The Walking Dead 8×02: The Damned

The Walking Dead 8x02: The Damned

The Walking Dead 8x02: The Damned

Series: The Walking Dead

4 Stars

Summary

Daryl y Rick se introducen en un arsenal de los Salvadores en busca de armas. Jesús, Tara y Morgan asaltan el centro de comunicaciones. Ezequiel y Carol buscan por el bosque a un Salvador malherido. Aaron lidera el asedio contra los Salvadores.

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Los responsables de "The Walking Dead" parecen tener muy clara la máxima de no dar tregua al espectador. Las acusaciones que los fans vertieron en todos los foros imaginables sobre la lentitud de la serie se han materializado en una respuesta no apta para cardíacos. Si queríamos acción aquí la tenemos. Esto es la guerra.

Para el segundo episodio de la temporada han decidido apostar por situarnos en cuatro frentes conflictivos precedidos de una introducción formada por primeros planos de los protagonistas. El episodio termina de la misma forma. De nuevo con esos primeros planos pero, esta vez, algunos de los rostros muestran mucha más preocupación que al principio.

Pero vayamos por partes. El primero de los frentes es el del centro de comunicaciones que ya visitamos en la sexta temporada. Morgan, Jesús y Tara son los encargados de encabezar la incursión a este bastión de los Salvadores donde guardan los medicamentos que tomaron de Hilltop. El plan está claro. Creando una maniobra de distracción para deshacerse de los guardias que peinan el perímetro, entran a hurtadillas en el edificio y se posicionan para deshacerse de cualquier resistencia que se les ponga por delante. Todos a una, a la señal de Jesús, deciden atacar a los Salvadores que se les crucen por el camino. No puede quedar nadie con vida.

En una de las habitaciones, donde se guardan los medicamentos, Jesús y Tara se topan con un Salvador que se esconde en un armario y que parece haberse orinado encima debido al miedo. Es justo aquí donde se plantea uno de los grandes dilemas de la semana. ¿Deben morir todos? ¿Existe una redención posible en esta guerra? Tara está dispuesta a apretar el gatillo sin pensárselo dos veces pero Jesús, tras escuchar una historia algo trillada del tipo del armario, cree que no es necesario darle muerte. “No estamos aquí para venganza. No puede ser por eso”, dice Jesus pero Tara solo piensa en castigar a los que acabaron con Denise, Abraham y Glenn. El tipo aprovecha la vacilación de Jesús para tomarlos por sorpresa. Se hace con el arma de Jesús y le convierte en su escudo humano. Si Tara quiere acabar con él tendrá que arriesgarse a matar a Jesús. Finalmente, los dos terminan recuperando el control de la situación y Jesús opta por dejar K.O. al tipo e inmovilizarle con cuerdas, algo con lo que Tara no está nada de acuerdo.

Mientras tanto, Morgan vuelve, literalmente, a la vida. Si en los primeros minutos del episodio le vimos perecer junto a sus compañeros superados en número por los Salvadores, al cabo de un rato despierta para convertirse en una auténtica máquina de matar. Con un estilo rápido y letal, al más puro estilo James Bond, Morgan limpia de Salvadores los pasillos de la instalación. Un muerto, una bala. Su frenesí asesino encuentra su final al toparse con Jesús y sus compañeros, que han hecho prisioneros a los Salvadores supervivientes. Pero ese no era el plan. Había que matarlos a todos. Por eso han ido allí. Este giro de los acontecimientos, probablemente será el origen de uno de los puntos de inflexión de esta temporada. El conflicto está servido.

En el segundo frente tenemos a Ezequiel y Carol en compañía de un círculo de leales del Reino. Van a la caza y captura de un Salvador que logró escapar herido de la emboscada de la Factoría. Temen que pueda poner sobre aviso al resto de Salvadores y su misión es encontrarle para evitar que de la alarma. Su paseo por el bosque es una constante de mensajes optimistas en los que el Rey trata de que Carol tenga fe en el desenlace feliz que tendrá esta guerra. Al final, encuentran al huído y Shiva se encarga de dejarlo fuera de juego. Este frente es el que terminará el episodio entre sonrisas mientras el resto fluctúa entre la preocupación y el miedo.

En el tercer frente encontramos al dúo formado por Daryl y Rick que entran en un edificio en el que, según la información aportada por Dwight, los Salvadores guardan un arsenal importante de armas. Hacerse con él es vital para el éxito de esta guerra. En un momento dado deciden separarse. Daryl se mete por un conducto de ventilación y acaba dando de bruces con una celda muy similar a la que le mantuvo encerrado en manos de Negan. Daryl queda paralizado, reviviendo tal vez el suplicio de los días de encierro.

Por su parte, Rick se topa con un Salvador que ofrece una amplia resistencia. Pero hace tiempo que Rick es una máquina de matar. Acaba con él con sus propias manos y se apresura a abrir la puerta que el Salvador intentaba que no abriera. Dentro, se encuentra con una sorpresa inesperada. Un bebé duerme plácidamente. El horror de Rick es palpable. Es la primera vez que parece replantearse el curso de sus acciones. Y es que, como ya dije en mi anterior reseña, esta guerra va a tener un coste muy alto para nuestros protagonistas y ellos aún no son conscientes del todo. ¿Acaso en aras de la libertad no están haciendo lo que otros han hecho anteriormente? Rick continúa la búsqueda de las armas sin éxito, parece que la información de Dwight no es del todo fiable. De pronto, se topa con Morales, alguien a quien no veíamos desde Atlanta y que empuña un arma contra Rick y le anuncia que otros Salvadores vienen en su rescate. Parece que pintan bastos para Rick.

En el cuarto y último frente, nos encontramos con Aaron y un grupo de Hilltop que vuelve a hacer uso de los vehículos blindados para coger por sorpresa a los Salvadores. La estrategia es clara. Con este ataque permiten que Rick y Daryl entren sin ser vistos en el arsenal de armas y, además, menguan las filas de los leales a Negan. La consigna es clara: evitar que se muevan. El despertar de los muertos hará el resto. La líder de los Salvadores se da cuenta demasiado tarde de esto y parece que la victoria en este frente, aunque complicada, está a punto de fraguarse. Sin embargo, ninguna victoria llega sin el pago de un precio. En esta ocasión le ha tocado a Eric, novio de Aaron, pagarlo. El joven queda malherido por culpa de una bala de los Salvadores y la última imagen que tenemos es la de Aaron sacándolo del campo de batalla a toda prisa. ¿Logrará sobrevivir a esto?

No se puede negar que nos están dando el ritmo vertiginoso y loco que queríamos. No hay tiempo para tomarse un respiro. Los guionistas parecen dispuestos a que sintamos en nuestras carnes la locura taquicárdica de una guerra y, por el camino, aprovechan para explorar nuevos conflictos que permitan ver nuevas caras de unos personajes que, a estas alturas, creemos conocer casi tan bien como la palma de nuestra mano. Claro que, tal vez, al igual que ellos descubramos que lo que vemos no nos gusta para nada. 

 
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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

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