The Walking Dead 8×04: Some Guy

The Walking Dead 8x04: Some Guy

The Walking Dead 8x04: Some Guy

Series: The Walking Dead

3 Stars

Summary

Ezequiel sufre un número importante de bajas entre los suyos a manos de los Salvadores y sus nuevas armas.

Coder Credit

Llegamos al ecuador de la primera mitad de la temporada y continuamos con la guerra de Rick y Negan. Llueven las balas y las cuentas pendientes se saldan con sangre. El nuevo mundo se construirá sobre cadáveres, eso está claro.

Esta semana toca el turno de centrarnos en las desventuras de Ezequiel y Carol. La semana pasada los dejamos en el peor de los escenarios y la cosa parece que no va a mejorar. Ezequiel cantó victoria muy pronto. Se jactaba de llegar hasta el final de su misión sin tener que lamentar ninguna baja y, al final, su soberbia le ha pasado factura. 

La primera escena de este cuarto episodio nos traslada a los momentos previos al arranque de la temporada. Ezequiel se asea y se prepara para partir junto a los suyos a cumplir con su misión en esta guerra. Vemos como sus seguidores se despiden de sus familias y como, antes de marcharse, el Rey suelta otro de sus discursos motivacionales tan apreciados entre su gente. Si bien esta escena ilustra claramente el gran dilema al que se enfrentará el Rey en este episodio, el tener que volver a ver lo mismo de nuevo es del todo innecesario. Volver otra vez al inicio de todo es acrecentar esa sensación de que no pasa el tiempo, de que no está pasando absolutamente nada y de que la serie cae irremediablemente en los mismos errores que la pasada temporada. ¿Por qué no poner esta misma escena en el primer episodio y continuar el relato a partir de ahí?

De todos modos, a mi parecer, esta escena sobra totalmente. Hemos visto en incontables ocasiones lo mucho que el Rey se preocupa por su gente y ese discurso de "todos somos uno" que se asemeja tantísimo al "yo soy Negan" de los Salvadores, por lo que redundar en el mensaje no aporta absolutamente nada excepto, tal vez, tratar de lograr un golpe emocional en el espectador. Pero a estas alturas de la película nuestras emociones como espectadores han sufrido tales palizas que les va a ser difícil que volvamos a sentir algo. 

Como era de esperar, el panorama al que se enfrenta Ezequiel es dantesco. Su gente se toma muy en serio eso de "todos somos uno" y en cuanto los Salvadores empezaron a repartir tiros se afanan en proteger al Rey. Ezequiel termina bajo una pila de muertos que le han servido como escudo y comprueba con horror que parece ser el único afortunado en escapar de ese infierno con vida. Las nuevas armas de los Salvadores son brutalmente letales. Ese calibre 50 mutila, cercena y destroza todo lo que se le pone por delante. Un deleite para los amantes de la sangre, las vísceras y el gore. Esto es la guerra y, en el apocalipsis, es incluso más fea.

El rostro de Ezequiel está desencajado. A su alrededor sus amigos, su gente, no es más que trozos de carne que empiezan a despertar como caminantes. Por si no hubiera sido suficientemente malo verles morir una vez Ezequiel tiene que rematarlos si quiere salir con vida de ese campo de batalla. Pero el Rey no es el único que ha logrado esquivar las terribles balas de los Salvadores. Uno de los suyos ve al Rey y acude a su lado para socorrerle. Ezequiel está herido y cojea notablemente por lo que necesitará toda la ayuda posible para poder volver a casa.

Poco le dura a Ezequiel este improvisado escudero. Casi instantáneamente aparece un Salvador y le mete un tiro entre ceja y ceja. Sin piedad. Lo que sea por aumentar su estatus entre los Salvadores. Si le lleva a Negan al mismísimo Rey lo mismo éste se digna a aprenderse su nombre. A partir de aquí veremos un tira y afloja dialéctico entre ambos personajes donde cada uno de ellos trata de herir al otro, al menos con palabras. Sin embargo, la moral del Rey está muy tocada y las palabras bravuconas del Salvador no hacen sino acrecentar las dudas sobre su liderazgo. ¿Qué es el Rey Ezequiel sino una engañifa a la que los habitantes del Reino dieron pábulo por mera supervivencia? 

