The Walking Dead 8×16: Wrath

The Walking Dead 8x16: Wrath

The Walking Dead 8x16: Wrath

Series: The Walking Dead

2 Stars

Summary

La guerra entre Rick y los Salvadores llega a su fin de la manera más inesperada posible.

Coder Credit

La guerra ha terminado. Así podría resumirse el episodio que pone punto y final a la octava temporada de The Walking Dead. Si me apuras, hasta diría que este episodio no solo cierra un ciclo sino que funciona como un final perfecto para una serie que se ha extendido en el tiempo quizás más de lo que debería. Es EL final.

Después de 8 años siguiendo la serie fielmente, este final de temporada es el momento perfecto para replantearse si merece la pena pasar otros tantos años viendo vagar a Rick (y a los pocos que aún queden con vida a su lado) por todo lo ancho y largo del estado de Georgia. Es el momento de dejarlo. El final de temporada es uno de los que cierran más tramas de toda la serie. Su última imagen podría ser la postal perfecta de un FINAL. Es la oportunidad perfecta para soltar ese cliché de "fue bonito mientras duró" y prestar atención a otra cosa.

Lo bueno y lo malo de este final de temporada es precisamente que funciona perfectamente como final de serie. Se nota que los responsables de la serie han querido terminar una etapa y hacer borrón y cuenta nueva de cara a la novena temporada. Se siente la despedida de Scott M. Gimple que cede el testigo a Angela Kang como showrunner. Esto es el final de algo y la serie no trata de disimularlo en ningún momento.

Armados y peligrosos en actitud chulesca listos para acabar con Negan.

La llegada de Kang da ciertas esperanzas. No soy muy fan de las últimas temporadas al frente de Gimple. De hecho mi temporada favorita hace ya tiempo que quedó en el olvido para muchos de nosotros. Pero siempre he creído en Rick Grimes y por eso me duele tanto verle como le he visto en estas dos últimas temporadas. Sí, es el héroe y sí, tiene que tener sus crisis típicas del héroe que le lleven a su momento más oscuro y bajo para renacer de sus cenizas con una nueva luz. Pero, normalmente, todas estas crisis tienen una progresión. Uno no sale del agujero en el que se ha metido en un pestañeo. Hay todo un proceso detrás de culpa, rabia, dolor e incluso vergüenza que hacen que veamos lo peor de nuestro héroe. Lo que nos hace seguir al héroe es ser testigos del duro viaje que supone el camino hacia el renacimiento. En estos últimos episodios el viaje de Rick ha durado una fracción de segundo. No hay progresión natural en el desarrollo de su personaje. Hay hechos. Una sucesión fáctica que ocurre porque así lo ha querido caprichosamente la mano divina y creadora de su guionista.

Nos prometieron una guerra. Hemos tenido una guerra pero no la que esperábamos. La presentación de Negan fue lo suficientemente aterradora como para que temiéramos oír su nombre. Esperábamos un villano sangriento, perverso, retorcido y que se bañara en la sangre de sus enemigos cada mañana. Hemos tenido a Negan, el tipo loco obsesionado con un bate, con problemas de control, un lenguaje terriblemente obsceno y que se ha quedado muy lejos de aquel villano que vimos en la sexta temporada. Un tipo que hasta el último episodio pecó de ir contra sí mismo mandando a la muerte a aquellos que pretendía salvar con su visión de que toda vida tiene un valor. ¡Lo que pagaría yo por volver a ver al Gobernador! Ese sí que fue un villano a la altura.

¿Te he dicho ya que no nos queda papel para el pompis?

La guerra ha sido una guerra más bien de desgaste. De desgaste no solo de los contendientes y sus recursos (ni sé la de veces que he oído a Maggie hablar de la escasez de víveres en Hilltop) sino también del espectador. Se ha hecho larga y muy pesada. Con personajes que van de un lado a otro y con la sensación de que todo ocurre de manera apresurada y que al mismo tiempo no está ocurriendo absolutamente nada. Lo mejor ha sido, curiosamente, el episodio en el que muere Carl. Y lo es, entre otras muchas razones, porque de todos los personajes quizás es el que realmente menos merecía la muerte. Es el único que llegado el final seguía siendo él mismo. El único que ha seguido fiel a su progresión y a su historia.

