Victor Clavijo: “el ideal como actor es borrarme yo para que sólo aparezca el personaje”

Victor Clavijo cuenta con una larga trayectoria a sus espaldas. Recientemente le hemos podido ver en la pequeña pantalla como Francisco de Borja o Lope de Vega, y pronto se estrenará la película Gernika, una gran producción sobre el trágico episodio de la Guerra Civil. Entre rodaje y rodaje nos ha concedido unos minutos de su tiempo para conocer un poco más de sus nuevos proyectos.

En tus últimas actuaciones te hemos podido ver como un enamoradísimo Francisco de Borja en Carlos Emperador, como un villano en Sicarivs o siendo el mismísimo lobo de Los tres cerditos... ¿Cuál de este tipo de personajes es más interesante a la hora de interpretar?

Cada uno tiene su complejidad, por supuesto, como todos los personajes. La mayor complejidad de Francisco de Borja, para mí, era contar todo lo que el personaje se callaba tan sólo con mis miradas, con los silencios...contar lo que el personaje "no dice", que es mucho. Tenía duda sobre si me estaba quedando corto en esos silencios, si ese trabajo interior se iba a ver o si el público no iba a entender lo que sentía el personaje. Se trataba de un personaje fundamentalmente "reactivo" y del que apenas se cuenta nada sobre su vida privada. Tuve claro que lo que le definía era el amor, la capacidad de amar en silencio, así como su empatía y sensibilidad, y en eso me centré como actor.
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Francisco de Borja en Carlos, Rey Emperador
En cuanto al Lobo de los tres cerditos, siempre tuvimos claro que él no era el malo de la película. La historia trataba sobre ese viaje que alguien hace del lado cívico al lado salvaje de la vida; o más bien, del viaje que quiere hacer pero para el que su propia naturaleza no está preparada. Porque el personaje es netamente pacífico; el brutal golpe que sufre en su vida le lleva a querer tomar venganza, pero su naturaleza no es violenta y no sabe si será capaz o no de matar. Es la historia de un conflicto interno, del viaje que un ser humano se obliga a hacer hacia el lado oscuro, a pesar de que su naturaleza pacífica se lo impide a priori. El sicario de "Sicarivs, la noche y el silencio" entrañaba una gran dificultad, ya que me era muy difícil encontrar ese material humano en mí mismo. Lo primero que intenté fue entender a ese personaje, buscar sus posibles razones y tratar de aproximarme a su psicología. Vi muchos documentales y leí mucho sobre sicarios, pero apenas había referencias en los que inspirarme para nuestro asesino; hasta que di con la historia de un asesino en serie, Richard Kuklinski, cuya psicología me sirvió como punto de anclaje para nuestro personaje. Entendí que nuestro sicario lo que tenía era una psicopatía a la que había decidido sacar partido y ganarse la vida gracias a esa habilidad: la capacidad de asesinar fríamente sin sentir ningún tipo de remordimiento.
Sicario en Sicarivs
Para mí, el reto de cualquiera de estos tres personajes era entender al ser humano que había detrás y lograr que el público empatizara con cualquiera de los tres.

A diferencia de muchos actores que acaban siendo encasillados como "buenos" o como "malos", afortunadamente tú has podido hacer ambos tipos de personajes. ¿Ayuda a un actor haber sido el "bueno" para ser luego mejor "malo", y viceversa?

Lo cierto es que durante un tiempo sólo me ofrecían personajes malvados en televisión, pero creo que esa tendencia ha empezado a romperse desde hace un tiempo, gracias a Dios. Odio el encasillamiento y, si puedo, procuro elegir personajes completamente diferentes entre sí. No hay nada que me estimule más que cambiar de registro de un personaje a otro o hacer algo que nunca antes haya probado, aún a riesgo de equivocarme: ahí es donde está el crecimiento de un actor, y eso es lo que yo siempre he buscado.. Es cierto que si el público está acostumbrado a verte sólo en un determinado registro es difícil que acepte un cambio; pasa como con la vida privada: si la aireas demasiado, es difícil que el público te crea luego en un personaje. Lo más importante es la credibilidad, y para ello es necesario no encasillarse y conservar un misterio. Que el público siempre vea a tus personajes, no al actor que los interpreta y que, de hecho, no sepa decir cómo es esa persona tras el personaje. Creo que ese es el ideal como actor: borrarme yo para que sólo aparezca el personaje y así poder pasar con facilidad de un registro a otro.

