The Flash 4×13: True Colors

The Flash 4x13: True Colors

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Series: The Flash

Summary

Barry Allen ha acabado en una prisión dentro de otra prisión, a punto de ser vendido a Amunet Black. Para escapar tendrá que contar con la ayuda de unos inesperados aliados.

Coder Credit

Esta semana la situación ha dado un giro inesperado para el Team Flash. Si al principio del episodio parecía que las cosas no les podían ir peor, con un juez que seguía negando la revisión de la condena de Barry y un alcalde de la prisión que estaba a punto de entregar a Barry al mejor postor, al final todo se ha solucionado gracias a unas colaboraciones de lo más curiosas.

Dentro de la prisión las cosas no parecía que le iban muy bien a Barry. No sólo el corrupto alcalde de la prisión Wolfe conocía ahora su identidad secreta (aunque eso no es nada nuevo para The Flash), sino que precisamente por conocer esa identidad sabía que Amunet le daría una buena recompensa.

Porque, como era de esperar, Amunet no se había quedado de brazos cruzados el tiempo que habíamos estado sin verla. Por el contrario, estaba trapicheando en el mercado negro de los metahumanos y, consciente de que los superpoderes estaban al alza, le había propuesto a Wolfe un trato para quedarse con los presos más especiales que tuviera en la prisión y después venderlos al mejor postor.

Aunque lo más sorprendente de toda esta historia es que, estando en la prisión de Central City, ciudad donde el porcentaje de metahumanos por metro cuadrado es el más alto del país, tan sólo contara en esos instantes con cuatro presos especiales… casualmente los mismos cuatro metahumanos que se convirtieron en metahumanos cuando viajaban en el autobús en el mismo instante en que Barry Allen salió del Speed Force.

Evidentemente, el Team Flash sabe que DeVoe tiene mucho que ver en toda esa historia. Especialmente cuando, en el mismo instante en que Barry había conseguido escapar de la prisión secreta y haciendo uso de su inteligencia en vez de sus poderes (hay que decir a trucos científicos está a la altura de McGyver), el villano de la temporada ha aparecido como por arte de magia.

Y es que, como el mismo DeVoe no para de repetir, él siempre tiene calculadas las infinitas posibilidades de lo que va a ocurrir, por lo que sabe en todo momento cuál va a ser el siguiente movimiento de Barry Allen.

Así, cuando consigue crear un Team Presos de Iron Heights en el que evidentemente su principal colaboradora es la más maja de todas, Becky Sharpe, aquella metahumana que era capaz de cambiar la suerte a su favor a costa de la del resto; es justamente cuando DeVoe decide aparecer de nuevo.

¿Para qué? Pues no para matar a Barry, que sería lo más rápido, sino para hacerse con los poderes de los cuatro metahumanos que habían estado a punto de conseguir su libertad: Becky Sharpe, Mina Chaytan, Sylbert Rundine y Ramsey Deacon.

La cuestión es, una vez más, ¿por qué? ¿Por qué no lo hizo antes? ¿Por qué esperar a que Barry estuviera a punto de escapar? ¿Era simple cuestión de reír el último y dejar a nuestro héroe con la miel en los labios? Porque está claro que los villanos en muchas ocasiones son malos simplemente porque sí y más cuando se trata de fastidiar a su archienemigo pero… ¿hay algo más oculto?

Por desgracia, de momento el Team Flash sigue tan perdido como siempre, aunque a cambio han recibido una buena noticia. Y el encargado de que tuviera lugar ese cambio de suerte ha sido Ralph Dibny.

Así es. La reciente incorporación al Team Flash ha salido de lo más rentable, pues además ha ofrecido el típico momento de dudas del héroe, seguido de la correspondiente charla para animarle… Y es que pese a llevar haciendo de héroe y con bastantes buenos resultados desde hacía un tiempo, al parecer Ralph seguía teniendo miedo de fallarle a sus compañeros… ¿Por qué? Pues supongo que se necesitaba a alguien para tener esa charla moral y Ralph era el único superhéroe a mano.

Y, curiosamente, en esta ocasión no han sido Iris o Joe los encargados de animarle, sino Caitilin Snow… O, mejor dicho, Killer Frost. Y aunque esa charla no ha sido tan emotiva como las de otras ocasiones, casi que se agradece la novedad. Y como lo importante es que al final Ralph ha recuperado la confianza en sí mismo y, lo que es mejor, ha dado con la clave para sacar a Barry de prisión de manera legal, pues bienvenido sea.

Porque por mucho tiempo que Barry llevara  en prisión (ha sido poco menos de un mes pero fijo que a The Flash se le ha hecho eterno), la línea roja que no pensaba cruzar era la de escapar y convertirse en un fugitivo para toda la vida. Pero ¿cómo salir de la cárcel, como hombre inocente, tras haber sido acusado de asesinar a un hombre?

¡Muy fácil! Haciendo que el muerto no estuviera realmente muerto. Una idea bastante rocambolesca, pero no cuando tienes a tu lado a un hombre que puede hacerse pasar por quien quiera, literalmente, incluido ese supuesto muerto… Y sí, la cara de tonto que se le queda a todo el mundo, incluido el juez y la supuesta viuda, no tiene precio. Pero sin duda lo importante es que cuando DeVoe se presentó en el juzgado y la abogada de Iris esgrimió una explicación tan simple como que “estamos en Central City, hogar de lo imposible, así que… ¿por qué no?”el juez no ha tenido más remedio que sacar inmediatamente a Barry de prisión.

Pero, ¿qué pasa con el DeVoe verdadero? Pues por un lado parece que el cambio de rumbo que ha tomado la situación no le preocupa mucho, lo que en el fondo es bastante lógico teniendo en cuenta que él es quien siempre piensa en el millón de posibles alternativas… Eso nos ha quedado meridianamente claro de todas las veces que lo ha dicho.

Con lo que no estoy tan segura es si también entraba en esas alternativas que su querida mujer empezara a dudar de él. Pero es que la pobre Marlize, aka The Mechanic, ha tenido un aguante sorprendente… Primero sigue al lado de su marido, mostrando un apoyo incondicional, cuando éste sufre una enfermedad degenerativa que le impide hacer prácticamente nada. Luego debe fingir que es la pobre viuda desconsolada para enviar a prisión a un hombre que sabe que es inocente. Y para colmo en cuestión de semanas su marido ha pasado de ser un hombre que está en la mediana edad, a un atractivo afroamericano de ojos azules y después una muchacha de lo más pizpireta…

Normal que esté un poco mosqueada, más todavía cuando su marido también es capaz de leerle la mente. Porque eso, viniendo de una mujer como Cecile puede resultar hasta simpático.... Pero cuando quien tiene ese poder es un hombre extremadamente inteligente al que tanto poder se le ha subido a la cabeza, como que la cosa no pinta muy bien.

Lo malo es que DeVoe ha sabido reaccionar a tiempo, encargándose de tener a su mujer bien controlada. Y ahora todo apunta a que su siguiente victima será Ralph Dibny… ¿Conseguirá su objetivo?

Lo sabremos la próxima semana.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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