Teen Wolf 6×10: Riders on the Storm

Teen Wolf 6x10: Riders on the Storm

Teen Wolf 6x10: Riders on the Storm

Series: Teen Wolf

4 Stars

Summary

El mundo real y el que pertenece a la dimensión de los Ghost Riders han colisionado, anunciando así el final de Beacon Hills. En una carrera a contrarreloj deberán tratar de localizar a Stiles, mientras que el resto de secuestrados por los jinetes intentarán escapar de la estación por su cuenta.

Coder Credit

Para terminar la temporada, aunque más pinta tenía de final de serie, Teen Wolf nos ha ofrecido un clásico episodio final en el que todos los participantes han aportado su granito de arena para derrotar juntos a los nuevos enemigos de Beacon Hills: los Ghost Riders.

Pero evidentemente, después de todo lo que había costado traer a Stiles, el joven Stilinski ha tenido un protagonismo destacado entre el resto de personajes, tanto dentro como fuera del campo de batalla. Dentro siendo la voz cantante y a la que todo el mundo seguía sus órdenes sin rechistar, y también fuera cuando, cada vez que se reencontraba con alguno de sus amigos o su padre, tocaba disfrutar de ese momento emotivo que tanto tiempo llevábamos esperando.

El primero de esos reencuentros, como no podía ser de otro modo, ha sido con nuestro querido sheriff, que nos ha demostrado que es el padre de Stiles por un motivo, pues lo primero que ha hecho ha sido ayudar a su hijo a cruzar al otro lado y que pudiera reunirse con Lydia, reservándose para el final su momento de gloria…

Porque todos han tenido sus minutos protagonistas (con permiso de Stiles, por supuesto) repartiéndose así un poco más los aplausos de entre los espectadores, que falta hacía.

Por un lado hemos tenido a Malía y Lydia, que en su búsqueda por encontrar a Stiles han acabado encontrándose con Peter Hale... había que retrasar lo máximo posible el reencuentro entre Lydia y Stiles, por eso de que era el momento estelar del capítulo. Pero eso también ha servido para que el hombre lobo haya podido tener la oportunidad de actuar como un padre de verdad, protegiendo a su hija incluso a costa de su vida, y de paso permitiendo que pudiéramos ver por primer vez cómo Malía llamaba “papá” a su padre.

Mientras eso ocurría, no muy lejos de allí Scott y Liam debían realizar una prueba aparentemente sencilla como era cambiar las agujas de los raíles para que el “tren fantasma” no llegara a Beacon Hills, y con ello desaparecieran para siempre todos los habitantes del pueblo... Pero esta misión ha acabado complicándose bastante cuando Garret ha entrado en escena, recordándonos que él era el otro malo oficial de la temporada.

Pero los dos hombres lobo han contado con una ayuda de excepción: la presencia de Stiles Stilinski, a quien a entradas espectaculares no le gana nadie. Así, después de emerger directamente en el interior de su jeep, lo que tiene toda la lógica del mundo, siendo su querido coche la reliquia que le unía al mundo real; lo siguiente que ha hecho ha sido coger su bate favorito y hacer lo que mejor sabe: ponerse en primera línea de fuego pese a ser un humano “corriente”, y organizar un plan de acción… Eso sí, esta vez mejor si no se separaba de Scott, regalándonos de paso el otro emotivo reencuentro del episodio, con un más que sentido abrazo entre hermanos.

Lo malo era que el plan de Stiles no contaba con que el pueblo estaría plagado de jinetes fantasmas, que a la primera de turno sacaban a pasear su látigo o disparaban sus balas sobrenaturales, consiguiendo llevarle a la otra dimensión. Pero por fortuna esa dimensión ya había colisionado con la de Beacon Hills, logrando que en lugar de desaparecer otra vez, simplemente apareciera en otro lado del instituto… Conclusión: el encuentro entre Stiles y Lydia ha tardado bastante en llegar, pues parecía que el destino se había aliado en su contra para retrasar ese momento del “no pude decirte que te quería” de Lydia, y que Stiles respondió como sólo él podía hacer, con un contundente “no hacía falta”.

Pero el beso entre Stiles y Lydia, ese que muchos estaban esperando desde la primera temporada de Teen Wolf, no ha sido el único que ha acaparado la atención de este episodio final. Junto a la joven pareja hemos tenido a otra que, aunque no hubiera comenzado a gestarse hasta el inicio de esta temporada, fue ganando adeptos con mucha rapidez. Me refiero a la pareja formada por Melissa McCall y Chris Argent, donde los dos adultos han hecho lo que mejor saben hacer: Chris sacar sus dos pistolas para hacer esa entrada macho Alfa que sabe tanto gusta e incluso protagonizando un duelo del salvaje Oeste en toda regla; y Melissa siendo la perfecta enfermera pero a la que no le cuesta nada dejar su labor durante unos segundos para dejar claro lo que piensa. Y lo que piensa no deja de ser lo que pensamos todos: que lo que hace Chris Argent es increíblemente sexy y excitante.

Pero siendo éste el episodio final de la temporada, absolutamente todas las parejas han tenido su protagonismo. Así, también hemos podido ver a Liam buscando a Hayden, ni más ni menos que montado a lomos de un caballo (este chico ya apunta maneras de Alfa), y a Mason hacer lo mismo con el pobre Cody, a quien Garret había convertido en el increíble hombre cableado para unir las dos dimensiones.

Y como viene ocurriendo en Teen Wolf desde el inicio de la serie, en el episodio final de la temporada todo ha sido perfectamente orquestado para que cada uno cumpliera su función y así, como piezas de un dominó perfectamente colocadas en el sitio correcto, poco a poco fueran acorralando a los Ghost Riders y a Garret, quien tuvo un final de lo más irónico al convertirse en uno más de ellos cuando lo que realmente quería era convertirse en su líder…

Llegamos así al final del episodio. Eso sí, después de que el sheriff tuviera su entrada largamente pospuesta y salvara a su hijo in extremis, ni más ni menos que de las garras de su esposa muerta... Otro momento emotivo para añadir a la lista, aunque no es nada justo que el bueno de Noah Stilisnki sea el único que se haya quedado sin pareja... Claro que por otro lado tiene a Stiles, lo que es mejor que nada.

Y con el rescate de Stiles tocaba el momento de la despedida y de ceder el puesto a la siguiente generación dentro de la manada de Beacon Hills. Así, tras comentarnos de pasada cómo será el futuro para nuestros chicos: Stiles entrando en la escuela del FBI y Lydia en el MIT, como debe ser; Scott es quien se queda en Beacon Hills, heredando de paso el bien más preciado de Stiles Y reliquia: su jeep; mientras que Mason, como buena versión de Stiles que ha sido desde el minuto que puso un pie en el pueblo, heredará su preciado bate.

¿Soy la única a la que le ha parecido más triste esa entrega de los bienes de Stiles que el resto de momentos emotivos del episodio? Pero eso es lo que tiene el final de una etapa: unos se van y otros ocupan su lugar, manteniendo así el ciclo de la vida.

Aunque he de admitir que si en los diez episodios que quedan de la serie, que volverá en verano, no sólo no veremos a Stiles sino tampoco a Lydia, definitivamente Beacon Hills ya no va a ser lo mismo.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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