The Walking Dead 8×03: Monsters

The Walking Dead 8x03: Monsters

The Walking Dead 8x03: Monsters

Series: The Walking Dead

3 Stars

Summary

La guerra continúa una semana más contra los Salvadores. Rick se reencuentra con un viejo amigo. Morgan sufre una nueva crisis de identidad. Jesús lleva a los Salvadores a Hilltop. Ezequiel y Carol logran cumplir su objetivo sin bajas.

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Una semana más los zombies de "The Walking Dead" vuelven para continuar con su particular guerra. Se acumulan los casquillos de bala, se sufren pérdidas y alguno hasta pierde la chaveta. Cosas de la guerra. Nadie dijo que esto fuera un paseo de rosas.

El episodio de esta semana comienza y termina con el grupo de Ezequiel y Carol. La acción continúa exactamente en el punto en el que lo dejamos la semana anterior. Su grupo es menos numeroso y, a priori, parece que son los que van a tener más problemas enfrentándose con los Salvadores. Sin embargo, la estrategia depurada de Carol hace que lleguen al final del episodio sin sufrir bajas y con el optimismo del Rey por las nubes. ¡Ay, cómo disfruta su victoria el Rey sin percatarse de que todo ha sido demasiado fácil! Mientras el resto sufre cada victoria, el Rey y los suyos apenas tienen que esforzarse y, al final, les cogen desprevenidos. El episodio termina justo ahí, con el grupo del Rey emboscado por los Salvadores y sufriendo, probablemente, un gran número de bajas.

Por otro lado, a Rick lo habíamos dejado con su particular reencuentro con un viejo conocido, Morales. A punta de pistola, ambos personajes se ponen al día. Morales no consiguió evitar que su familia pereciera en el apocalipsis zombie y eso casi le vuelve loco. Gracias a los Salvadores consiguió sobrevivir a una muerte casi segura. Por su parte, Rick le habla de las pérdidas que él también ha sufrido, tratando de justificar sus acciones, pero, como muy bien señala Morales, el Rick que conoció, el sheriff amigable de mirada amable, hace tiempo que abandonó estos lares. En su lugar queda un monstruo muy parecido a Negan que trata de justificarse mediante la supervivencia del más fuerte.

Y es que ese parece el latemotiv de esta temporada. Es hora de quitarse las gafas rosas y empezar a afrontar la verdad. Esta guerra no es si no una excusa para hacer desaparecer a un grupo que amenaza la existencia del resto. Podrían simplemente haber decidido acabar con Negan y negociar con el resto de los Salvadores una solución pacífica que les permita coexistir. Sin embargo, el método elegido por Rick y los suyos roza el límite del genocidio. No puede quedar ni uno en pie. Ese "O ellos o nosotros" que entona al final del episodio Ezequiel así lo corrobora. Al final, ellos mismos se han convertido en esos monstruos sedientos de sangre que imponen su ley por encima del resto. Por muy loables que sean sus intenciones y por muy bonito que sea el mundo que pretenden construir después de la guerra, la primera piedra ya se habrá puesto con sangre.

Por eso es tan importante el personaje de Jesús. Ahora más que nunca representa la esperanza personificada para redimir a nuestros protagonistas. Sus maneras pacifistas y optimistas de hacer prisioneros con los que construir la paz representan la última oportunidad de Rick y lo suyos de volver a ser lo que un día fueron, de rechazar al monstruo y de poder volver a mirarse en el espejo sin tener que apartar la mirada. Y tal vez por eso choque tanto ver a Daryl disparar sin pensárselo dos veces. Sin ver siquiera el rostro de su víctima, sin querer saber siquiera su nombre. Ya no importa, es un verdugo más.

Con Morales fuera de juego, a Rick y a Daryl se les acaba el tiempo. Recordemos que el difunto en cuanto se percató de la presencia de Rick en las instalaciones alertó a los Salvadores para que regresaran por lo que nuestros protagonistas tendrán que hacer una huida contrarreloj contando cada bala para poder salir con vida de allí. Por fortuna para ellos, el grupo de Aaron no estaba muy lejos y terminan salvándoles de una situación en la que parecían tener todas las de perder. La última escena de Rick y Daryl es casi al final del episodio. a situación ya está controlada y los Salvadores han sido aniquilados. Es hora de continuar con el plan previsto. De pronto les sorprende un disparo. Un Salvador ha sobrevivido al ataque y Rick termina negociando con él. Alto el fuego e información de las armas que buscaban a cambio de su vida. El joven acepta y les dice lo que quieren saber pero antes de poder marcharse Daryl le asesta un tiro en la cabeza. Algo que ni el mismo Rick se esperaba.

