The Strain 4×05: Belly of the Beast

The Strain 4x05: Belly of the Beast

The Strain 4x05: Belly of the Beast

Series: The Strain

3.5 Stars

Summary

Fet y Quinlan preparan su ataque para conseguir la pieza que le falta a su arma nuclear. Eph y Alex siguen las pistas de New Horizons para desenmascarar los planes de The Master y Dutch tendrá que hacer frente a un conocido enemigo.

Coder Credit

Nos encontramos ante el mejor capítulo de lo que llevamos de temporada de 'The Strain'. Un capítulo lejos de la serie que nos atrapó hace cuatro años, pero que al menos nos entretiene como no han hecho los anteriores y eso se debe fundamentalmente a dos personajes: Quinlan y por supuesto Eichhorst.

Pero empecemos por la historia del principio. Eph y Alex llegan a un pueblo abandonado de Pennsylvania en busca de las granjas de New Horizons, es entonces cuando se produce el hecho más surrealista que jamás se haya dado en The Strain y puede que en la televisión. Ambos encuentran un móvil -un iphone para ser más exactos- de una preadolescente que grababa vlogs... ¡CON BATERÍA! La suficiente para reproducir algunos de sus vídeos caseros. Vamos a ver guionistas de The Strain, pasamos los vampiros sin nariz y pasamos esa estúpida guerra nuclear pero habéis pasado el límite. La batería de un iphone no dura dos semanas. Fin.

Desde luego la trama de ambos ha sido la más aburrida del capítulo porque ha aportado poco a unas alturas que no puede permitírselo. No, Eph y Alex no son Rick y Michonne de The Walking Dead. Tras comprobar que la chica del móvil no está y que no se mostraba muy feliz por marcharse con su familia a New Horizons, ambos pasaran la noche en su casa. Con esto se supone que la serie ha querido ahondar en la relación de ambos, pero salvo alguna broma de dormir en la misma cama y ver las "estrellas" juntos, no hemos tenido mucho más y sinceramente, tampoco me importa demasiado la vida sentimental de Eph a cinco capítulos de decirle adiós para siempre.

Lo más interesante es su encuentro con una mujer que ha conseguido escapar de New Horizons, aunque no haya pasado más allá del centro de bienvenida (por favor echad bien el cerrojo a la casa la próxima vez). La mujer ha sido infectada y tiene miedo, pero Eph parece que la convencerá en el siguiente episodio para que les guíe hasta el lugar. Esperemos pues que la semana que viene tengamos algo de acción con estos dos o serán peor que ver un capítulo centrado en Zach (por cierto, ¿dónde se ha metido el muchacho? Si es que al final le voy a echar de menos).

Eph pensando cómo, en pleno invierno nuclear, aguanta la batería de un móvil dos semanas

Pero si recordamos el capítulo anterior, The Strain acabó en un gran cliffhanger que nos hacía temer por la vida de Dutch. Cómo vemos la serie no ha recogido el guante del anterior y nos planta a la hacker ya prisionera de uno de nuestros personajes favoritos Eichorst. Si recordamos su encuentro anterior comprenderemos el miedo que se dibuja en el rostro de Dutch, más cuando la escena es un gran comedor y sí, aunque nadie lo mencione en el centro hay una bonita piña. Esperábamos una gran conversación que nos explicara algunos detalles del plan de los strigois, pero salvo por corroborar el detalle de que los strigois son fans de la sangre de bebes (lo cual explicaría por qué producir bebes en masa), no obtenemos poco más. Eichorst lo que quiere es saber donde se encuentra su gran enemigo, Setrakian y cuando Dutch le dice que fue retenido el mismo día que ella y probablemente ya esté drenado... bueno, eso si que fue una cara de terror.

