidísimo, volvemos casi a estar en la misma situación que el año pasado: mucho ruido y pocas nueces.

Quizás exagero un poco, pero si pensamos en la situación de los personajes al final de la tercera temporada y los comparamos con la actual nos damos cuenta de que algunos siguen estancados y otros han ido a peor incluso (sí, te estoy mirando a ti, Josh).

Empecemos por el principio. Lo más importante que había que resolver al inicio de la temporada era el hecho de que Kelsey conociese por fin el secreto de Liza: aunque la reacción de la chica al principio me parece desmedida, finalmente y tras ver la preocupación de Liza por su hija que acaba en el hospital, Kelsey comprende por qué Liza mintió y acaba perdonándola. La relación entre las dos es parte fundamental de la serie y pese a que hay momentos en los que cambia la dinámica de amigas a casi madre/hija, no dura demasiado y vemos cómo las dos siguen siendo teniendo la misma amistad a pesar de la diferencia de edad.

 

Uno de los momentos más hilarantes de la temporada ocurre en el segundo capítulo, cuando por fin la serie aborda el tema de los novios de Kelsey y su parecido entre ellos: la genial Lauren nos regala el término “dopplebanger” y aunque todos suspiramos con desgana, Kelsey vuelve a intentarlo con Colin. Por lo menos, dura poco y por fin vemos cómo Kelsey se da cuenta de que sigue utilizándola y nos alegramos cuando cambia de tipo y conoce a Zane.

Lo malo es que puede que Zane ya no sea blanco y rubio, pero tampoco es trigo limpio y al final también la utiliza. ¿Qué pasa con Kelsey y su mala suerte con los chicos? Encima Empirical ficha a Zane y Kelsey no podrá alejarse de él tanto como quisiera. Eso sí, nos encanta ver cómo Kels maneja perfectamente a Zane cuando la ocasión lo requiere. El beso entre Kelsey y Josh se merece una mención aparte, pues cuando se van a vivir juntos, asistimos al inevitable acercamiento entre ellos. Pero sorprendentemente, no pasan de un beso y por respeto a Liza, no siguen más lejos y lo que parecía un romance claro, se deshace pronto y sin más consecuencias (aunque Liza no sabe que se besaron y quién sabe si lo sabrá algún día).

Y de Kelsey y Liza pasamos a Maggie. La trama de Maggie va diluyéndose a medida que avanza la temporada, pues cuando empezamos, parece que el argumento con su nueva asistenta puede darnos más minutos con ella, pero todo acaba en cuanto nos damos cuenta de que la chica acaba siendo otro ligue más de Josh y una aprovechada en todos los sentidos. El papel de Maggie en la serie sigue siendo el mismo: apoyar a Liza y estar ahí para ella en los momentos más bajos y darle de vez en cuando consejos muy parecidos a los que todos le gritamos a la protagonista desde nuestras casas y que Liza se empeña en pasar por alto.

Maggie tiene varias novias o ligues a lo largo de la temporada pero ninguno lo bastante importante como para que volvamos a ver, con lo cual en ese frente, no hay nada que merezca comentar. Si Maggie pasa de una novia a otra sin encontrar a su media naranja (o sin querer encontrarla, todos no buscamos lo mismo), Diana parecía por fin feliz con Richard. Sin embargo, todo era demasiado bonito para ser cierto y a cada capítulo que pasa, no entendemos cómo Diana no echa de su casa de una vez a su novio y a su hijo (que se ha traído con todo el morro).

 

Tuvimos que esperar hasta el penúltimo capítulo, pero por fin llega el gran momento de Diana: echa sin contemplaciones a Richard de su casa justo antes de recibir un premio por el gran éxito de “P for Pigeon”, al que acude orgullosa sin pareja. Eso sí, al final agarra a Liza para que pose con ella para las fotos, quizás queriéndole agradecer su trabajo o quizás por necesitar su apoyo. De cualquier manera, es un bonito gesto y no es lo único a destacar de la relación entre ellas dos, pues esta temporada vemos a una Diana preocupada por Liza y sus relaciones de pareja, llegando incluso a creer que la tensión entre Liza y Kelsey en los primeros capítulos se debía a que Kelsey le “había robado” a Josh.

Por otro lado, Lauren (cuya relación con Max parecía ir bien) acaba soltera de nuevo cuando Max descubre que Lauren lleva un diario en el que ha marcado como “aburridos” la mayoría de los últimos días que han pasado juntos. A Lauren se la echa de menos bastante, pues sólo aparece de vez en cuando y aunque pensé que ella sería la siguiente en enterarse del secreto de Liza, no ha sido así, pues sigue sin saber nada.

