Taller de guión

Para la VII edición del Festival de series han querido ofrecer a los fans algo más que preestrenos de las series del momento. Los coloquios y talleres están siendo una de las actividades más seguidas, como ocurrió con el taller de guión que se ofreció a un nutrido grupo de personas, y entre los que tuvimos la suerte de estar presentes.

No todos los días se tiene la oportunidad de charlar sobre series con los propios creadores de las mismas, y menos si esas series son las más seguidas del momento: Vis a Vis, el Ministerio del Tiempo, Siete Hermanas o , solo por mencionar algunas de las más conocidas.

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De la mano de Verónica Fernández (Ciega a Citas, Siete hermanas), Alex Pina (Vis a Vis), Aitor Gabilondo (El Príncipe), Felipe Pontón (coordinador de programación) y Carlos de Pando (El Ministerio del Tiempo), pudimos conocer de primera mano qué es lo que piensa un guionistas antes de sacar adelante un proyecto, y cómo funciona ese apasionante y a la vez traicionero mundo de la ficción televisiva. Y es que está claro que, por mucho que las series nos dan la vida a los devoradores de series, su éxito y fracaso sigue siendo difícil de entender.

Innovar o mantenerse. Eh aquí la cuestión

La presencia de una tendencia a seguir en la ficción televisiva se convierte así en un aliado y a la vez enemigo del guionista, según nos comentaron ellos mismos. Aliado en tanto que saben que lo que está de moda ayuda a que su producto tenga éxito, pues lo normal es que la nueva serie guste porque han gustado productos similares. Pero también se convierte en un enemigo porque, “si le quitas al guionista la creatividad, le acabas matando”.

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Aquí reside la línea que siempre resulta difícil cruzar. Sobre todo cuando la tendencia puede aparecer de la noche a la mañana y sin ningún motivo aparente. Si no que se lo digan a Verónica Fernández, coguionista de Siete Hermanas, y que hace años se le ocurrió presentar un guión para una serie histórica a un canal, pero le dijeron que eso era una locura, pues el espectador de televisión jamás querría ver una serie histórica.

El espectador ha cambiado, y con él las series

Pero es que el espectador es el primero que ha cambiado. Esta es la primera conclusión a la que han llegado los guionistas. Antes lo que el espectador quería era ver personajes con una moral intachable y al que, daba igual lo que le ocurriera, siempre estaba dentro de esa zona segura en la que sabías que no le podía ocurrir nada malo.

Ahora, sin embargo, triunfan los personajes de moral ambigua, incluso los que son el ejemplo perfecto de villano. Y del mismo modo, ahora sabes que no es bueno encariñarse con un personaje, pues ya no es tan seguro que siga vivo al final de la temporada… Y no, no se referían solo a Juego de Tronos.

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Otro aspecto que también ha cambiado en el espectador que ve las series hoy en día, es que puede dar su opinión sobre la serie en tiempo real, por medio de las redes sociales. Se crea así un feedback que, aunque es bueno para el guionista a la hora de crear proyectos futuros, aseguran que no tiene mucho sentido tenerlo siempre en cuenta.

Primero porque cuando ese capítulo se ha emitido ellos ya van por otra temporada, o incluso por otra serie; y segundo porque la misión del guionista es la de ir un paso por delante del espectador para sorprenderle, y no hacerle caso en todo lo que diga… Vamos, que no sigáis acosando a los pobres guionistas por Twitter cuando ocurre algo con lo que no estáis de acuerdo, porque poco vais a conseguir.

¿Para quiénes van dirigidas las series?

Otro elemento muy interesante que se abordó durante la charla de guionistas, es a quién va dirigida una serie. Esta pregunta, cuando había pocos canales y una serie de productos muy determinados, era mucho más fácil de responder. Hace unos cuantos años las series para todos los públicos para que la viera la familia reunida, era lo más común. Existían para ello personajes de distintas edades creados para conseguir la empatía de las distintas generaciones de esa misma familia.

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Ahora las cosas han cambiado. No solo porque ya es prácticamente imposible que la familia se reúna en torno a la televisión para ver una misma cosa; sino también porque ahora puede darse que una serie pensada para un tipo de espectador, al final lo vea otro completamente distinto.

Casos así hay miles. Y es que, aseguran, tú puedes tener en mente un espectador concreto a la hora de desarrollar una idea; pero en el momento de emisión todo puede ocurrir. Así ha pasado que gente de edad se enganchó a Vis a Vis cuando algo así parecía impensable; mientras que Siete Hermanas, que es un género de ficción semanal y de sobremesa pensado para un público adulto, está siendo seguido por un espectador joven muy fiel.

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Pero aquí no acaba el problema. A eso se añade que ahora, gracias a los nuevos dispositivos que existen para ver las series, una misma serie se puede encontrar con varios tipos de público. Es lo que ocurre por ejemplo con series como El Ministerio del Tiempo, que congregan a un público más adulto o familiar en el momento de emisión, pero que luego tiene un público más joven que inunda las redes sociales, tras haber visto ese capítulo en la opción de “televisión a la carta”.

El Primer Time español

Y hablando de ver las series en el momento de emisión. La pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez, por fin fue respondida: ¿Por qué las series de ficción española son tan largas, y en lugar de dudar los 45 minutos del resto del mundo, duran al menos hora y cuarto?

La respuesta no es otra que el Prime Time español. Un Prime Time que, a diferencia de Estados Unidos y que sigue siendo referente a la hora de crear ficción, es mucho más largo. Ya se sabe, por eso de que aquí lo hacemos todo siempre más tarde: levantarnos, comer y por supuesto, irnos a la cama.

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De este modo, los guionistas se ven obligados a alargar los capítulos para que un mismo producto ocupe toda esa franja horaria. Pero ese no es el principal problema de tener un Prime Time tan largo… Aparte de lo horrible que es madrugar cuando te has acostado a la 1:30 de la mañana, claro.

El verdadero problema llega cuando esa serie de ficción española se quiere adaptar a otros países que tienen un Prime Time más corto, y no tienen más remedio que condensar lo que ocurre en un capítulo de 115 minutos, a solo 45 minutos.

La publicidad y los cambios de parrilla

Otra pregunta que no podía fallar era referente a los cambios de horario. Esa frustración del guionista al ver que la serie en la que tanto se ha esforzado, es cambiada de horario o día de emisión con una facilidad asombrosa, solo para entrar en la guerra de la programación.

Imagen de 50crisis.blogspot.com
Imagen de 50crisis.blogspot.com

Ante esto señalaron que sí, que es frustrante que algo así ocurra, pero que no dejan de ser parte de las reglas del juego de crear ficción para la televisión. Y lo mismo ocurre con los cortes publicitarios. Mientras que en Estados Unidos en los mismos capítulos ya se meten los cortes para la publicidad, detrás de una escena de tensión para mantener aún más las expectativas del espectador, aquí la publicidad siempre tiene preferencia, cortando escenas o incluso frases a la mitad…

¿Qué esto sienta a cuerno quemado? Pues mucho, da igual si se es espectador o guionista. Pero en el caso de los guionistas, es lo que toca cuando quieres seguir haciendo guiones para la televisión.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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