The Walking Dead 8×08: How It´s Gotta Be

The Walking Dead 8x08: How It´s Gotta Be

The Walking Dead 8x08: How It´s Gotta Be

Series: The Walking Dead

4 Stars

Summary

Negan logra salir de su encierro en el Santuario y dirige a sus lugartenientes a Hilltop, el Reino y Alexandria en busca de represalias. Carl se enfrenta a Negan.

Coder Credit

La serie se despide de su público hasta febrero registrando su peor dato de audiencia en una midseason. De nada ha servido la guerra para animar a los espectadores a continuar con el viaje de Rick Grimes en el apocalipsis. The Walking Dead muestra graves signos de desgaste y ni siquiera la última muerte parece poder remediar el éxodo masivo de espectadores. Y eso que ese último golpe a Rick Grimes ni siquiera lo ha asestado Negan.

Hay que reconocer que los guionistas han sabido construir esa atmósfera terrible de guerra en la que sabes que algo gordo va a pasar en cualquier momento. El problema es el de siempre. En cuanto separas a los personajes y dedicas una semana a cada uno de ellos la trama principal pierde brillo. Parece que la narración se estanca y queda esa sensación terrible en el espectador de que la última hora ha sido una tomadura de pelo porque no ha pasado absolutamente nada. Sin embargo, cuando vemos esos últimos ocho episodios como un conjunto, descubrimos que muy hábilmente los guionistas han construido su relato pensando en esa última imagen de Rick sudoroso, con lágrimas en los ojos y pasando, probablemente, uno de los peores momentos de su vida. Sí, la serie consumida compulsivamente aún funciona. El problema es que AMC no es Netflix y su filosofía no es, precisamente, que sus productos sean consumidos por binge-watching.

Este octavo episodio se centra, de alguna manera, en tratar de no dejar cabos sueltos para lo que vendrá después. Todos sabíamos que los Salvadores lograrían sobreponerse de algún modo a ese primer ataque de los revolucionarios. Era absurdo creer que un simple asedio con caminantes sería lo que acabase con Negan. Sí, amigos, el plan de Rick estaba lleno de fisuras. ¡Y benditas sean! Sin ellas seguiríamos estancados en una trinchera esperando a que Negan muriera de hambre o se comiese a su gente. La historia continúa justo donde la dejamos la semana pasada, con un Rick que llega al Santuario y se encuentra los alrededores libres de caminantes y un camión de basura estampado contra la fachada. Aún así, Rick es de los que no pierden la esperanza. Confía en que Negan esté ahí dentro superado en número por la horda y quiere aprovechar su reciente alianza con los Carroñeros para asestar el golpe de gracia. Pero algo ha ocurrido. Los Salvadores le reciben con una lluvia de balas y los Carroñeros deciden salir corriendo viendo que la cosa se complica. El único sorprendido por esta nueva “traición” de los Carroñeros es el bueno de Rick. Menos mal que por ahí aparecen Jerry y Carol en un vehículo y logran sacar a Rick con vida antes de que muera estúpidamente en el Santuario.

Desde este momento viajaremos a cada una de las comunidades rebeldes para ver cuál es la respuesta de los Salvadores a su insurrección. Lo que se ha echado en falta es que nos mostrasen cómo ha logrado escapar Negan con sus lugartenientes de lo que parecía un encierro a muy largo plazo. Está muy bien que el ingenio de Eugene les haya dado una posibilidad de salir pero en ningún momento nos dicen cómo ni dan pista alguna que pueda llevarnos a pensar que todo obedece a un plan maestro milimétricamente diseñado. Casi parece que Negan se ha marcado un truco de magia que ni el mismísimo Harry Potter. Estoy dispuesta a hacer concesiones en cuanto al uso de la elipsis en el relato pero que las cosas sucedan porque sí me parece jugar con la buena fe del espectador.

La primera parada de los Salvadores es el Reino. El bueno de Gavin llega para dar nuevas instrucciones a sus habitantes. Desde este momento los Salvadores se asentarán en el Reino debido a los problemas con los caminantes que tiene el Santuario. La población será trasladada al Santuario y es necesario aprehender a Ezekiel para que Negan pueda darle un castigo ejemplar y público de modo que a nadie se le pase por la cabeza en el futuro tratar de insubordinarse. Pero Gavin se topa con la lealtad del Reino para con su Rey. Nadie dice una palabra. Es como si el Rey no hubiese vuelto de su última expedición. Los Salvadores amenazan pero el pueblo sigue callado. Desde lejos, Ezekiel junta barriles de gasolina e inicia una serie de explosiones que le permitan poner a salvo a su gente. Los habitantes del Reino logran escapar de las garras de los Salvadores y Ezekiel se encierra en el Reino con ellos permitiendo que no puedan perseguirlos por el bosque. La última imagen que tenemos de él es la de un Rey plantando cara a sus opresores esbozando una sonrisa, como si supiera algo que nosotros desconocemos.