La serie continúa ofreciéndonos algunos momentos de sorprendente sabiduría que se pueden quizás pasar por alto por la manera en la que se presentan. Uno de esos momentos llega cuando una escritora de novela romántica comenta despreocupadamente que la novela rosa nunca se ha considerado “literatura buena” porque está hecha por y para mujeres. También nos da que pensar algún que otro comentario de Lauren, como aquel en que nos anima a publicar “selfies” sin pudor, pues el que no lo hace, no tiene un buen nivel de autoestima.

 

Y llegamos al triángulo amoroso de marras. La temporada pasada acabó con Liza declarando que amaba a Josh y no a Charles (ya dije que esto era discutible), pero Josh no pudo perdonarla tras verla besar a su jefe y durante bastantes capítulos se “alía” con Kelsey y ni le habla a Liza ni quiere verla. No sé si los guionistas lo han hecho aposta o no (quiero creer que sí), pero esta temporada Josh ha demostrado que tiene la edad que tiene y que realmente no está preparado para una relación seria. Me explico.

De la asistenta chiflada de Maggie (pasando por besar a Kelsey) a la irlandesa Clare, Josh se encapricha de una rubia tras otra con las que siempre parece volcarse más de lo debido teniendo en cuenta lo poco que las conoce realmente. El colmo de los colmos llega al final de la temporada cuando vemos que se casa con Clare en Irlanda pese a que, uno, la conoce desde hace sólo un mes y lo que quiere es que Clare pueda regresar a América para no separarse de ella, y dos, besa otra vez a Liza antes de la ceremonia y acaba diciéndole que se casa porque necesita poner un anillo entre ellos dos.

¿Perdón? Estás básicamente culpando a Liza de casarte con Clare, cuando encima, lo único que ha hecho Liza ha sido intentar colaborar y tener una relación cordial contigo, llegando incluso a presentarte a Clare para que sigas adelante con tu vida y superes la ruptura con ella. (Esa es otra, Liza, deja de intentar arreglar la vida sentimental de tus amigos y concéntrate en la tuya, por favor). Cuando ya pensábamos que Josh podría quedarse en la serie como un amigo más de Liza, con sus novias y problemas como cualquier otro amigo de la protagonista, al final todo lo que su personaje sufre vuelve a estar ligado una vez más a Liza y a su relación con ella. Frustrante.

 

Además, Josh demuestra una vez más su inmadurez al revelarse que le ha contado a Clare que Liza no tiene 26 años. Conoces a la chica desde hace tres semanas, pero nada, confías en ella lo suficiente como para contarle un secreto que podría arruinar la vida de Liza. Ok, Josh. Si los guionistas querían confirmar que la relación entre Liza y Josh en estos momentos no es lógica ni sensata, lo han conseguido rotundamente.

Y de Josh a Charles. Su protagonismo en esta temporada ha aumentado y ya era hora. Tras tres años en los que lo veíamos muy comedido y en el que sabíamos que sentía algo por Liza pero poco más, esta vez hemos sido testigos de cómo pierde la cabeza más de una vez, lo cual ha sido refrescante.

Hablemos de Charles. Charles, que pasa de aceptar respetuosamente que Liza no quiera nada con él (al pensar seguramente que Liza es muy joven y no se ve con alguien de 40 años) a estallar y expresar su frustración al pensar que Liza está saliendo con un hombre mayor y que por tanto, la edad no es el muro que los separa. Qué mal lo tuvo que haber pasado para que su estudiada calma se rompiera en mil pedazos y nos diera una de las escenas más intensas de la temporada.

Pero no podemos hablar de Charles sin hablar de Liza y de su exesposa Pauline. Porque pese a que ha habido alguna que otra trama relacionada con Empirical y los problemas o éxitos de la compañía, al final lo importante (y por lo que estamos todos aquí, reconozcámoslo) ha sido el triángulo amoroso que se ha convertido de repente en un cuadrado amoroso (o pentágono si me apuráis).

 

¿Qué decir de Pauline? Pues que evidentemente se ha metido este personaje para crear conflicto y quizás para ayudar a que Liza por fin acepte sus sentimientos y no los niegue más. Liza pasa de besar apasionadamente a Charles (y tener con él el mejor sueño de su vida según ella) a dar un paso atrás en favor de Pauline cuando ésta aparece de la nada y Liza se identifica con su situación personal y se le mete en la cabeza que si intenta tener una relación con Charles, destrozará una familia.