El grupo de Jesús, Tara y Morgan llevan a los Salvadores supervivientes atados de vuelta a Hilltop. Será Maggie la que decida el destino de los prisioneros, aunque Jesús se encargará de persuadirla para que se comience a construir la paz con ellos en medio de esta guerra. Tara sigue creyendo que lo mejor es seguir con el plan y acabar con todo aquel que huela a Salvador y Morgan sufre otra de sus particulares crisis de identidad. Esta es de las chungas y le lleva a darse de palos con Jesús. Al final termina cogiendo su palo y diciendo "No puedo ser parte de esto" para marcharse en dirección contraria.

Entiendo que Morgan tenga su crisis. Pasó de estar literalmente pirado por la pérdida de su hijo a pacifista y en poco tiempo terminó convertido en asesino de masas implacable. Comprendo que tenga su crisis de identidad pertinente pero lo que me cuesta horrores encajar es que esta nueva crisis suceda, literalmente, en cuestión de horas. O una de dos, o a los responsables de la serie les da muy igual contar con el factor tiempo y no lo tienen en cuenta (llevamos tres episodios contando lo que sucede el mismo día), o bien el problema de Morgan es que tiene un trastorno psiquiátrico grave que deberían hacérselo mirar cuanto antes por el bien del grupo. La última persona que sufrió un brote similar se hizo colega de los zombies a los que alimentaba y terminó siendo sacrificada por el bien mayor en un campo de flores (siempre estarás en nuestros corazones, Lizzie).

Finalmente, Jesús y Tara llegan a Hilltop y se topan de bruces con una sorpresa. Después de todo el circo montado Gregory ha vuelto a casa y, curiosamente, Maggie parece haber perdonado sus transgresiones. Maggie tampoco ve muy claro lo de acoger a los Salvadores pero, finalmente, parece rendirse ante los argumentos de Jesús. Veremos a ver si el plan de Jesús sale bien.

El último hilo argumental digno de mención es el de Aaron y Eric. Recordemos que anteriormente les habíamos dejado alejándose de la lucha tratando de buscar un lugar seguro en el que poder ver las heridas de Eric. Llegan hasta un árbol y Aaron examina la herida de bala que atraviesa el abdomen de Eric. La cosa tiene mala pinta. Eric pierde mucha sangre y lo suyo sería llevarle cuanto antes a Hilltop para que el médico le remiende cuanto antes. Pero Eric parece muy consciente de su situación y sabe que su final está próximo por lo que termina convenciendo a Aaron de que vuelva con sus compañeros y acabe con esta lucha de una vez por todas. Para cuando todo termina, Eric es un caminante más que se aleja rumbo a la horda. Aaron no puede hacer otra cosa más que llorar por su amor perdido. Está por ver cómo afectará esta pérdida a su personaje. Con tantas crisis identitarias lo mismo pasa a tomar el relevo de Morgan en eso de asesino de masas implacable.

Llevamos tres episodios y, al margen de la cantidad de balas y de sangre que se ha derrochado, las cosas siguen más o menos igual. La guerra es una realidad y nuestros protagonistas están empezando a pagar el precio de la misma. Aún seguimos sin saber qué ha pasado con Gabriel o Negan y seguimos sin ver avances claros en esta historia. El factor crisis de identidad es un factor con el que contábamos desde el inicio, y me refiero al inicio de la serie y no de esta guerra. Después de 8 años hemos visto cambiar y mucho a los personajes obligados por las circunstancias y era de presumir que volveríamos a ver un nuevo giro en este sentido con motivo de la guerra. Y, aunque aún sigue siendo objeto de interés (sobre todo el extraño caso de Morgan) lo cierto es que no nos dice nada que no sepamos ya. Y, después de 8 años, llamadme loca pero aún me gusta que Rick me sorprenda y quiero que esta temporada vuelva a hacerlo.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

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