Uno de los últimos personajes que has interpretado ha sido Lope de Vega. ¿Te imaginaste que tendría tanto tirón este personaje como para que vuelva a El Ministerio del Tiempo?

Lo que contamos en la Primera Temporada de El Ministerio del Tiempo sobre Lope de Vega es que es un jeta, un caradura capaz de usar su talento con la poesía para engatusar a las damas; por supuesto que él les vende la idea del amor, pero su única finalidad es acabar en la alcoba. Se trataba de una nueva visión del personaje, más divertida y canalla, con un punto de vanidad que seguramente acompañó a Lope toda su vida al saberse un genio. En ningún momento se me pasó por la cabeza que el personaje llegara a calar tanto en el público y me resulta alucinante que un año después de su emisión la gente no sólo aún se acuerde de ese trabajo sino que me pregunte por el personaje y si va a volver a aparecer.
Lope de Vega en El Ministerio del Tiempo
Siempre he dicho que el mérito de ese trabajo está en la partitura, es decir, el guión de los hermanos Olivares. Yo estudié música y aplico a veces muchos de los conceptos musicales a la interpretación: cuando la partitura es buena, sólo puede salir buena música a poco que sepas tocar el instrumento. Lo mismo ocurre con la interpretación: si el diseño del personaje, el diálogo y las acciones son perfectas por guión, la mitad del trabajo hacia el éxito ya está hecho. Cuando me llamaron para hacer un pequeño cameo en la segunda temporada me llevé una gran alegría, porque me quedé con ganas de seguir explorando ese personaje que me había divertido tanto.

¿Cuáles crees que han sido las claves del éxito de El Ministerio del Tiempo? ¿Y qué nos puedes decir de la nueva aparición de Lope en su segunda temporada?

Yo soy muy fan de la serie. Cuando leí el guión del capítulo en que aparecí en la primera temporada me lo pasé como un enano, y esto es raro que me ocurra en una primera lectura de un texto; recuerdo que me pareció tremendamente ágil, original y divertido. Creo que parte de la clave de su éxito reside en esa combinación perfecta de aventuras e Historia, con una patrulla perfectamente definida y unos personajes completamente diferenciados entre sí. Si a eso le sumas la agilidad con la que está contada cada una de las historias, los elementos sorpresa, el humor, las autoreferencias con cierta sorna a nuestra cultura y nuestro pasado, y una gran valentía a la hora de arriesgar en tramas y escenas, el resultado es absolutamente brillante. En cuanto a la aparición de Lope en esta segunda temporada no puedo adelantar gran cosa para no romper el misterio: será breve, eso sí; en esta ocasión la trama no gira en torno a él, sino que aparece como un personaje colateral.

Parte de tus últimos trabajos han sido historias de época: desde mediados del siglo XX hasta el siglo XVI. ¿Qué es lo bueno de trabajar en historias de época?

