Supernatural 13×13: Devil’s Bargain

Supernatural 13x13: Devil's Bargain

Supernatural 13x13: Devil's Bargain

Series: Supernatural

3.5 Stars

Summary

Los Winchester y Castiel van en busca de Lucifer para darle caza antes de que recupere sus poderes.

Coder Credit

“Supernatural” llega esta semana con un episodio muy centrado en Lucifer y la amenaza que representa para el planeta. Los Winchester quieren acabar con él aprovechando que sigue debilitado, Asmodeus también quiere eliminarlo, es un momento en el que todos los enemigos de los hermanos buscan lo mismo que ellos. Y por otro lado tenemos la presentación del personaje interpretado por Danneel Ackles, que podría ser una pieza fundamental para que la victoria se decante de un lado u otro.

Otro capítulo más en el que la trama del universo alternativo queda fuera, aunque nos lo recuerdan continuamente por el miedo que tienen todos los personajes de que el Michael de ese mundo pueda cruzar al nuestro. Castiel logra reunirse con los Winchester para contarles todo lo que ha pasado desde la última vez que se vieron: el regreso de Lucifer, su corta alianza con el Diablo contra Asmodeus y que Mary sigue viva en el otro lado. La prioridad, aparte de encargarse de Lucifer, es rescatar a la madre de los chicos y a Jack.

Por su parte, Lucifer está debilitado y tiene que matar a cada ángel que se cruza en su camino para robarles su gracia y así ir recuperando poco a poco su poder. Vemos la versión más débil del arcángel que hasta siente hambre y se ve obligado a mendigar en busca de comida, hasta que oye hablar de la “hermana Jo”, una supuesta curandera que es capaz de sanar cualquier tipo de enfermedad. En un principio piensa que es un fraude, pero cuando le describen la forma en que usa su poder sabe que se trata de un ángel y va a su encuentro para convertirla en su futura víctima.

Lucifer no se va a rendir fácilmente

Los Winchester reclutan de nuevo al profeta Donatello para que lea una de las tablas, en este caso la de los demonios, para que encuentre una forma de abrir una brecha al otro mundo. Dejan al hombre en el búnker mientras que ellos, acompañados de Castiel se disponen a rastrear a Lucifer. La idea es capturarlo con vida y utilizar su gracia como ingrediente para el conjuro. Lo que no saben es que Asmodeus también busca al profeta y, haciéndose pasar por Castiel, lo hechiza para obligarlo a compartir con él cada descubrimiento que haga.

Lucifer llega hasta la hermana Jo que, tal y como ya veíamos venir, se trata de un ángel llamado Anael. Pero no es un ángel como otros muchos que hemos visto, no tiene miedo del Diablo, se siente a gusto viviendo entre humanos y siendo libre y le ofrece un trato a Lucifer que éste no puede rechazar. Sí, puede quitarle su gracia y acabar con su vida, pero eso no le devolverá todo su poder, pero puede ir drenándola poco a poco, dando tiempo a que el ángel se recupere y sea una especie de surtidor eterno.

Además sabe moverse en el mundo humano y al comprender que están persiguiendo a Lucifer huyen a toda prisa, por lo que cuando los Winchester llegan allí no hay ni rastro de ellos. Pero sí que se encuentran a Ketch, el ex hombre de letras británico sigue por ahí, ahora aliado con Asmodeus para dar caza a Satán. El tipo les ofrece unir fuerzas ante un enemigo común pero los hermanos no se fían de él, lo noquean y lo meten en el maletero del Impala.

Sam ha puesto una alerta en la tarjeta de crédito de la hermana Jo y siguen su rastro hasta un motel. Se sorprenden al descubrir que sigue viva, sin sospechar siquiera que está aliada con su enemigo y Anael los engaña haciéndolos creer que Lucifer está muy debilitado, dejando que vayan a luchar con él. Obviamente el ángel caído no está al cien por cien pero ha recuperado bastantes fuerzas como para poder matarlos, algo que no consigue porque justo aparece Ketch para evitarlo.

Anael es una nueva amenaza

Ketch insiste otra vez en hacer frente común con los Winchester y les confiesa que trabaja con Asmodeus, prometiendo que puede ofrecerles toda la información que pueda de su enemigo. No podemos fiarnos de Ketch, pero también sabemos que hace lo que hace por el bien de la humanidad, por lo que usarlo para acabar con sus enemigos no es un mal plan. Parece que hay un inicio de alianza, porque al menos el británico no le dice a Asmodeus nada de los Winchester cuando se presenta a contar que Lucifer ya no es tan fácil de matar como creían.

Asmodeus no está enfadado porque ahora tiene un nuevo arma para acabar con su creador, ni más ni menos que la espada de un arcángel, lo único que supuestamente puede matar a Lucifer. Sin embargo, solo un arcángel puede empuñarla, momento en el que nos desvelan que tiene encerrado en una jaula a nada más y nada menos que Gabriel. Lo hemos echado de menos y nos alegramos de volver a verlo, pero visto el aspecto que presentaba no parece que se trate del alegre y desvergonzado Gabriel que conocíamos, tendremos que esperar para saberlo. ¿Cómo ha logrado resucitarlo Asmodeus y qué le ha hecho?

Por último nos queda la reunión entre Lucifer y Anael con otros ángeles procedentes del cielo. Ya nos han explicado antes que el nuevo ángel era un don nadie en el Cielo, tenía ideas para mejorar las cosas pero nadie quería hacer caso. Sin embargo, Lucifer si parece escuchar y hace una oferta muy buena a los ángeles: crear a más ángeles y evitar su extinción, a cambio de que le den el control del Cielo. Y así, después de años y años tratando de obtener el control, Lucifer acaba sentándose en el trono con la promesa de lealtad de los demás ángeles.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.