Por otro lado, Maggie se topa con los Salvadores a medio camino de Alexandria. La líder de Hilltop se dirigía a la comunidad liderada por Rick para prestarles ayuda cuando de pronto cae en una trampa de los Salvadores. Le dan dos opciones: resistirse a lo inevitable y perecer junto a toda su comunidad o volver a Hilltop y seguir las instrucciones de los Salvadores. Desde este momento las cosas vuelven a cómo eran antes. Hilltop seguirá siendo el huerto del Santuario, trabajarán para ellos, se someterán a la supremacía de los Salvadores y de ese modo la única muerte que habrá que lamentar será la de la líder que encabezó esta revolución. Maggie sopesa sus opciones y termina tomando una decisión. Por el bien de todos decide volver y someterse a los dictámenes de los Salvadores. Pero no nos engañemos. Esto no significa que hayan logrado derrotar a “La Viuda”. Maggie solo está ganando algo de tiempo para recomponerse y pensar en la mejor manera de golpear a Negan. El próximo golpe será mortal. Y como aviso se carga a uno de los Salvadores que tienen presos en Hilltop y ordena que lo dejen donde los Salvadores puedan encontrarlos con un mensaje: “Tengo 38 más”.

En Alexandria las cosas no podrían ir peor. Nada más salir de su encierro Negan dirige sus pasos hasta la misma puerta de Rick. Esta absurda guerra tiene que acabar hoy y será bajo los términos de Negan y con una rendición total de la comunidad. Lástima que Rick no esté en casa. En cuanto oyen llegar a los Salvadores, Carl y Michonne organizan a la comunidad para darles una oportunidad de escapar. Negan ha traído toda su artillería pesada y está claro que después de esta noche no quedará en Alexandria un edificio en pie. Mientras Carl recibe a Negan, Michonne se encarga de poner a salvo a los habitantes de Alexandria e incluso se permiten el lujo de tender una trampa, con ayuda de Dwight, para mermar aún más las filas de los Salvadores.

Pero sin duda el héroe de la noche fue Carl Grimes. Hay que reconocer que el chico es digno hijo de su padre, que no tiene miedo a nada y que cuando hace falta se marca hasta un discurso digno de ser recordado. Carl está dispuesto a dejar que Negan lo mate si con eso pone fin al conflicto. "¿Quieres morir?" le pregunta Negan. "No. Pero lo haré. Va a pasar. Y si mi muerte puede parar esto, si puede hacer las cosas diferentes para nosotros, para vosotros, para todos esos niños, merecerá la pena. ¿Era este el plan? ¿Se suponía que iba ser así? ¿Esto es lo que quieres ser?". Las palabras de Carl hacen mella en Negan que parece replantearse la situación hasta que, de pronto, un ruido hace que se percate de lo que realmente está sucediendo. Todo es puro teatro. ¿O no?

Las palabras de Carl reflejan lo que muchos pensamos. Negan y Rick no son tan diferentes. De hecho son dos caras de una misma moneda. Recordemos la dictadura de Rick cuando llegó a Alexandria o incluso antes de eso cuando se instalaron en la prisión. Su consigna era “o conmigo o contra mí” y este último caso solía terminar con una bala de por medio. A pesar de que las intenciones de Rick al rebelarse son buenas, el mundo que le ha dibujado a su hijo empieza y termina con sangre. Igual que el de Negan. Tal vez sea la inocencia adolescente y soñadora de Carl la que le hace plantear a su padre una alternativa mejor en la que no hayan rendiciones ni sometimientos sino verdadera colaboración. Así debería ser el mundo del mañana. Pero el discurso de Carl esconde algo más que buenos deseos. Es una constatación de lo que veremos más tarde.

Negan decide pasar entonces a la acción y arrasa por donde pasa. Encarga a sus hombres que echen abajo todas y cada una de las construcciones de Alexandria y se dirige a casa de Rick a esperar su vuelta. Rick logra llegar a Alexandria y comprueba con horror que las cosas van peor de lo que podría imaginarse. Alexandria es un infierno en llamas. No sabe qué ha sido de los suyos y, como muy bien anticipó Negan, se dirige a su casa en busca de Michonne, Carl y la pequeña Judith. Pero allí solo está Negan que le recibe junto a Lucille. Se enzarzan en una pelea que termina con Negan en el suelo y Rick saltando por una ventana tras constatar que allí no está su familia y reemprendiendo la búsqueda. En las calles de Alexandria se topa con Michonne y ésta le dirige junto al resto de habitantes de Alexandria que han logrado salir con vida del asalto de los Salvadores. Carl los ha dirigido bajo las alcantarillas de Alexandria, hasta el lugar donde escondía a Siddiq. Será allí donde Rick reciba el mazazo más duro de su vida.

Carl se muere. Y curiosamente su muerte no tiene nada que ver con esta estúpida guerra. No, su muerte, y esto es lo mejor de todo, tiene que ver con el enemigo común que parecen haber olvidado tanto Rick como Negan. Su muerte se debe a la mordedura de un caminante. Hay incluso poesía en esta muerte. Como si con ella se quisiera reafirmar la absurdez del conflicto entre humanos. Carl que ha sobrevivido milagrosamente a todo está condenado por un mordisco. Irónico. Rick no puede sino ver como poco a poco se apaga la vida de su hijo. La derrota más amarga de Rick no viene de la mano de Negan.

Esta última muerte no está exenta de polémica. Pero el mensaje parece claro. Nadie está a salvo de los caminantes. La muerte de Carl no es sino un interludio en el que, probablemente, veamos un nuevo cambio en la forma de actuar de Rick. Hasta ahora lo que le movía ha sido siempre Carl. El bienestar de su hijo motivaba cada una de las acciones que ha tomado hasta ahora y, en ocasiones, ha sido precisamente Carl quien ha actuado como brújula moral de su padre. Sin la presencia del joven es muy posible que veamos a un Rick desatado, cegado por el dolor y quien sabe si hasta imprudente. La muerte de Carl cambia las cosas. Habrá que ver si no es muy tarde para una serie que como Carl parece entrar en agonía.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

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