A ver Liza, no hay tal familia. Encima, Charles te repite una y otra vez que lo suyo con Pauline acabó y no van a volver juntos de ninguna manera y que le gustaría explorar vuestra relación. Pero nada, Liza no quiere reconocer lo que siente, y sólo cuando da la impresión de que la reconciliación entre Charles y Pauline está más cerca de lo que parecía posible, la fachada de Liza se rompe y confiesa que ama a Charles.

Y aquí tenemos el quinto integrante del lío amoroso de la temporada: Jay Malick. Jay apareció en un capítulo ofreciéndole un puesto a Liza en otra editorial y cuando pensábamos que no lo veríamos mucho, de repente se enteraba de su secreto y se convertía en un amigo que la salvaba de situaciones comprometidas y la ayudaba a mantener su secreto. Aunque estuvimos esperando a que en algún momento le clavase algún puñal (figurado claro), la realidad es que Jay se convirtió en un buen aliado de Liza.

Pero claro, Liza, siendo Liza e intentando olvidarse de Charles, cree que puede empezar algo con Jay, al menos hasta que éste se da cuenta de que Liza a quien quiere es a Charles. No volvemos a ver a Jay, pero quién sabe qué pasará la próxima temporada con él. ¿Traicionará a Liza y le contará a alguien que no tiene veintitantos años? ¿Seguirá siendo un amigo que la sacará de apuros cuando más lo necesite?

 

Finalmente y centrándonos un poco más en Liza y Charles, hay varias cosas bastante frustrantes en todo lo que pasa esta temporada y más si tenemos en cuenta que hay algo básico que podría haber solucionado parte del lío en el que se mete Liza: simple y llana comunicación. No sabemos qué es lo que frena a Liza, podemos imaginar que no quiere mezclar trabajo y vida personal, pero lo cierto es que no obtenemos confirmación sobre ello porque Liza no se comunica con Charles.

Mientras que Charles intenta hablar con Liza para resolver lo que sea que haya entre ellos, ésta siempre responde con evasivas o deja que Charles crea que no está realmente interesada en él, cuando es evidente para los espectadores que sí lo está. Y lo peor es que entiendo que Liza no quiera dar el paso porque puede que liarte con tu jefe no sea una buena idea, pero necesita decirle a Charles lo que pasa por su cabeza. No puede besarlo un día como si no hubiese un mañana y al día siguiente aparecer con un “novio” o decidir que Charles va a volver con su mujer porque (intuyo) es mejor para ella que Charles esté “pillado” para así no tener que lidiar con sus propios sentimientos por él.

Sigue frustrándome que no veamos a Liza hablar sobre lo que siente, y aunque entiendo que no lo pueda hablar con Kelsey (que ya sabe que su amiga y su jefe se besaron, por cierto), ni con Josh (que le pega un puñetazo a Charles en cuanto tiene ocasión y pierde diez mil dólares en el proceso), sólo vemos pequeñas escenas en las que le comenta algo a Maggie (y donde ésta la anima a ir a por todas) para a continuación, hacer caso omiso de sus recomendaciones.

No es de extrañar que cuando Jay le dice que está enamorada de Charles, Liza se desmorone y se eche a llorar abrazando a su amigo. Está guardándose demasiadas cosas para ella y al final acaba explotando. Pero “gracias” a Josh y su aventura por Irlanda, nos hemos quedado una vez más sin saber qué ocurrirá con Liza y Charles, pues no comparten ni una escena en el último episodio. Malditos guionistas.

 

En resumen, una temporada que, aunque es una mejora con respecto a la anterior, el final es tan abrupto y tan absurdo que no podemos evitar decepcionarnos. Parecía que por fin pasaría algo entre Liza y Charles, pero estamos casi igual que al principio. Menos mal que por lo menos Liza ya no puede negar más que está enamorada de su jefe y esto quizás nos lleve por fin a la tan ansiada conversación. ¿Confesará Liza que ha estado mintiendo sobre su edad? ¿Es injusto que comiencen una relación si Liza no le cuenta la verdad? ¿Cómo reaccionará Charles? ¿Se enterará por Liza o alguien del creciente grupo de gente que sabe la verdad se lo acabará contando?

Tenemos muchas preguntas que nos tienen que resolver en la próxima temporada, que ya esperamos con ansia. Que levante la mano quien quiera saber ya cuándo estrenará TVLand los nuevos capítulos.

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Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.

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