Un pliegue en el tiempo

Un pliegue en el tiempo

Un pliegue en el tiempo

2.5 Stars

Summary

Meg es una niña increíblemente inteligente a la que sus padres educan en la esperanza de que siempre crea en el amor, incluso cuando parece que no está ahí. Pero mantener la esperanza resultará muy difícil cuando un día su padre, el brillante científico Mr. Murry, desaparece sin dejar rastro.

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Un pliegue en el tiempo es el ejemplo perfecto de que Disney, siendo la responsable de las películas de la factoría Marvel, del Universo Star Wars y de un montón de sagas más, cuando toca hacer películas para niños no quiere quedarse a medias. Todo lo contrario, pues parece que con estas películas enfocadas a los más pequeños el público adulto directamente no tiene cabida.

Lo explicaré de otro modo: supongo que alguna vez, después de ver alguna película de Disney, lo primero que habéis pensado es que “no es una película para niños” o que “es una pena que muchos niños se hayan perdido la mitad de las referencias, pues tenía un argumento bastante complejo”.

Pues bien, en Un pliegue en el tiempo pasa justo lo contrario. Ese argumento tan elaborado que puede apreciarse en otros films de la factoría, aquí ha dado paso al exceso hecho película: exceso en los vestuarios, que parecen recién sacados de un mundo de Oz pasado de vueltas, pues tiene bastante más brillo y purpurina; exceso en el colorido de unos paisajes que pretenden dejar claro que estamos en un mundo de fantasía pero que a los diez minutos temes quedarte ciego porque, en serio, hay demasiado color. Y exceso en esa sensiblería y moraleja final donde, por supuesto, el amor es la clave.

La pena es que la historia parte de una buena base que, estando además basada en un libro infantil, tiene su importancia, ya que nos muestra a una muchacha que no es precisamente popular en el colegio porque es mucho más lista que la media y además lleva gafas, pero que tiene que afrontar sus inseguridades y defectos en pos de un objetivo mucho más importante: descubrir el paradero de su padre. Y además lo hace tirando de otro de los grandes ingredientes en toda buena historia para niños que se precie: dejarse llevar por esa imaginación que abre puertas a mundos insospechados y nos hace ser libres.

La idea principal, por tanto, es fantástica para enseñar valores a los niños que van a ver la película, y que no deja de ser el objetivo principal. Y si en esta ocasión a los adultos que acompañarán al niño les parece “demasiado infantil”, pues podría decirse que por una vez que estamos ante una película pensada íntegramente en los niños, con un argumento más light y una bonita historia con moraleja final y valores a tutiplén, pues tampoco pasa nada.

El problema es que esa opinión del adulto la compartirá cualquier niño que supere los diez años. Porque una cosa es alentar a los más pequeños con historias plagadas de mundos fantásticos, buenas intenciones y demostrar la importancia del amor hasta hartarse... y otra muy distinta hacer eso con una historia en la que parecía que el objetivo final, realmente, era ver cuántos trajes podrían poner a las tres mujeres que acompañarán a Meg durante buena parte de su viaje (destacando Reese Witherspoon y Ms. Oprah Winfrey).

Y sí, aquí de nuevo aparece la palabra “exceso”. ¡Qué trajes! ¡Qué peinados! ¡Qué maquillaje! A los veinte minutos ya no sabías si seguias en una película de Disney que había caído en la marmita del poder de la fantasía, o es que en la bebida te habían echado LSD.

Y ese maravilloso viaje psicodélico no hace sino ir en aumento hasta el final. Porque, lógicamente, no es cuestión solamente de mostrar a las tres grandes actrices luciendo modelitos de lo más “discretos”, así como mundos oníricos pasados de vueltas. También tienen que aparecer esos momentos en los que nuestra protagonista Meg dudará sobre sus capacidades y la esperanza de encontrar a su padre, y para lo que además contará con el inconveniente de un poderoso enemigo…

Y aquí es cuando “Un pliegue en el tiempo” hace honor a su título, pues de repente nos transporta unos cuantos años atrás y a una película que, por aquel entonces, sí que supuso una revolución en el mundo de la fantasía y también estuvo inspirada en una novela infantil: “La historia interminable”.