Pero lo peor de esta guerra es que haya terminado de la manera en la que lo ha hecho. Nos prometieron un gran final. Uno de esos épicos y muchos nos relamimos pensando en que por fin correría la sangre. Personalmente, me imaginaba que todo acabaría como en esa pelea del principio de Gangs of New York donde el personaje de Daniel Day Lewis repartía tajos a diestro y siniestro y la sangre teñía de rojo la nieve. Y no es la falta de sangre lo que me molesta. No es que me vaya el gore ni nada parecido. Es simplemente que me esperaba una lucha de verdad, no un golpe de suerte.

Y es que justo eso es lo que pone fin a la guerra entre Rick y los Salvadores. Antes siquiera de que tengan tiempo de desenfundar el arma, los Salvadores, que tratan de pillar desprevenidos a los rebeldes tendiéndoles una emboscada valiéndose de los datos falsos que Dwight le envió a Rick, disparan sus armas cargadas con la munición fabricada por Eugene. Justo en ese momento todas sus armas explotan. ¡La munición de Eugene está trucada! La explosión de las armas deja malheridos a los Salvadores y esto decanta la guerra a favor de los rebeldes.

Rick y Negan deciden acabar con esta guerra jugando al pilla-pilla.

Es decir, si Eugene no hubiera vuelto a cambiar de bando y hubiera saboteado su propio trabajo el final sería totalmente distinto. Conociendo a los guionistas iríamos camino de la Guerra de los 100 Episodios y la próxima temporada tendríamos algo muy similar a lo que hemos visto. No voy a entrar en cómo Eugene decide volver a cambiar de bando ni en cómo este cambio se ve como normal, se acepta y no produce ningún recelo. Solo diré que lo que consiguieron esta temporada con Eugene fue que viera cierto desarrollo en el personaje y que me preocupara el haberle cogido cariño a un tío que probablemente me vendería a un sádico si con eso saciara su sed. Vi en él un desarrollo personal, tenía lógica y lo comprendía. Pero todo esto voló por los aires junto con los dedos de algún que otro Salvador anoche.

Pero lo verdaderamente importante ocurre justo después de este estallido que sorprende a los Salvadores. Por fin tenemos esa esperadísima pelea final entre Negan y Rick. Llegados a este punto podríamos pensar: "ahora sí, el resto del episodio ha sido pura paja. Ahora es cuando veremos ese gran enfrentamiento de proporciones épicas que redefinirá probablemente mi concepción de la narrativa en televisión", sería lo razonable. Nos prometieron un GRAN final. Lamentablemente, no ha sido así. 

Negan, en un admirable arranque de fuerza, aún con su mano gravemente herida logra encararse con Rick. Hay que hacer de este enfrentamiento algo personal. Es el momento perfecto para que el revólver de Rick Grimes se quede sin balas.  ¿Qué hay más personal que matar a tu peor enemigo con tus propias manos?  Se pegan golpes a puñetazo limpio. No podría ser de otra forma. Incluso herido, Negan logra ser superior a Rick que termina de rodillas y pidiéndole a su mortal enemigo que le dé 10 segundos para hablar de Carl y de su idea de un mundo mejor antes de que Negan le aseste el golpe de gracia. En un gesto muy humano, Negan le concede esos 10 segundos. Todo sea por la memoria del bueno de Carl. Rick aprovecha el tiempo y mientras habla de la visión de Carl se acerca a Negan y cogiéndole por sorpresa le asesta un tajo en la garganta. Negan ha sido derrotado.

Negan se queda muerto al ver que Rick usa la treta del "hijo muerto".

Una vez más, Rick se ha valido de las artimañas más rastreras para conseguir su objetivo. ¡Y lo ha hecho sin pestañear! Este es el Rick que hemos visto anteriormente. El Rick oscuro. El sucio y peligroso Rick que se deshace de su máscara de héroe y la pisotea sin piedad. Un héroe no puede ser tan retorcido. Pero... ¡un momento! La cosa no acaba aquí. De pronto, Rick se gira. La gente se ha quedado en silencio observando la escena. Nadie interviene. Los Salvadores se rinden silenciosamente. Rick se dirige a Siddiq y le pide... ¡¿que salve a Negan?!