Trabajar la época es un regalo para un actor: asomarte a un período histórico, profundizar en él y tratar de asumir los usos y costumbres de esa época, las maneras de pensar, entender las relaciones sociales, las prioridades vitales de las personas de ese tiempo (que difieren por completo de lo que le preocupa al hombre del siglo XXI)… Entender ese código y jugarlo es un auténtico regalo para un actor. Sin embargo, es importante entender que aunque los usos y costumbres hayan cambiado, el ser humano es el mismo desde el principio de los tiempos, desde un nivel emocional. A mí, particularmente, me encanta la Historia y siempre he tenido una inclinación a imaginarme en otras épocas. Cuando visito un lugar histórico procuro imaginarlo tal y como era en su tiempo, habitado por seres humanos de esa época. Cuando, como actor, tengo la ocasión de participar en una historia que se desarrolla en otra época, todos esos elementos que he imaginado en alguna ocasión cobran vida y se hacen realidad y, de pronto, formo parte de ese escenario histórico. Eso es todo un placer para los que nos gusta evadirnos de la realidad.

Ahora llegas con Gernika, una historia sobre uno de los episodios más trágicos de la guerra. ¿Qué tiene de diferente Gernika con respecto a otras películas que se han hecho sobre esta época?

Es la primera película de gran presupuesto que se hace sobre el bombardeo de Gernika, que ha sido uno de los episodios más terribles de nuestra Historia. Gernika fue un ensayo para lo que se avecinaba: un nuevo concepto de guerra en el que se bombardearían ciudades enteras y se buscaría aniquilar poblaciones civiles, aparte de ejércitos, para atacar la moral del enemigo. Creo que es importante recordar este episodio porque en el resto del mundo se conoce el cuadro de Picasso, pero no la historia que hay detrás de él, que es la del primer bombardeo indiscriminado sobre una población civil. La película es también un homenaje a aquellos primeros reporteros de guerra, pioneros en ese género periodístico, que viajaban a cubrir conflictos bélicos arriesgando sus vidas para contar la verdad al mundo: Capa, por supuesto, es una inspiración para la película, aunque también Heminway. Mi personaje es un periodista español que cubre el frente de Bilbao y trabaja para un periódico francés.

Gernika está escrita por tu hermano, al que has tenido como director en alguna ocasión. ¿Es más fácil trabajar cuando está la familia de por medio, o todo lo contrario por eso de las confianzas?

Cuando trabajas con alguien de la familia te puedes permitir quizá cierta confianza en el proceso previo al rodaje pero, por otro lado, uno tiene que demostrar que el parentesco es circunstancial y que, por encima de todo, estamos en el mismo proyecto porque somos dos profesionales. Cuando me ha tocado vivir una situación así, me olvido de que la persona que está a mi lado es pariente y lo trato como a un compañero más, sin más ni menos confianza, y ni mucho menos privilegios.
Víctor by Moisés Fernández Acosta
Víctor Clavijo por Moisés Fernández Acosta

Además de El Ministerio del Tiempo y Gernika, pronto también te veremos en "Lo que escondían sus ojos", una serie donde vuelves a coincidir con Blanca Suárez, además de con Rubén Cortada.

La historia trata de la relación amorosa y extramatrimonial que hubo entre Serrano Súñer y la Marquesa de Llanzol, en un momento en el que España se debatía de si entrar en la Segunda Guerra Mundial del lado del Eje o permanecer neutral. Yo interpreto a un falangista amigo de Serrano, que se llamaba Antonio Tovar y que junto con Dionisio Ridruejo, controlaban gran parte de la prensa y la propaganda del Régimen. Se trata de una miniserie de 4 episodios en la que hay lugar para la Historia, el suspense, la política y el amor: un buen cóctel.

También se espera para este año el estreno en España de "La Isla del Viento", que ya fue presentada en Argentina el pasado noviembre, y que trata del exilio de Miguel de Unamuno.

La película, dirigida por Manuel Menchón, narra el destierro que sufrió Unamuno en Fuerteventura en los años veinte por su oposición al régimen político de Primo de Rivera. La historia cuenta el encuentro del intelectual, interpretado por José Luis Gómez, con los habitantes de la isla. Yo interpreto a un cura rural en plena crisis de fe y que pudo ser la inspiración de Unamuno para su posterior novela San Manuel Bueno Mártir.

Entrevista realizada por Helena Rubio y Bárbara Cruz

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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