The Good Doctor 1×02: Mount Rushmore

The Good Doctor 1x02: Mount Rushmore

The Good Doctor 1x02: Mount Rushmore

Series: The Good Doctor

4 Stars

Summary

Shaun se enfrenta a su primer día en el hospital donde nada sale cómo tenía pensado y le tocará aprender a tratar con los pacientes.

Coder Credit

Tras un primer episodio en el que nos fueron presentados los personajes más importantes, sobre todo el de Shaun Murphy, en este segundo capítulo podemos conocer un poco mejor a las personas que compondrán el eje principal de la serie, sus personalidades y su forma de tratar a alguien tan excepcional como es Shaun y todo a la vez que veremos al joven médico aprendiendo cómo es el día a día en un hospital.

Si ya vimos que la forma de ser del protagonista encarnado por Freddie Highmore era bastante peculiar, dada su condición de autista junto al Síndrome de Savant, ahora veremos mejor su manera de ver las cosas y su completa inocencia a la hora de tratar con determinadas actitudes como el sarcasmo, su dificultad para mentir con el objetivo de tranquilizar al paciente y lo distinto que es su trabajo con respecto a la idea que tenía inicialmente.

Tras un comienzo normal de su mañana, marcada por unas rutinas que tiene cronometradas, Shaun llega cinco minutos tarde al hospital por culpa del autobús y se incorpora con retraso a la ronda que realiza el Doctor Melendez con sus otros dos residentes: Claire y Jared. Después deben examinar a una mujer que presenta un tumor maligno que todos detectan al momento, pero solo Shaun lo proclama a los cuatro vientos, sin darse cuenta del miedo que está sembrando en la paciente.

Su jefe ve la excusa perfecta para librarse de él durante todo el día y le manda a hacer el “trabajo sucio” es decir, tratar a otros pacientes que en su mayoría no tienen nada grave, para que Claire y Jared puedan dedicarse por completo al caso.

No será el médico con más tacto del mundo, pero le preocupa que sus pacientes puedan empeorar

Shaun se toma con entusiasmo su nuevo cometido, considera que la decisión de Melendez le ayudará en su formación como médico y se dedica a tratar a distintos pacientes con síntomas poco trascendentes como dolor de oído o recuperación tras ruptura del tabique nasal. El chico cumple a rajatabla las normas del hospital y quiere asegurarse de que todos sus pacientes están bien antes de mandarlos a casa, por lo que les manda pruebas que la mayoría de los doctores no realizarían. Esto llega a oídos de Melendez que le ordena no mandar pruebas innecesarias, y como Shaun duda de cuáles pueden ser importantes o no, pone a la enfermera a cargo del chico como su jefa durante ese día.

Procede entonces a actuar como su jefe quiere que haga, despachando rápido a los pacientes que no parecen tener nada y teniendo que dejar aparte sus opiniones personales, algo que le resulta particularmente difícil ya que es dado a decir sin filtro alguno lo que opina. Sin embargo, el caso de una niña que se ha acudido al hospital con dolor de estómago no abandona su mente y seguirá dándole vueltas durante gran parte del episodio.

Mientras tanto, Melendez junto a Claire y Jared comienza a la operación de extracción del tumor de su paciente, pero las cosas se complican cuando le abren el pecho y ven que el tumor es tan grande que no pueden ver bien la posición de las venas, lo que supone un grave riesgo ya que no pueden operar a ciegas. El cirujano pide que traigan a Shaun y compartimos la decepción con el joven cuando descubrimos que solo le han hecho llamar para que meta prisa en el laboratorio con los resultados de unas pruebas.

¿Es que no puede nadie tratar un poco bien al nuevo?

Volveremos a ver también varios flashbacks de la infancia del protagonista y de su hermano, quien le enseñó valiosas lecciones que le sirven para convivir con el resto de la sociedad y que le serán muy útiles para conseguir que la encargada del laboratorio le dé prioridad absoluta a la biopsia que ha realizado Melendez (con amenazas de romper cristales de por medio). Shaun se reúne con los otros dos residentes para comentar los poco alentadores resultados, pero el chico comenta que la operación podría llevarse a cabo mediante un procedimiento algo arriesgado.

Dicho esto, se marcha a seguir haciendo el trabajo sucio, pero Jared le comenta a su jefe la idea para realizar la cirugía y éste se muestra tanto sorprendido como animado a llevar a cabo el procedimiento. Todo sale bien y es Jared quien se lleva el crédito ante los reproches de Claire que no le delata pese a no estar de acuerdo con lo que ha hecho. Shaun no llega a enterarse de que le “han robado la idea” pero aún así no le importaría porque no le da trascendencia al mérito de llevar razón en algo o no, pero aún así duele ver que sea Jared, quien ya empieza a caerme muy mal, quien parece ser el héroe del día.

Pero nuestro protagonista tiene otro problema en la cabeza y es que sigue dándole vueltas a la niña con dolor de estómago y le pide a su nueva amiga del laboratorio que realice unas pruebas, le da igual meterse en un lío pero necesita salir de dudas. Tras ver los resultados se altera y se planta en casa de la familia a la una de la madrugada para rogar a los padres que lleven a la niña de vuelta al hospital. El padre le echa de allí pero Shaun destaca por su insistencia, no se inmuta cuando le llaman bicho raro sino que lo admite y dice que va a seguir insistiendo hasta que le hagan caso.

Jared se aprovecha de la idea de Shaun y Claire calla, esperaba más de vosotros dos

Y no se equivoca, porque cuando intentan despertar a la chiquilla ésta no reacciona y además ha vomitado. Los cuatro llegarán a urgencias mientras Shaun le practica el masaje cardíaco para que su pulso se mantenga y, tras una ecografía, confirma su diagnóstico: la niña debe ser operada. Ya va a entrar a quirófano cuando aparece Melendez y trata de echarle pero el jefe del departamento, el doctor Andrews, le ordena a su subordinado que trate a Shaun con el mismo respeto que a sus otros residentes.

No olvidemos que el doctor Andrews no quiere al joven médico en el hospital y solamente espera que cometa un grave error para poder echarlo y, de paso, hacer que el presidente del hospital y mayor apoyo de Shaun: Aaron Glassman abandone su puesto tal y como prometió hacer si el chico no cumplía bien con sus obligaciones.

Estamos en un claro caso de lucha por el poder donde Shaun es un peón inocente que solo quiere hacer el bien, que no comprende de todo el mundo que le ha tocado vivir y trata de hacer su trabajo lo mejor posible. Solo nos queda ver cómo nuestro protagonista va aprendiendo a convivir con la fauna del hospital y esperar que Claire acabe convirtiéndose en su apoyo y ayuda, porque Shaun necesita a un aliado que no sea uno de los peces gordos y la chica parece la mejor posicionada para querer echar un cable a su nuevo compañero.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

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Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.