Es normal que existan dudas en Ezequiel. Su liderazgo es fruto de una imagen heroíca de un hombre corriente. El tío que controlaba a un tigre. Un sueño. Un ideal de esperanza para todo un Reino. Y sí, no nos engañemos, del mismo modo que Eugene se ha adaptado a su nuevo papel entre los Salvadores por puro instinto de supervivencia, Ezequiel se convirtió en Rey y líder para asegurarse un día más bajo el sol. Siempre ha sido consciente de esto, y así lo demostró cuando le contó su historia a Carol. De lo que no era consciente es de las consecuencias que tendría mantener este engaño.

Paralelamente, el episodio nos muestra una nueva incursión en territorio enemigo de Carol. Si alguien tiene el poder de decidir una guerra sin duda esa es Carol. Nadie la ve, nadie la oye, nadie desconfía de su aspecto frágil. Cualquiera diría que por sus venas corre hielo. Es capaz de lograr entrar en las instalaciones del enemigo sin ser detectada y de cargarse a todo el que se le ponga por delante sin desperdiciar ni una bala. Hasta cuando parece que está acorralada logra salir indemne y darle la vuelta a la situación aprovechando su entorno y a los caminantes que pululan por el lugar. Nadie se tira faroles como ella y, reconozcamoslo, sin ella la historia del Rey habría terminado hoy mismo.

Por fortuna, el bueno de Jerry aparece y libera a su Rey dando muerte al Salvador. Pero Ezequiel no está para fiestas. Su alma pena por su soberbia y su liderazgo se ha visto gravemente dañado a causa de las pérdidas sufridas. Una oleada de zombies se dirigen hacia ellos pero, afortunadamente, Carol deja escapar a los Salvadores que quedan con vida y corre a socorrerles. Es hora de volver a casa.

Pero la fuga de los Salvadores no llegará muy lejos. Carol escucha la moto de Daryl y sabe que las armas de Negan serán interceptadas. Rick y Daryl comienzan una frenética persecución a cuatro y dos ruedas en pos de los Salvadores. Nos dejan una nueva y frenética escena cargada de acción que culmina con los Salvadores reducidos y las armas en poder de los buenos.  Ahora solo falta que a alguna mente pensante se le ocurriera la genial idea de enseñar al resto a utilizar las latas, llenarlas de clavos y utilizarlas a modo de granadas rudimentarias. Estoy convencida de que con eso las batallas contra los Salvadores serían mucho más rápidas y se gastarían menos balas. Al menos es lo que yo tendría a mano en el apocalipsis.

La vuelta a casa del Rey no va a ser tan amable. Sus ánimos están por los suelos y hay demasiados caminantes persiguiéndolos. Su cojera lo único que hace es retrasar a Jerry y Carol y eso los pone en peligro. El Rey decide que su última acción en este mundo será brindarles una última oportunidad a Carol y Jerry retrasando a los caminantes. De pronto, se oye un rugido y hace acto de aparición Shiva. La tigresa empieza a atacar a los caminantes y éstos empiezan a rodear al animal mientras Jerry y Carol tiran del Rey para alejarlo del peligro. Al final los caminantes son demasiados y terminan matando al animal ante un consternado Ezequiel. Para cuando consiguen llegar al Reino, sobran las palabras. El Rey ha sufrido una dura derrota y la guerra aún no ha terminado.

Parece que la serie ha decidido apostar por los personajes, por volver a emocionar al espectador. Sin embargo, como ya dije anteriormente, todo esto se queda en un intento fútil. Ya hay pocas cosas que consigan emocionarnos en esta serie. Ya lo hemos visto todo. Tal vez, a estas alturas, lo único que nos haga saltar del asiento y rasgarnos las vestiduras sería ver a Rick matando a Carl y Judith. Y a todo esto, Negan sigue tranquilamente pasando el rato en su trailer. Y nosotros casi que también.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

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