Así, en lugar de “La nada” nos encontraremos con un nombre tan peculiar como “Ello” para designar al gran villano de la historia, ese ente que sólo será feliz cuando destruya la esperanza y el amor en el mundo. Un nombre que, la verdad, casa bastante con los nombres escogidos para designar a las mujeres que ayudarán a Meg: Qué, Quién y Cuál... Sí, se han matado buscando nombres.

Aunque estas referencias a la Oscuridad y la Luz serán una constante durante toda la historia, y no más de una vez recordaremos a esa otra gran saga de Disney…

Y sí, está claro que en una historia como Un pliegue en el tiempo, que pretende ser un revulsivo de imaginación, color y grandes pensamientos llenos de amor, lo de ser original es casi lo de menos… Pero cuando esa falta de imaginación viene después de un viaje psicodélico que ya te ha quemado las retinas con tanto color, a unos cambios de escenario y de vestuario que no vienen mucho a cuento (salvo el deseo de sacar provecho del croma), pues como que ya no le ves tanto la gracia.

Y un último detalle: junto a Meg, como no podía ser de otra manera en una historia pensada para los más pequeños, tenemos a sus compañeros de aventuras: su hermano adoptivo Charles Wallace y su amigo Calvin. Ellos, al igual que Meg, son unos marginados de la vida, aunque por muy diversas maneras. Y juntos demostrarán al espectador la importancia de confiar los unos en los otros para así poder encontrar al padre de Meg.

Pero digamos que, en el caso concreto de Charles Wallace (creedme, cuando acabe la película seréis incapaces de olvidar su nombre), el motivo por el que es un marginado es porque es un tanto repelente. Y por un tanto quiero decir “un mucho”. Y aunque al principio es hasta gracioso, a las dos horas el niño resulta bastante cargante… Y ya sé que no está bien odiar al pobre niño por ser un sabelotodo y encima adoptado, pero en serio, a veces lo ponen MUY difícil.

Y digo yo que si lo que querían era infundir en todos los espectadores esa importancia del amor, podían haberse buscado una historia un poco menos excesiva en todos los sentidos, porque lo que han conseguido es que la sangre hierva de las ganas que tienes de que acabe la película.

Y ya para terminar me gustaría mencionar una cosa que nada tiene que ver con la película, sino con el festival donde se estrenó Un pliegue en el tiempo: la Muestra SYFY.

Ya hemos hablado en la web en alguna ocasión sobre esta muestra que este año cumple 15 años, y estoy segura de que muchos de vosotros ya habéis ido a alguna de sus sesiones. Pero por si acaso lo recuerdo: la Muestra de cine fantástico y de terror SYFY no es una muestra al uso. Estoy segura de que en Sitges esto no es lo normal, pero en SYFY los visionados de las películas son, por así decirlo, comunales.

Esto quiere decir que durante las películas los espectadores aplauden (obligatorio si sale la luna), jalean y en alguna ocasión hacen comentarios. Y esos comentarios, que en cualquier cine estarían prohibidos y serían criticados, en el caso de SYFY son la nota común. Y lo normal es que, cuanto peor sea la película, haya más de esos comentarios, que no hacen sino amenizar un poco más la sesión .

He querido mencionar esto porque durante el visionado de Un pliegue en el tiempo hubo MUCHOS comentarios. Y aunque es cierto que en algunas ocasiones esos comentarios fueron excesivos (supongo que era la palabra del día), pues cuando por fin estaban explicando algo de lo que estaba pasando no siempre se oía, esa no deja de ser una de las señas de identidad del festival. Especialmente cuando estás en la sala 1 del Palacio de la Prensa, cine que viene dando cabida a la Muestra desde hace ya algunos año y que es, por así decirlo, la más gamberra de todas.

Digo esto para advertir a la gente que pretende encontrarse con un Festival donde los espectadores disfrutan en silencio la película, que es lo que le debió ocurrir a unos cuantos asistentes que acabaron abandonando el cine, cansados de tanto escándalo.

¿Qué en ocasiones puede ser muy molesto? No lo niego. Pero lo dicho, esta es una de las señas de identidad de la Muestra. Si lo que queréis es ver la película en el más absoluto silencio, os recomiendo que esperéis a que se estrene en el resto de cines. Eso sí, aunque en el caso de Un pliegue en el tiempo desde hoy mismo sí vais a poder disfrutar de la película en todos los cines, la gran mayoría de las películas que forman parte de la muestra SYFY difícilmente podrán verse fuera del festival.

Estáis avisados.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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