The assassination of Gianni Versace: American Crime Story 2×04: House by the lake

The assassination of Gianni Versace: American Crime Story

The assassination of Gianni Versace: American Crime Story

4 Stars

Summary

Andrew Cunanan emprende una huida en carretera junto a un hombre con el que mantiene una relación y que se ve obligado a huir con él porque ha sido testigo de uno de sus asesinatos.

Coder Credit

El llamativo reparto que se contrató para la American Crime Story que trataría el asesinato del diseñador Gianni Versace fue lo que adelantó su estreno y captó la atención del público.

Pero el petardeo noventero y el tinte rubio platino de Penélope Cruz son reclamos para que nos acerquemos a una historia mucho más oscura. Algunos se sentirán engañados con el devenir de los episodios que alejan el foco de la playa y el lujo de los Versace y se acercan a la figura de su asesino Andrew Cunanan (Darren Criss).

Porque como ya anunciamos en el primer episodio, la historia está en él. La hipnotizadora figura de Cunanan encarnada de manera impecable por Darren Criss roban el protagonismo a todo lo demás, y de paso cumplen el sueño del Andrew Cunanan real de ser el centro de atención, aunque sea en la ficción.

En este nuevo episodio volvemos a retroceder en el tiempo y nos situamos en la semana anterior a la muerte de Lee Miglin (Mike Farrell). En este punto encontramos a un Cunanan ilusionado hospedándose en la casa de un joven y apuesto arquitecto llamado David Madson (Cody Fern) al que une una relación de la que no conocemos los detalles.

Más sangriento, más profundo

El capítulo comienza mientras ambos se encuentran en medio de una discusión o en proceso de ruptura en la que parece hay un tercer implicado que está al llegar. En el ascensor descubrimos que a David quien le gusta realmente es Jeff y no Andrew, y parece que se lo van a explicar cuando lleguen al apartamento cuando presenciamos la escena más sádica y dantesca de lo que llevamos de serie. En un abrir y cerrar de ojos Cunanan coge un martillo y liquida a Jeff antes de los títulos de crédito, y Finn Wittrock se convierte en el actor con apariciones más cortas de la historia tras su breve paso por "La La Land" al ser plantado por Emma Stone.

La culpa y la vergüenza se pelean por salir a relucir en los sentimientos de David, que lo ha presenciado todo con horror. Si llama a la policía le implicarán en el asesinato ya que era su apartamento, el chico era conocido por ambos y además no hay signos de que interviniera para impedir el homicidio. Andrew se aprovecha de la situación y le chantajea de la manera más sutil haciéndole creer que huir con él es su única salida.

A partir de entonces vivimos una tensa y dramática road movie en la que dos personajes huyen de un crimen y de sus propias vidas, y ese viaje nos sirve para conocer un poco mejor la figura de David, su infancia, y así intentar entender las decisiones tan torpes y cobardes que ha ido tomando a raíz del asesinato de su amigo Jeff.

Por otro lado, el cuerpo de policía de Miami queda una vez más en evidencia con su palpable homofobia y prejuicios, cuando al llegar a casa de la víctima descubren que el joven triunfador que vivía en el escenario del crimen era homosexual y estaba acogiendo en su hogar a otro chico (Cunanan). A eso añadir, que en la década de los noventa las huellas y el ADN era algo perteneciente a la ciencia ficción, por lo que la suma de todas esas circunstancias convierte la investigación policial en un desastre pese a contar con el cuerpo de la víctima, el arma homicida y restos de sangre por toda la casa.

Una nueva vida

Pero lo que convierte este capítulo en algo tan especial es la manera en que muestra el mundo interior de sus dos protagonistas. La conmovedora interpretación de Cody Fern como David Mason nos hace empatizar con él y llegar a entender por qué nunca huye realmente. La infancia de David nos muestra a un niño de campo, que crece en el seno de una familia tradicional y humilde y al que no le falta el amor. Un hombre hecho a sí mismo que ha construido su pequeño éxito personal desde cero y que vive en el constante miedo de que algún día se descubra su secreto (su homosexualidad la conocen sus seres más queridos, pero no ciertos compañeros de trabajo o vecinos) y se le juzgue por este hecho.

Es como si temiese más que descubrieran que estuvo involucrado en un triángulo amoroso con dos chicos que que sea cómplice de un asesinato. La escena más fascinante del capítulo y personalmente mi favorita de la temporada hasta ahora es cuando llegan al bar de carretera y una joven a la guitarra (¡Aimee Mann!) canta la canción oportuna y evocadora "Drive" de Cars y se produce el posible único momento en que vemos al verdadero Andrew Cunanan. ¿Vulnerable? ¿Esperanzado? ¿Triste? ¿Arrepentido? Sea cual sea, vemos en sus ojos sentimientos verdaderos. Mientras tanto, David intenta huir por la ventana del baño pero algo le hace echarse atrás y volver con Andrew.

Posiblemente sea el temor a ser descubierto, la imposibilidad de él de caber en esa ventana o, una vez más, ese miedo paralizante que acarrea durante todo el capítulo.

Al final, el capítulo termina como hemos venido temiendo durante todo el tiempo. Pero llegamos a sentir alivio porque David pueda ser libre y reunirse con su padre, aunque sea en su imaginación. Andrew es consciente de que David no le ama realmente y en un acto de desesperación con resquicios de misericordia le asesina. El pobre chico que luchó tanto por ser libre y forjarse una vida de la que tanto sus padres como él se sintiesen orgullosos, acaba siendo asesinado por la espalda por su amante, algo más que unir a la culpa que tanto él como la sociedad le infringían por ser gay, por otro lado. Quizá si no hubiera elegido ese tipo de vida no le hubieran asesinado. Eso es lo que pensará la policía, sin duda.

En cualquier caso, este triste y poético final resulta el punto de partida de la nueva aventura de Cunanan, que emprende un viaje hacia Chicago para hacer todo lo que vimos en el capítulo anterior.

     
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

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Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.