‘The Crown’ Temporada 2: la monarquía británica sigue enseñando sus luces y sombras

The Crown Temporada 2

The Crown Temporada 2

4 Stars

Summary

La reina Elizabeth y Philip tendrán que estar separados cinco meses deseando que quizás eso ayude a la crisis matrimonial que sufren. La princesa Margaret no es capaz de asimilar el fin de su relación con Townsend y el duque de Windsor tratará de volver a Inglaterra.

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Dos Globos de Oro, dos premios del Sindicato de Actores y un Emmy son solo algunos de los galardones que respaldan la primera temporada de 'The Crown' como una de las mejores series del año pasado. La serie, que narra el reinado de Isabel II de Inglaterra, estrena su segunda temporada en Netflix el próximo 8 de diciembre y tiene ante si un reto aparentemente fácil: mantener el nivel de la primera temporada. En SeriesOnDay hemos tenido la suerte de poder disfrutar de toda la temporada completa y os contamos SIN spoilers que nos ha parecido la segunda temporada de 'The Crown'.

La segunda temporada de la serie abarca aproximadamente desde los años 1956 hasta 1964, unos años donde la política y la sociedad trataban de recomponerse tras la Segunda Guerra Mundial mientras se encaminaban inexorablemente hacia la Guerra Fría. El mundo ya no era el mismo y eso es algo que en esta temporada se esfuerzan por remarcar. Cómo consiguió una monarquía como la de Reino Unido adaptarse y encajar en un mundo donde "las Repúblicas son la norma y las monarquías son una excepción" es el hilo conductor de una temporada llena de acontecimientos históricos que de una forma u otra cambiaron Gran Bretaña y  el mundo.

La temporada se abre con la crisis del canal de Suez, algo que ya se entreveía en la primera temporada, con la magnífica interpretación de Amir Boutrous como el líder egipcio, Nasser, y se cierra con el famoso caso Profumo, que involucró al ministro de guerra John Profumo y su affair con una bailarina llamada Christine Keeler relacionada con un espía soviético, Yevgeny Ivanov. Pero no serán estos los únicos acontecimientos históricos que veamos, las relaciones del líder guineano Nkrumah con el gobierno soviético o la intervención de Lord Altrincham en la televisión criticando a la institución que la reina representa, contextualizaran todos estos años. Está claro que si algo hace bien 'The Crown' es representar la realidad histórica, tomándose solo las licencias históricas en aquellas áreas más grises donde los historiadores no pueden llegar y jugando con los sentimientos y pensamientos de los personajes protagonistas.

Entre estos personajes volvemos a tener a la princesa Margaret (Vanessa Kirby) que tras haberse tenido que separar de su amado Townsend, vivirá de fiesta en fiesta, frustrada, porque todavía no ha conseguido casarse. Margaret representa en esta temporada la modernidad, es el icono de esos nuevos tiempos que se están abriendo paso, los 60 en su máxima expresión. No solo las nuevas compañías de la princesa -artistas, filósofos, parejas poliamorosas- lo representan, sino que es reseñable el contraste cuando comparte plano con su hermana. Al igual que la temporada anterior Margaret tendrá un par de capítulos donde es protagonista absoluta, en esta ocasión su romance con el fotógrafo Antony Armstrong-Jones (Matthew Goode) ocupará toda su trama, obviando posibles envidias o problemas con su hermana que solo se dejaran entrelucir cuando Elizabeth desconfié de Antony por el tipo de vida liberal que lleva. De nuevo Kirby está estupenda y la elegancia que transmite con su rostro y sus gestos son difícilmente igualables.

El duque de Windsor (Alex Jennings) también tiene un capítulo especial y en mi opinión es uno de los más espectaculares. El sexto capítulo de 'The Crown' narra un nuevo intento del ex-rey de volver Inglaterra y trabajar por su país, quizás en algún puesto diplomático, algo para lo que necesita la aprobación de la reina. Conocedores como somos tras la primera temporada de su relación con la casa real y la tristeza que en el fondo le aflige su situación, es imposible que no podamos simpatizar con él. Sin embargo, un nuevo giro a la historia se  producirá y las relaciones que el duque hizo cuando todavía era rey con la Alemania nazi volverán a salir a la luz para la reina que tendrá que enfrentarse a una dura decisión. El episodio, que acaba con unas fotos originales del duque, es sobrecogedor porque juega con esos doble sentidos, esa incógnita tras los hechos para que el espectador acabe preguntándose a quién debe creer para al final tomar una decisión. Lo que 'The Crown' creó en la primera temporada, un hombre incomprendido que luchó contra su familia por su amor hasta que renunció a todo, lo destruye ella misma con unas cartas y una estremecedora frase.

