The Strain 4×01: The Worm Turns

The Strain 4x01: The Worm Turns

The Strain 4x01: The Worm Turns

Series: The Strain

3 Stars

Summary

Han pasado nueve meses desde que estalló la bomba nuclear en Nueva York. Ahora Eph se encuentra solo en Filadelfia; Quinlan, Fet y su nueva pareja, Charlotte en Dakota del Norte y Zach sigue en la Gran Manzana como protegido de The Master

Coder Credit

Un año más el verano nos trae de vuelta a 'The Strain' y sus strigois. La serie de Guillermo del Toro y Chuck Hogan llega a su fin en esta última temporada donde Eph y los suyos tendrán que luchar una última batalla si quieren salvar la humanidad.

La cuarta temporada comienza nueve meses después de los eventos con los que finalizó la tercera, véase, con Zach detonando una bomba nuclear tras la muerte de su madre. Por comenzar con el pre-adolescente, Zach vive ahora cual rey bajo la protección de The Master. Sigue teniendo su mascota y pasa las tardes tocando la guitarra eléctrica y jugando con ella. Pero los planes del que antiguamente fuera Palmer tienen más que ver con el potencial del chico y así, no solo le suministra "lo blanco" sino que le regala un buen arma y se lo lleva al zoo donde acabará abatiendo a un pobre tigre.

El chaval que sigue teniendo visiones de su madre, parece que cada vez está más cerca de ser un posible heredero al cuerpo de The Master. Eso, si no lo estropea la chica que aparece al final y que va a limpiar su cuarto. Huele a trama amorosa desde aquí y ya es lo que le faltaba a la serie.

Eichhorst -como todos- no es fan del niño, al que considera indigno. Y es que la única forma humanamente posible de salvar la trama de Zach era: o matarle, o volverle strigoi o desde luego convertirle en un fiel sirviente de The Master, sin ningún tipo de dudas. Si se enamora, su humanidad puede retrasar o cortar definitivamente todo este proceso.

En cuanto a Palmer como nuevo anfitrión de The Master no es que haga un mal trabajo sino que nos priva de uno de los mayores placeres de la serie: los enfrentamientos entre Eichhorst y él. Ahora Eichhorst solo es su fiel sirviente y a menos que pase algo extraordinario (cómo matar a Zach) no volveremos a ver a ninguno en su máximo esplendor.

Pero si el primer capítulo de The Strain no ha convencido -a pesar de una premisa interesante con un mundo postapocalíptico- es fundamentalmente porque el grupo está dividido. Una división que genera que a estas alturas de la serie tengamos que adecuarnos a nuevos ambientes y nuevos personajes, así como las relaciones que se han generado en estos nueve meses.

Por un lado está Eph, que vive solo en Filadelfia y que trata de ganarse la vida como puede, haciendo un par de trabajos a cambio de comida o alcohol. Lo más interesante de su parte es ver como es la vida ahora para los humanos. La sociedad ha pasado a ser una dictadura de los strigois "The Partnership" con ayuda de algunos humanos. En un simil con la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración, ahora los humanos tienen que hacer donaciones de sangre periódicas para sus nuevos líderes, que gracias al clima creado por la bomba nuclear pueden pasearse a cualquier hora del día.

Apenas tenemos tiempo de conocer a los nuevos amigos de Eph porque en un ataque de strigois todos son capturados y llevados en un autobús que finalmente explotará, dejando al doctor como único superviviente. Sin embargo, en lugar de huir lo más lejos posible decidirá ayudar a un hombre herido, aunque al final acabará siendo apuntado por una pistola. Quien lleva la pistola es Alex, la hermana del hombre, juntos han sido los responsables de detonar el autobús sin otro propósito más que eliminar el mayor número de strigois posibles. Por ahora tras un trato, Eph se quedará 24 horas a cuidar del hombre, pero todos sabemos que esto será el inicio de un nuevo grupo que patrullará las calles de Filadelfia.

Por su parte, en Dakota del Norte tenemos a Quinlan, Fet y su nueva pareja, Charlotte (Rhona Mitra) buscando misiles que puedan usar como arma contra los strigois. El contexto en el que se desarrolla toda esta trama es prácticamente como si nos hubiéramos saltado media temporada. Para empezar ¿dónde está Dutch? La hacker se fue con ellos huyendo de la bomba nuclear pero ni una simple mención ha tenido en este episodio. ¿Y Setrakian? Bueno Fet tiene un  sueño -no tan sueño- con él, en el que se ve al anciano rompiendo hojas del Lumen y tirándolas a una hoguera, ¡con el trabajo que costó conseguir el maldito libro!

Pero al fin y al cabo lo que nos interesa es que Fet es atrapado por un grupo de mujeres, en cuyo encierro conoce a Roman, un antiguo militar que trabajaba en una estación de misiles. Cuando consiguen liberarse -porque siempre lo hacen- con ayuda de Quinlan, Roman se unirá a ellos. Ahora hay que conseguir el misil y, supongo, esperar nuevas ordenes de Setrakian.

El problema del capítulo pues es que más que situar a los jugadores de nuevo en las posiciones del tablero, el salto espacio-temporal de una temporada a otra ha provocado demasiadas preguntas y situaciones extrañas. Faltan 9 capítulos para que finalice la serie, veamos si la humanidad consigue salvarse.

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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

About Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.