La enemistad entre Setrakian y Eichhorst ha durado décadas y por supuesto ambos quieren matarse mutuamente, cualquier cosa sería inaceptable. Setrakian entrega a Dutch al "cuidado" de Sanjay mientras él va a comprobar si Setrakian sigue vivo y para su suerte, aunque muy convaleciente, continúa respirando. La conversación de ambos está lejos de lo que podríamos esperar pero aún así es brillante porque lo único que Eichhorst quiere de Setrakian es que reniegue de su fe, que confirme que no hay Dios que le proteja. Es curioso porque la fe de Setrakian sigue tan incorruptible como siempre, un señor que ha visto el Holocausto nazi y el Holocausto strigoi sigue aferrado a sus creencias y donde hay fe, hay esperanza, eso es con lo que quiere acabar Eichorst. 

Mientras ambos discuten, Dutch hace una mini rebelión con otros hombres y mujeres que iban a ser drenados. Sí, es la rebelión más estúpida de la historia y valiente guardias más estúpidos, pero es lo que hay. Dutch consigue escapar e ir en busca de su amigo, pero esta vez irá preparada. Cuando va a liberar a su amigo Eichorst aparece y la hacker no lo dudará y le prenderá en llamas. Mientras Setrakian y ambos escapan vemos como llevan unos operarios para apagar el fuego por lo que estoy prácticamente convenida de que no hemos visto el final de Eichorst que aparecerá dañado pero con más rabia que nunca, y menos mal. No me malinterpretéis, Eichorst debe morir pero en una gran batalla a manos de Setrakian, otra muerte si que sería para mí inaceptable. 

Tener a Dutch y a Setrakian juntos de nuevo y fuera de esas instalaciones será desde luego un giro positivo para la serie que puede volver, al menos un poco, a sus orígenes. Desde luego la actuación de Ruta Gedmintas hoy ha sido impecable, a pesar de no haber tenido el mejor guión, la actriz ha hecho un gran trabajo y da la sensación de que no se ha quedado quieta ni un segundo.

Dutch necesita un buen baño relajante

Por último hemos tenido a Quinlan, Fet y su banda en un intento para robar a los strigois la pieza que necesitaban para poner en funcionamiento su arma nuclear. No voy a dar muchas vueltas porque tampoco ha importado demasiado el desarrollo, lo importante es que sí, obviamente lo han conseguido pero se han quedado prácticamente solos. Aparte de introducirnos a esos nuevos strigois mestizos. Eso si, agradezco la escena de acción con Quinlan sobre un camión, pues The Strain nunca ha planteado malas escenas de este tipo. 

Lo interesante ha venido de mano de un flashback de Quinlan que nos ha llevado a conocer algo más de su historia. Nos movemos hasta el Londres de 1888, donde una joven llamada Louisa busca a un demonio que pueda curar a su hermano de sífilis y otorgarle la inmortalidad. Obviamente este demonio es Quinlan con el que comienza una extraña y a la vez bonita relación, con la hija de Louisa de por medio. Quinlan se muda a la casa y Louisa le maquilla para tener un aspecto más humano. ¡Madre mía el maquillaje de 1888! Ojalá Louisa tuviera tutoriales de youtube porque lo que se supone que ha hecho con Quinlan es magia... Eso sí, Louisa es una extraña criatura -cómo el propio Quinlan dice- y de una forma similar a otras historias de mujeres y vampiros, la chica desea que le convierta. Quinlan parece reacio pero finalmente acaban en la cama, él le levanta la falda y succiona su muslo. La historia se interrumpe para que veamos el funeral del hermano de Louisa y cómo su hija parece llevarse bien con él, pues hasta le da la mano, aunque el resto de invitados no le miran demasiado bien a pesar del maquillaje.

Los primeros besos siempre son incómodos

Finalmente vemos como a la iglesia llega una caja, similar a aquella que llegó al aeropuerto JFK y sí, The Master ha llegado y acabará con el cura. Nótese que The Master en 1888 tiene una preciosa nariz, supongo que no la pudo conservar hasta el presente... 

La historia de Quinlan es desde luego de las más atrayentes de la serie y es difícil que con tan poco tiempo sean capaces de contar una historia medianamente decente y que te deje con ganas de más. No si al final acabaré pidiendo un spin-off para él...

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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

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