Aquí es cuando por segunda vez en una noche los guionistas vuelan por los aires el relato construido en torno a un personaje. Esta vez el héroe. No tiene sentido que durante ocho interminables episodios nos hayan ido mostrando el deterioro del personaje de Rick, que le hayamos visto mentir, amenazar, matar sin piedad y todo ello con un peligroso sentimiento de desdén por la vida humana si justo después de llevar a cabo una acción tan vil como la de usar la memoria de tu hijo muerto para distraer a tu oponente y darle muerte en un giro de cámara (literalmente) vamos a verle redimirse pidiendo ayuda para salvar a Negan. La redención no se alcanza en ese lapso de tiempo. La redención requiere un verdadero arrepentimiento y todo un viaje interior que Rick no ha tenido tiempo de realizar. Por mucho que me lo vendas como un gesto de amor hacia la memoria de su hijo el dolor de su pérdida, el sufrimiento aún está tan reciente que no es creíble.

Maggie queda desolada al ver que Juan Magán cancela su concierto en Hilltop.

Para rizar el rizo, Rick se monta un discurso de esos que deberían quedar en los anales de la historia postapocalíptica diciendo "Negan está vivo pero su forma de hacer las cosas se ha terminado. Cualquiera que no pueda vivir con ello pagará un precio, os lo prometo. Y cualquier persona que quiera vivir en paz y con justicia, buscando el bien común ¡el mundo es vuestro por derecho! ¡Somos la vida! ¡Eso es la muerte! (mientras señala a una horda de caminantes en la lejanía) Y viene a por nosotros a menos que estemos unidos. Id a casa y luego empieza el trabajo. El nuevo mundo comienza. Todo esto, esto es lo que era. Tiene que haber algo después". Todo ello mientras Maggie se desgañita gritando "no" al ver que Negan no recibe el castigo que se merece.

El final del episodio nos muestra el principio de ese "nuevo mundo". El Santuario es ahora parte de la red de comunidades aliadas e intercambia productos y trabajadores con sus vecinas. Poco a poco se va construyendo la paz. El sueño de Carl va camino de convertirse en una realidad. Rick y Michonne visitan a Negan en la enfermería y le dicen cómo van a ser las cosas a partir de ahora. Negan es su prisionero. Estará recluido a modo de ejemplo. Se le tratará bien, se le alimentará, se le vestirá y no se le hará daño. Es la prueba viviente de que las cosas se pueden hacer de otra forma. 

Pero este nuevo mundo no iba a estar exento de oscuridad. Maggie no perdona a Rick y Michonne que hayan mostrado clemencia con Negan. El asesino de Glenn debería tener su cabeza clavada en una pica como mínimo. Y Maggie está dispuesta a demostrarles que cometieron un error. Para ello organiza un conciliábulo junto con (¡sorpresa!) Daryl y Jesús. Toda esta reunión clandestina suena a futuro golpe de estado y a guerra civil, lo cual, a priori, es interesante pero no tiene ningún sentido que los aliados que secunden a Maggie en esta locura sean precisamente Jesús y Daryl.

El primero porque desde los inicios nos lo han mostrado como el defensor de la paz y de la vida por lo que no tiene sentido que aquel que se afanó en que los Salvadores capturados siguiesen con vida defienda ahora la muerte de Negan. No es coherente con su personaje. El segundo porque precisamente en una escena anterior postguerra se lleva a Dwight a lo profundo del bosque en lo bien podría ser "el último paseo" de Dwight. Sin embargo, Daryl decide perdonarle y le entrega las llaves de una camioneta para que se aleje de él y no vuelva dándole una segunda oportunidad. Si ha sido capaz de mostrar ese tipo de perdón a la persona que le torturó cruelmente durante el tiempo que estuvo cautivo ¿cómo es posible que no sea capaz de mostrar la misma clemencia con Negan? No tiene sentido.

La superviviente antes conocida como "Jadis" NO ha hecho nada en este episodio.

La octava temporada ha terminado muy lejos de los picos de audiencia que batieron récords. Ha sido el final de una etapa. Tal vez sea buen momento para que la nueva showrunner y su equipo se replanteen seriamente el futuro de esta serie. Muchos espectadores se han ido quedando por el camino y otros tantos, después de este episodio, se cuestionarán su compromiso con la serie. Si eres uno de los que están cuestionándoselo, que sepas que no estás solo. Si decides dejarla no te culpo. Es un buen momento para ello. A los estoicos que se atrevan a adentrarse en el nuevo mundo de Rick les va a tocar ser valientes. Nada garantiza que la cosa vaya a ser mucho mejor. ¿O sí?

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

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