Velvet despide su segunda temporada con record de audiencia

Una de las series insignia de Antena3, Velvet, acaba de terminar su segunda temporada con un éxito rotundo de audiencia (4,6 millones de espectadores) y, esta vez sí, el final feliz que todos esperaban. Pero para que no quedaran dudas sobre la continuidad de la serie al final del capítulo un pequeño sneak peak en formato radionovela ya anunciaba nuevas tramas futurs, donde el drama y la tensión seguirán siendo la nota dominante. Así que los fans no deben preocuparse que habrá Velvet para rato.

Lo curioso de esta serie, que continúa el gusto por lo clásico con una trama centrada en los años 50, es que pese a que el argumento principal quedó claro desde el principio, en realidad han sido las historias paralelas las que han contribuido a dar más color a la serie, y las que han evitado que la presencia de este argumento tantas veces repetido tuviera como resultado una serie anodina y aburrida: Dos jóvenes enamorados desde niños pero entre los que el destino se puso entre medias al pertenecer a dos mundos totalmente distintos. Él el rico heredero del dueño de las galerías con más éxito del momento, y ella una huérfana de la que se compadeció su tío para que al menos pudiera trabajar como costurera en dichas galerías.

Velvet

El argumento principal era, por tanto, uno donde el drama vivido por Alberto y Ana, interpretados por Miguel Ángel Silvestre y Paula Echevarría, iba a llevarse la mayor parte de suspiros por parte de los fans, con esos momentos de lo más tiernos cuando quedaban a solas para ocultarse su amor, seguidos por otros de lo más trágicos cuando ambos se daban cuenta de que no podrían estar juntos.

Esto fue lo que pudo verse en la primera temporada de Velvet, que acabó con una boda para nada feliz, pues parecía el punto final de un amor de película… o de serie. Pero afortunadamente para esta segunda temporada la llegada de nuevos personajes, y sobre todo el querer dar más presencia a los personajes secundarios ya existentes, ha contribuido a que esa monotonía del “te quiero pero no puedo estar contigo” y que se repitió hasta la saciedad en la primera temporada, diera paso a nuevas tramas un poco más frescas.

Velvet

No es que Miguel Ángel Silvestre y Paula Echevarría, los protagonistas por excelencia de Velvet, lo hicieran mal. Solo es la presencia de ese problema con el que suelen encontrarse los personajes que quieren ser tan perfectos, incluso en los momentos en que cometen errores, y que acaban cansando precisamente por lo perfectos que son: él siempre pensando en sus galerías para continuar el sueño de su padre, hasta el punto de renunciar a su propia felicidad y dejar marchar a la mujer a la que ama; y ella reconociendo que nunca podrá pertenecer al mundo del hombre al que ama y que por ello lo mejor es intentar seguir adelante, aun sabiendo que siempre estará enamorada de Alberto.

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En fin. Los personajes con problemas son los que más juego dan, eso está claro. Pero cuando esos problemas consisten en ser siempre un mártir hasta el punto de que parece que son felices siendo mártires, capítulo tras capítulo y temporada tras temporada, un poco de respiro no venía nada mal.

Y ese respiro, gracias a los guionistas, ha venido con la mayor presencia de esos personajes secundarios que ya pudimos ver en la primera temporada. Pero mientras en esa primera temporada su presencia parecía ser solo la nota cómica de la serie para liberar un poco de tensión después de tanto drama con Alberto y Ana, en esta segunda temporada han ocupado un papel más destacado. Hasta el punto de que la boda que suele poner fin a este tipo de tragicomedias (si no es una boda es una muerte o una despedida indefinida) ha sido la de Pedro y Rita.

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Pedro y Rita fueron mis personajes favoritos desde el principio, como le ocurrió a muchos de los millones de espectadores que veían la serie. Su simpatía, frescura y nota cómica han sido el contrapunto perfecto a esa seriedad de Alberto y Emilio, el tío de Ana, y que en ocasiones llegaba a resultar sofocante.

