Victor Ros: Un detective muy nuestro

La breve pero intensa serie de Victor Ros de TVE e inspirada en las novelas de Jerónimo Tristante, confirma el gusto por parte de la televisión española para crear series nuevas, ya sean de época o actuales, donde un buen argumento y unos buenos actores las sitúan a la altura de producciones extranjeras.

Poco a poco ese miedo a ver una serie española empieza a desaparecer. Atrás quedan los intentos por copiar formatos de comedias o dramas americanos que, aunque en algunos casos tuvieran una buena acogida por el público, la crítica no dejaba títere con cabeza; para ser sustituidos por programas buenos, con buena audiencia y además con buenas críticas que consiguen incluso que sea versionado en otros países.

Victor Ros

Lo mejor de todo es que las productoras españolas se están atrevido a ofrecer productos nuevos y de todo tipo: desde comedias familiares a series históricas, pasando por series de aventura pseudohistóricas que, con más fallos que aciertos en cuanto a Historia se refiere, al menos dejan contento al espectador en cuanto a la trama, que de eso se trata al fin y al cabo.

El caso de Victor Ros ha sido el último ejemplo de esa apuesta por las series pseudohistóricas, en tanto que su personaje principal, el detective y antiguo ladrón Victor Ros, no existió en la realidad de finales del siglo XIX. Esta época sirve por tanto como excusa para mostrar una España tan distinta a la de hoy en día y donde, precisamente en cuanto a temas policiales se refiere, estaba bastante retrasada con respecto a otros países.

Victor Ros

Lo bueno de Victor Ros es que desde el principio se presentó como una adaptación de las novelas homónimas de Jerónimo Tristante. Un detalle que lleva consigo todo un estudio a fondo de la época y que ha evitado la aparición de esos fallos temporales que, por descuido o porque eso es lo de menos para la trama, sí que son comunes en otras series donde la tensión y la aventura son las principales bazas.

Tenemos así la historia de un avezado detective interpretado por Carles Francino, que intenta desvelar unos asesinatos que, cual Jack el Destripador español, tenían en las prostitutas de la época a sus principales víctimas.

Es cierto que este crimen que sirve como punto de partida para la historia resulta bastante poco original, así como ocurre con los personajes que acompañan al protagonista y que cumplen a rajatabla con los estereotipos de toda serie policial: desde el jefe tocapelotas al compañero bonachón o el superior que solo intenta fastidiar el trabajo de Ros, sin olvidarnos por supuesto del médico forense que ayuda a desvelar los crímenes o la chica de turno por la que Ros siente algo.

Victor Ros

En ese sentido no hay nada nuevo pero, seamos sinceros, ¿cuántas series policiales son 100% originales hoy en día? Por ello prefiero quedarme más con el cuidado que se ha tenido en la serie a la hora de plasmar una época, y sobre todo una forma de ser que hoy en día resultaría chocante.

Se viven así situaciones donde los matrimonios concertados o la imposibilidad de tener trabajo suponen la cruda realidad para muchas mujeres, siendo bastantes las que optan por dedicarse a la prostitución porque, como muy bien dice Lola “La valenciana” en un momento dado, “de ese modo al menos me pagan por follarme y yo elijo quién lo hace”.

Victor Ros

Lola “La Valenciana” es uno de los personajes principales que ha contribuido a dar mayor interés a la serie. Sobre todo cuando ella no es la única mujer que aparece, como tampoco es la única en la que se fija el protagonista masculino, ya que también le pone ojitos a Clara Alvear. Y pese a que las dos pertenecen a mundos totalmente opuestos: una la hija de un rico banquero acostumbrada a vivir en la opulencia pero que no quiere limitarse a ser “la mujer de”, y otra una chica de la calle que acabó como prostituta y está acostumbrada a que la vida le de un palo detrás de otro; ambas tienen algo que consigue despertar el interés de Victor Ros.

Parecerá una tontería, pero el simple hecho de que las dos féminas que se disputan la atención del protagonista sean igual de interesantes, listas y honradas, siendo claramente heroínas de la historia, ya es para mí un punto muy a favor para que me guste la serie. Y es que ya cansa ver series donde, desde el minuto uno, ya tienes claro con quién va a quedarse el chico y quién será la mala de la historia y solo te queda esperar a ver cuándo ocurre esto… Porque precisamente esa espera anunciada desde el minuto uno es lo que consigue que, al menos en mi caso, mi interés por las series decaiga tan rápidamente… Sería algo así como ver una película Disney donde sabes que el gran beso solo llegará al final, pero para ello tienes que tragarte cuatro horas de canciones.

Victor Ros

Victor Ros no tiene nada de eso. Todos los personajes resultan creíbles, tanto en sus puntos a favor como en sus defectos, de tal modo que pese a ser solo seis capítulos los que tiene la serie, la evolución que se vive en algunos de ellos es de lo más lógica, con lo que el espectador no puede sino quedarse satisfecho.

Y por si esto no fuera suficiente, tenemos de fondo una serie de crímenes que tienen aterrorizadas a las prostitutas de la capital, junto a otros que ponen en jaque a personalidades tan importantes del momento como es el mismísimo Presidente Antonio Cánovas. Para resolver todos estos crímenes y conspiraciones la Brigada Metropolitana (precursora de la Policía Nacional) tendrá que esforzarse al máximo para descubrir a los culpables.

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Llegado a este punto tal vez parezca que estoy exagerando y que la serie no puede ser tan buena como digo y que algo malo tiene que tener. Y así es. Como cualquier producto de televisión ofrecido al gran público, siempre habrá algo que no termine de convencer: En mi caso ese algo serían los exteriores digitales que llaman demasiado la atención, unos decorados interiores que gritan “decorado” a los cuatro vientos, o el hecho de que el protagonista sea tan asquerosamente perfecto en todo lo que hace.

Pero mientras el tema de los decorados y exteriores es algo a lo que no le doy mucha importancia si a cambio la trama es buena, lo segundo no deja de ser algo común en el 90% de las series donde el protagonista es el héroe indiscutible de la historia, ya sean series americanas o españolas. Así que, si en muchas de las series americanas ocurre esto pero nadie le da importancia, ¿por qué hacerlo ahora con el producto propio? Sobre todo si, como digo, el resultado final se merece un diez.

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Lo dicho. Una serie que si no habéis tenido ocasión de ver, podéis hacerlo desde la web de RTVE. Son solo seis capítulos de unos 70 minutos aproximadamente, perfectos para pasar una tarde entretenida que os dejará con buen sabor de boca. Eso sí, ya aviso que no habrá segunda temporada, pues la serie se terminó de rodar hace años y actualmente todos los actores están embarcado en otros proyectos… En eso sí que nos queda por aprender de las producciones extranjeras.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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