Pero sin duda alguna el protagonista de esta temporada ha sido el duque de Edimburgo, Philip (Matt Smith). El marido de la reina asume un protagonismo prácticamente absoluto durante toda la temporada. La serie empieza con con ellos y su reunión tras estar cinco meses separados, para volver a recrear ese viaje durante dos episodios. Un hombre lleno de misterios y secretos enterrados que se irán desvelando  a lo largo de los diez episodios. Sus fiestas y vida nocturna ahondan en un matrimonio roto, que solo se mantiene en pie por la institución. 'The Crown' vuelve a jugar aquí con terreno pantanoso y deja entrever de una forma más que clara los posibles escarceos amorosos del duque sin mostrar o decir nada explicitamente, ni siquiera remotamente parecido. Se ahonda en sus pensamientos y sobre todo sus traumas infantiles desde el abandono de su padre y los problemas psiquiátricos de su madre hasta su relación con su hermana y su hijo mayor. 

Esto último se desarrolla en el noveno capítulo de la temporada, probablemente el mejor de la temporada desde el punto técnico como narrativo. La historia se divide en dos tiempos y vamos a ver como un joven Philip se enfrenta a la soledad y a sus compañeros en el duro internado Gordonstoun, en Escocia, mientras que el pobre Charles se ve obligado por su padre a ir al mismo lugar. Es una hora de puro dolor y marginación protagonizada por dos chicos obligados a estar alejados de su familia y enfrentarse a la soledad más absoluta. Sin embargo, mientras Philip se hace grande ante la situación, la visión de su hijo es más lúgubre, casi deprimente, escondiéndose entre mantas y arbustos. Es un capítulo que deja rompe la relación de Charles con su padre y que nos deja entrever la falta de amor y afección que el joven heredero al trono sufrió durante toda su vida. Es obvio que este debería ser el camino que la serie tomase en las futuras temporadas, darle más protagonismo a los distintos hijos de la reina y ver la relación existente entre todos. El futuro rey de Inglaterra merece tener más minutos en una serie que habla sobre la corona.

Otro de los momentos claves de la temporada, la visita de los Kennedy, no se desarrolla como nadie esperaba. La "monarquía" estadounidense desarrolla su propia telenovela, que se excede y contrasta con la sobriedad general de la serie, pero quizás lo más impactante es que JFK (Michael C. Hall ) queda en un segundo plano para cederle todo el protagonismo a Jackie (Jodi Balfour). Las personalidades, totalmente opuestas aparentemente, de la primera dama y la reina chocan de tal forma que provocan casi una crisis diplomática. 

Si hay que ponerle un punto negativo a esta temporada es que ningún capítulo logra la grandeza de "Assassins" y la ausencia de John Lithgow pesa demasiado, ante dos nuevos Primeros Ministros que no le pueden hacer sombra. También creo que sirve para confirmar que esta serie no trata sobre la Reina de Inglaterra, sino sobre la institución de la monarquía y todas las personas a su alrededor, puesto que Elizabeth en muchas ocasiones se queda como hilo conductor para narrar otras historias cómo la de su hermano, su tio o su hermana. Parece incluso que nos adentramos más en las ideas y pensamientos de otros personajes que la propia reina que se queda en una especie de neutralidad, a veces creada a posta, y que simula esa supuesta posición que debe tener la monarquía.

La actuación de todo el reparto vuelve a ser su punto fuerte, todos dan una profundidad y una personalidad a sus personajes única, las nuevas incorporaciones como Goode -que da un carisma que hace tremendamente sexy a su personaje- o Balfour -que da tormento a un icono- solo hacen engrandecer al elenco de la serie. Es por eso mismo que con la tercera temporada, que supondrá un cambio de todos los actores por otros con más edad, la serie se enfrentará ante un gran desafío. Pero lo que está claro es que esta serie tiene una de las mejores fotografías y banda sonoras que hay ahora mismo en la televisión. Y es que con 'The Crown' la televisión se queda pequeña para mostrar tanta grandeza. 

   
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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

About Beatriz Noria

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