Con estos personajes, así como ocurre con Clara y Mateo, o con Luisa y Jonás en menor medida, son ese claro ejemplo de que, por mucho que haya un personaje principal y toda la trama gire en torno a él, es por los personajes secundarios por los que la gente se decide finalmente a ver esa serie. Y por fortuna esta vez los guionistas han sabido darle la importancia merecida a estos actores tan reconocidos (Marta Hazas, Javier Rey, Adrián Lastra, Cecilia Freire o Manuela Vellés entre otros) dándoles tramas propias y momentos únicos que sin duda han hecho las delicias de los espectadores.

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Respecto a esos otros personajes malvados, y que siempre tienen que aparecer en una serie donde el drama está a la orden del día, como es Velvet, supongo que también ha habido gustos para todos.

El problema de estos personajes que juegan el papel del malo de la historia, creo yo, es que son personajes que muchas veces no tienen un trasfondo claro y parece que simplemente son como esos malos de las películas de Disney del principio, donde eran malvados simplemente porque disfrutaban siéndolo, sin un motivo ulterior.

Durante la primera temporada de Velvet parecía que esa iba a ser la tónica a seguir por parte de los antagonistas del héroe, como ocurría con Gloria Campos, la madrastra de Alberto, Enrique Otegui, el cuñado de Alberto, o Patricia Márquez, la hermanastra de Alberto… Menuda familia que tiene el pobre.

Pero gracias de nuevo a la presencia de nuevos personajes y nuevas tramas surgidas en torno a estos “malvados”, poco a poco se ha ido viendo un transfondo que ayudan a entender que, aunque sigan siendo los malos de la historia por el simple motivo de que quieren fastidiar a Alberto y Ana, al menos lo hacen por una razón lógica, como es querer conservar lo que consideran que es suyo por derecho propio.

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En ese sentido una de mis favoritas es Patricia, interpretada por Miriam Giovanelli. Tal vez en ocasiones su personaje resulte un tanto redicho y petulante, pero esta no deja de ser otra de las cruces con las que suelen acarrear los personajes malos de las tragicomendias: Que para que quede claro que ellos son los malos de la historia su comportamiento tiene que ser más exagerado para ganarse así el odio del público. Y está claro que, en ese sentido, ella es una de las que más odio despierta, así que espero que en la próxima temporada de Velvet, que ya ha sido confirmada, sepan darle nuevas tramas y giros para ver nuevas facetas de la hermanastra de Alberto.

Aunque sin duda, en cuanto a cambios y giros argumentales, la que más me ha sorprendido para bien ha sido Cristina Otegui. Quién iba a decir que esa niña mimada y un poco tontita que acabó casándose con Alberto y que tan buena como quería ser en realidad solo causaba desgracias tras desgracias; iba a convertirse en el ejemplo perfecto de mujer despechada y abandonada que seguía estando enamorada de su marido.

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El cambio del personaje interpretado por Manuela Velasco ha sido uno de los mejores que he visto en mucho tiempo: De niñita tocapelotas y que no se enteraba de nada, a mujer dolida y furiosa con razón porque, seamos sinceros, ella es la que más ha sufrido y la que no se merecía que su marido la utilizara para conservar las Galerías, buscando solo el dinero de la familia.

Su cambio ha sido tal que, de apenas soportarla en la primera temporada, porque no era nada normal que para no enterarse de nada siempre acababa metiendo el dedo en la yaga, a ser uno de mis favoritos, pues su caso era el ejemplo de pobre desgraciada con mayúsculas.

Velvet

En resumen Velvet es una serie donde, pese a que su título da nombre a unas galerías, lo de las galerías casi es lo de menos (salvo para los decorados que permiten ver un Madrid de la época), pero afortunadamente la trama argumental y las distintas historias de los personajes han ido cobrando más importancia para gusto de todos.

Toca esperar lo que nos deparará la tercera temporada y si el final feliz durará bastante menos de lo esperado. Hasta entonces no os cortéis y comentar por aquí cuál es vuestro personaje favorito y por qué. Al menos así la espera se hará más breve.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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