Una noche fuera de control

Una noche fuera de control

Una noche fuera de control

3.5 Stars

Summary

Jess está viviendo uno de los momentos más importantes de su vida: está en plena carrera electoral para convertirse en senadora y va a casarse con su novio Peter. Un momento único que sus amigas de la universidad quieren celebrar por todo lo alto con un fin de semana de locura en Miami. 24 horas de diversión en las que puede pasar de todo.

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Si juntas en una despedida de soltera a un grupo de amigas que no se reunían desde que iban a la Universidad, y entre esas amigas tenemos: a una futura senadora que ya había olvidado lo que era divertirse; a su mejor amiga y casi hermana que sólo habla de su época de borrachera en la universidad; a una australiana recién llegada de su país a la que el jet lag le ha afectado mucho; y dos antiguas novias que no pueden ser más diferentes (antisistema una y pija ricachona la otra), pues sabes que nada bueno puede salir.

Y si a eso le añades a un grupo de actrices especializadas en humor histriónico, con Jillian Bell (Infiltrados en la universidad) y Kate McKinnon (Cazafantasmas), más una Scarlett Johansson a la que da gusto ver en un papel en el que no sale insultantemente perfecta, pues ya tienes la combinación perfecta para pasar un buen rato increíblemente divertido.

Evidentemente, Una noche fuera de control es justo lo que promete. Ni más ni menos. Muchas de las situaciones que se viven, especialmente el desencadenante del resto de problemas, están cortadas por el mismo patrón que ya se ha visto en infinidad de films que tratan de plasmar lo que hacemos las mujeres cuando nos queremos divertir, y más si se trata de una despedida de soltera donde la máxima es darlo todo: que si chupitos por aquí, algún que otro streeper por allá, actos ilegales cometidos casi sin darse cuenta y un poquito de cocaína para ponerse a tono, ya que 24 horas de juerga dan para mucho.

Aun así, pese a que nada de lo que se ve destaca por su sorprendente originalidad, la comedia cumple con creces el objetivo de hacernos reír. Especialmente si eres mujer y, por mucho que nos pese, es imposible no sentirse identificada con la cantidad de tópicos de los que se tira:

Ese momento de darlo todo en la pista de baile, recordando las coreografías que hacías en la Universidad y sin pensar que veinte años después como que ya no quedan tan bien. Cuando de repente conoces a la mejor amiga de tu mejor amiga y sientes que debes odiarla pese a que en el fondo es una buena chica. Esa otra amiga que es de la de “no salga de casa sin su palo de selfie”. Esa sorprendente capacidad que tenemos las mujeres de relacionar cualquier cosa que ocurra con una película y donde tan sólo hace falta decir el nombre del actor para que el resto sepa de qué estás hablando. O incluso los códigos que hay entre amigas para cuando aparece el típico moscón de discoteca y hay que rescatar a una del grupo.

Que son tópicos, pues sí. Que son una exageración, ¡pues claro! Pero qué demonios, viendo lo que han vivido ellas, mentiría si dijera que no me gustaría tener una noche de juerga sólo la mitad de divertida que ha sido la suya.

Y si a esto añadimos un contrapunto hilarante protagonizado por el novio de la futura esposa y sus amigos… pues ni siquiera los momentos de supuesta pausa te dan un respiro para no dejar de reír. Y es que en otras películas de similar temática, siendo Resacón en las Vegas la que todo el mundo tiene en mente, generalmente se le concede poca importancia a lo que está ocurriendo fuera del grupo de amigos que están de juerga. Así, tan sólo sabemos lo que están haciendo los otros por medio de contadas llamadas de teléfono y que son suficientes para ver que ellas (o ellos en este caso) no saben divertirse tanto como sus parejas.

Y aunque aquí ocurre más o menos lo mismo, siendo Peter (el prometido) el ejemplo máximo de tío soso que jamás ha vivido una auténtica juerga, al final acabará teniendo su momento de gloria. Y es que, por mucho que los hombres no sepan divertirse tanto como nosotras (sí, volvemos a tirar de tópico) cuando está en juego tu matrimonio se hace lo que sea. Y si en ese “lo que sea” tienes la mala suerte de contar con un “amigo” al que se le ocurren las peores ideas, pues acabas protagonizando una auténtica road movie en la que te puedes encontrar a todo tipo de personajes.

Porque ese es el último punto que convierte a Una noche fuera de control en una comedia típica pero muy bien llevada: la cantidad de personajes que van salpicando la trama y que cumplen a la perfección con su función de regalar otro momento hilarante al espectador. Y si entre esos personajes “secundarios” tenemos por ejemplo a Demi Moore y a Ty Burrel (Modern Family) como los vecinos de las chicas, y que tienen una vena exhibicionista además de ser un matrimonio muy, pero que muy abierto, pues ya está dicho todo.

Un último apunte, eso sí: la película tiene escena final. Sí, las chicas de la despedida se han venido arriba y se creen superheroinas con escena postcréditos y todo que HAY que ver.

Si también queréis vivir esta noche de juerga, podréis hacerlo a partir de este viernes 21 de julio.

 
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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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