Verónica, el terror de lo cotidiano

Verónica

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4 Stars

Summary

Verónica es una adolescente de Vallecas que durante un eclipse solar decide realizar con sus compañeras de clase una sesión de ouija para contactar con su padre. Sin embargo algo ocurrirá durante esa sesión y Verónica comenzará a experimentar sucesos extraños a su alrededor.

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Desde hace algún tiempo el verano se ha convertido en una fecha ideal para los estrenos de películas de terror. Dentro del vilipendiado género, James Wan ha conseguido aterrorizarnos en los últimos años gracias a la saga que está creando con ‘Expediente Warren’, sin embargo con Lorraine y Ed en plena grabación de la tercera entrega y con Annabelle prevista para Octubre, ¿qué nos quedaba los aficionados del terror en estos meses? No podía ser otro, Paco Plaza ha venido para salvarnos a todos.

La película española ‘Verónica’ es justo lo que necesitábamos. La historia de una adolescente de Vallecas en los años noventa que tras una sesión de ouija mal acabada comienza a experimentar sucesos extraños a su alrededor y en su propia casa. La premisa la hemos visto muchas veces, así que ¿qué es lo que hace especial a Verónica?

En primer lugar la ambientación. Plaza nos introduce con auténtica maestría durante toda la primera mitad del film en ese barrio madrileño, no necesita nada más que lo cotidiano para provocar tensión: un colegio religioso, un bar y un piso donde una hija adolescente es obligada a crecer para cuidar a sus hermanos pequeños. Los que además nos hemos criado en esos años noventa sabemos apreciar todos los detalles, desde la ropa hasta la música de ‘Héroes del Silencio’. Con Vallecas y el espiritismo de inicios de esa década, Plaza nos trae una película de terror muy nuestra.

Segundo, porque la historia trasciende el mero terror al “demonio” para presentarnos una historia de la inocencia corrompida. La protagonista de la película, Verónica (Sandra Escacena) tiene apenas quince años pero tras la muerte de su padre ella se encarga de cuidar de sus hermanos y de realizar todas las tareas de la casa mientras su madre trabaja para conseguir un sueldo. Durante toda la película se recalca además el hecho de que Verónica no ha tenido aún su primera menstruación, enfatizando aún más su inocencia. Será a partir de los sucesos de la película cuando veamos cómo esta se rompe en mil pedazos,como si fuera un sueño, porque en realidad hacía mucho tiempo que esa inocencia había dejado de estar ahí.

No podemos no ignorar las actuaciones del reparto. Más allá de las apariciones estelares de actrices de renombre como Leticia Dolera, la debutante Sandra Escacena deslumbra y a la vez aterroriza en pantalla. Un trabajo brillante para esta joven de principio a fin, que deja sin palabras en algunas escenas como en la ouija o ese final apabullante. Pero no puedo no mencionar a los hermanos de Verónica, Irene (Claudia Placer), Lucía (Bruna González) y el entrañable Antoñito (Iván Chavero). Es impresionante el trabajo de los tres a tan corta edad, sobre todo el de Bruna González que aporta esos toques humorísticos que no desdibujan la película, sino que están perfectamente introducidos, de nuevo, en un ámbito de cotidianidad.

Entonces, ¿qué falla en Verónica? La película comienza a perder fuelle cuando Plaza olvida los elementos de Vallecas y absorbe otros más puramente estadounidenses. La Hermana Muerte (Consuelo Trujillo) es ese típico personaje que está puesto en la película para que no se nos olvide que esto es terror y creedme que con la actuación de Escacena era totalmente innecesario. No solo es un personaje arquetípico y fuera de nuestro contexto sino que ni siquiera hace de guía contra el mal como hacen la mayoría de ancianas en las películas de Estados Unidos. Un par de palabras sabias que dan la pista a Verónica sobre lo que debe hacer (pero en todo momento lo averigua y lo hace ella), unas plegarias y nos despedimos de la Hermana.

Por otra parte está el demonio. El tema de cómo representar a las fuerzas oscuras es un tema muy complejo en el mundo del terror. Es difícil no caer en la risa o la parodia como ya ocurrió con Insidious, pero creo que está más que demostrado que cuanto menos se enseñe no solo se consigue más terror sino un ambiente más tenso y lejos del bochorno que provocan ciertas criaturas. Plaza cumple esta premisa hasta el final donde decide saltársela y aunque está claro que no hay risas en la sala, termina por desdibujar un final que podría haber sido mucho más redondo.

Y es que nada asusta más que leer un “basado en hechos reales” en una película de terror. Verónica está basada en la historia de Estefanía Gutiérrez Lázaro, que en extrañas circunstancias después de realizar una ouija, su historia es la única en España donde la Policía Nacional constata hechos misteriosos e inexplicables a la lógica. Aunque ambos casos difieren bastante, Plaza recoge la esencia de la realidad y lo mezcla perfectamente con el mito de “Verónica”, esa extraña figura extendida por parte de la geografía española y que a principios del nuevo siglo aterrorizaba a aquellos niños que se atrevieran a pronunciar su nombre tres veces ante un espejo, sí, la versión española de Bloody Mary. El resultado final es que la película lejos de generar los típicos dos o tres sustos, acaba provocándote una cierta sensación de mal estar, pero ese mal estar que buscas al ir a una película de terror y que te hace no entretenerte demasiado para llegar a tu casa. En definitiva, genera lo que una película de terror debería, sin excesos.

Plaza no solo nos ha salvado de un penoso verano en cuanto a estrenos –salvo honrosas excepciones- sino que nos ha regalado otra joya del cine de terror español. Pero lo más importante, nos da esperanzas para el futuro de un género que se encuentra en sus horas más bajas.  

 
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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

About Beatriz Noria

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