Vergüenza, una serie de catastróficas desdichas

Vergüenza

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2.5 Stars

Summary

Jesús y Nuria son una pareja aparentemente normal y corriente, pero tienen un extraño imán para provocar situaciones embarazosas que incomodan a los de su alrededor y no pueden evitar sentirse bichos raros.

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Con la mirada puesta en productos como “The Office” o “Curb your enthusiasm”, “Vergüenza” retrata la odisea que supone el día a día de una pareja normal y corriente de un barrio de Madrid. Los pequeños temores y angustias que nos acechan en nuestra vida cotidiana son multiplicados por 20 en esta serie terroríficamente costumbrista protagonizada por Javier Gutiérrez y Malena Alterio.

Ocho años estuvo el piloto de esta serie guardado en un cajón, los creadores Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero idearon la premisa de la serie pero no fue respaldada por ninguna cadena hasta que recientemente Movistar+ expresó su interés en la producción propia de contenidos contratando a guionistas y directores españoles de renombre para que aportaran su mirada a series que llevaran su marca. Y la marca de estos dos directores está más que clara en “Vergüenza”, no hay más que echar un vistazo a las obras anteriores de Cavestany, “Gente en sitios” y la inclasificable “Esa sensación”, cuyo título también le iría al pelo a esta inefable e incómoda serie llamada “Vergüenza”.

Los directores afirmaron en una entrevista que la vergüenza es la expresión máxima del narcisismo. El pensarse que eres tan importante que el mundo está pendiente de lo que vayas a hacer para juzgarte. Pero al ver la serie no está tan claro eso.

Aviso, hay que tener estómago para ver esta serie. Ver la serie requiere un esfuerzo mental y no es apta para hipocondríacos, inseguros o fóbicos a los enfrentamientos. Los hipocondríacos sentiréis como la vergüenza se os contagia (como siente el personaje de Malena Alterio) y empezaréis a pensar que hacéis el ridículo en cuanto salgáis por la puerta de casa o al apagar la tele. A los inseguros os pasará lo mismo, solo que además os identificaréis con el protagonista. Y para fóbicos a los enfrentamientos e introvertidos ver esta serie supondrá la misma diversión que mirar fijamente una cucaracha.

El guion y el reparto

Una vez dicho esto, el descaro con la que Cavestany y Fernández Armero retratan la cotidianeidad hasta convertirla en algo angustioso es no menos que notable. Y la perseverancia con la que retuercen una situación ya de por sí incómoda hasta convertirla en insoportable hace que haya momentos que al ver esta serie se pase más angustia que con una película de terror al uso. Eso es una genialidad.

Desde el principio se pensó en Javier Gutiérrez para el proyecto (no hay que olvidar que ya trabajaron junto a él en “El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo”), aquel piloto guardado en un cajón ya le tenía a él como cara visible y no es de extrañar. Parece que el papel esté escrito para él y la manera en que encarna al impresentable de Jesús, ese fotógrafo de bodas que aspira a ser artista pero que no es capaz percibir vergüenza alguna en sus comentarios inapropiados, su tacañería, incorrección política y su halo de fracasado, hacen de este su mejor papel.

Mira que la carrera de Javier Gutiérrez ha despegado de manera fulgurante en los últimos años y le hemos podido ver en papeles de lo más variados, desde un policía corrupto a un vengativo asesino en la sombra, hasta ahora a algo parecido a un muerto viviente en televisión. Pero este Jesús parece escrito a su medida, y Javier Gutiérrez le da toques a lo Steve Carell en The Office pese a que este personaje no tiene ni un atisbo de su bondad ni genera simpatía alguna.

Por otro lado está Nuria, su pareja y a la que da vida Malena Alterio, en un personaje que intenta situarse en la posición del espectador y que se parece mucho al que la hizo famosa en “Aquí no hay quien viva”.

 Alguien a quien le pasan cosas embarazosas, que es consciente de ellas, y siente temor y vergüenza en su vida cotidiana. Una Bridget Jones castiza que solo quiere llevar una vida que ella considera normal y encajar como una más en su entorno. Que la miren en Facebook junto a su pareja y digan “qué pareja más mona”. Pero pese a trabajar en una empresa moderna de diseño y tener una vida en pareja “como debe ser”, su vida es un absoluto desastre y empieza a ver que es por culpa de Jesús. Que la manera de atraer el desastre que tiene su novio con su incontinencia verbal se le ha contagiado a ella y siente que su relación está abocada al desastre. Y también que quizá no sabe hacerse valer y plantarse para conseguir lo que de verdad desea, como es tener un hijo.

El mensaje

¿Qué hacer entonces cuando todos te dicen que abandones a ese tipo impresentable que tienes como pareja? ¿Te echas a un lado para mirar con perspectiva y dices, "vaya, tienen razón" o te agarras fuerte de su brazo y decides tirar adelante con lo que venga? La disección de la pareja es quizá el punto más interesante de la serie ya que indaga en la manera en que dos personas que se quieren pueden crecer de maneras distintas y la duda que se genera entre aferrarte o dejarte ir.

La desmonta por completo los mantras y Mister Wonderfuls sobre el “Querer es poder” “Sé tu mismo” “Lo que te hace diferente, te hace especial” etc… porque si eres un cuñado misógino que le dice a una chica que está tan gorda que parece que esté embarazada o te escaqueas a la hora de pagar en cualquier acto social ¿debes seguir abrazando eso o hacértelo mirar?. Podemos echar la culpa a la suerte o a los demás de nuestros problemas como hace Jesús, o echarnos la culpa de todo a nosotros como hace Nuria, pero ninguna de las dos será válida, ya que la vida nos pone en situaciones que no podemos controlar, y otras veces en las que sí. Y es la manera en que nos enfrentamos a esas situaciones es lo que demuestra lo que somos como personas y lo que de verdad moldea nuestra felicidad. Actitud y nada más que actitud.

Sin embargo, y pese a ser una sitcom de 30 minutos sin grandes pretensiones, cabe cuestionarse si una serie puede sostenerse a base de encadenar situaciones bochornosas si no profundiza en sus personajes y nos aporta algo que nos haga apostar por ellos y desear saber más sobre sus vidas. Aquí no hay un Borja Cobeaga o un Javier Ruiz Caldera que ponen contra las cuerdas a unos personajes a los que tiene cariño  (esa inolvidable Inma Cuesta en "Tres bodas de más" o el Pagafantas de Cobeaga), aquí no hay ternura alguna como decía con el Michael Scott de The Office. Es por eso que se siente que falta algo, algo de alegría o empatía, algo que funcione como digestivo a esa bola de carne en el estómago llamada vergüenza ajena.

 
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.