Spider-Man: Homecoming

Spider-Man: Homecoming

Spider-Man: Homecoming

4.5 Stars

Summary

Tras haberse estrenado en el mundo de los superhéroes luchando mano a mano con los Vengadores, Peter Parker debe volver a su rutina de adolescente. En un intento por demostrar su valía tratará de compaginar el instituto con eso de ser un héroe, y pronto comprenderá que todavía tiene mucho que aprender.

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La combinación perfecta entre héroe y adolescente; ese es el amigable vecino Spider-Man. Un soplo de aire fresco que sienta francamente bien después de tanta tensión vivida con los Vengadores. Una película a medio camino entre la de un novato tratando de hacerse un hueco en el cada vez más concurrido mundo de los superhéroes, y un novato intentando hacer lo mismo pero en el instituto, donde deberá lidiar con otros problemas más mundanos como es atreverse a confesar lo que siente a la chica que le gusta mientras que el graciosillo de la clase, Flash, aprovecha la mínima ocasión para meterse con él.

Y es que Spider-Man: Homecoming aterriza en los cines con un récord guinness: el del superhéroe que más veces ha sido llevado a la gran pantalla en menos tiempo, y encima con tres actores diferentes.

Pero conociendo estos precedentes y los muchos riesgos que traían consigo, los guionistas han hecho bien los deberes y en lugar de contarnos OTRA VEZ la historia de cómo un chico normal y corriente llamado Peter Parker se acabó convirtiendo en Spider-Man, y donde OTRA VEZ se vive ese trágico momento de la muerte del tío Ben, y que de tantas veces que se había contado ya estaba perdiendo su parte épica; esta vez se han centrado en algo que, sorprendentemente, hasta ahora no se había visto: a un adolescente intentando ser un superhéroe.

Porque Peter Parker es el protagonista indiscutible. Ya sea con el traje o sin él en ningún momento va a dejar de ser ese adolescente que ha luchado mano a mano con los Vengadores y que todavía está flipando con lo que ha hecho. El que cada vez que se encuentra con algo nuevo dentro de ese mundo lleno de peligros, actúa más como fan de los Vengadores que como el héroe que se supone que él también es. Y el que hace todo lo posible para emular a los grandes porque “hey, yo he luchado con los Vengadores”, pero en su caso las cosas no le salen tan bien.

Pero a diferencia de los otros Spider-Man que hemos visto, Peter nunca pierde esa frescura y tampoco esa adorable torpeza propia de los novatos. No tiene un primer momento de dudas y fallos y a la segunda vez que lo intenta ya lo tiene todo controlado, como si llevara toda la vida dedicándose a eso de salvar el mundo. Claro que no. Porque Peter Parker, por mucho que le haya picado una araña radiactiva y ahora sea superfuerte, sigue siendo un adolescente. Y los adolescentes cometen errores, muchos, pero eso no les impide seguir intentándolo, ya que para un adolescente la intención es siempre la que cuenta. Y Peter tiene mucho de eso.

De este modo, no nos encontramos con un Spider-Man abrumado por los acontecimientos y planteándose lo duro que es ser un héroe y todas las responsabilidades que ello conlleva. Todo lo contrario. Esta vez el mantra de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” no tiene cabida, hasta el punto de que al tío Ben no se le menciona ni una sola vez. Y por mucho que se hayan saltado a la torera uno de los pilares de la transformación de Peter Parker en Spider-Man, en realidad ha sido un gran acierto si ante todo lo que se buscaba (y lo que se ha conseguido) es no perder esa frescura propia de los adolescentes.

Porque si no fuera por las partes en las que se ve a Peter enfundado en el traje de Spider-Man, y del que por cierto hay algunos momentos de lo más corrientes que pocas veces se han visto en una película de superhéroes, esta podría ser perfectamente la típica historia de un chico al que le gusta una chica pero que no sabe cómo llamar su atención, y de paso dejar de ser el pringado de la clase. Buenos. Salvo por el detalle de que aquí ese chico tiene un secreto.

Pero entonces ¿qué pasa con esa figura paterna que era el tío Ben, y que es el responsable de que Peter aprenda de sus errores? ¿Cómo tiene lugar esa evolución si no hay nadie que le enseñe que, por muchas intenciones y ganas que le pongas, eso no te convierte automáticamente en un superhéroe?

Pues esa figura paterna sí que existe, pero en esta ocasión la encarna un Tony Stark que no defrauda. Y aunque para muchos sus intervenciones serán demasiadas (se supone que esta es la película de Spider-Man, no de Iron-Man) hay que decir que cada una de sus apariciones llegan en el momento justo y sirven de perfecto acompañamiento para el viaje del joven Peter Parker. Y todo sea dicho, el suyo no es el único cameo por parte de los superhéroes, por lo que en ese sentido los fans de los Vengadores no se van a sentir nada defraudados.

Y ocurre exactamente lo mismo con los fans del villano de turno. Si en las anteriores sagas ya conocimos al Duende Verde, el Dr. Octopus, Venom, Electro y The Lizard, ahora le ha tocado el turno al Buitre. Un villano que podría ser considerado de segunda clase en comparación con los vistos hasta ahora, pero que consigue dar el contrapunto perfecto a Peter Parker.

Gracias sobre todo a un genial Michael Keaton que ha conseguido encontrar ese punto intermedio perfecto entre villano de cómic pero sin alejarse demasiado de la realidad, lo que le convierte en uno de los villanos más creíbles de todos… Y si pensáis que al lado del Duende Verde no es nada y Peter le puede vencer con un puñetazo, pensarlo mejor dos veces. Especialmente porque el Buitre llega con mucha más experiencia en su trabajo como villano de la que tiene Spider-Man como superhéroe, y eso se acaba notando.

Pero junto a Iron-Man y el Buitre, Spider-Man Homecoming no sería tan redonda si Peter no hubiera contado con la ayuda de sus compañeros. Porque como buena película adolescente, el protagonista no es nada sin sus amigos. Y así, a diferencia de lo visto en las anteriores sagas donde parecía que era Peter Parker sólo contra el mundo, o Peter Parker y su chica solos contra el mundo, aquí vemos al perfecto ejemplo de grupo de amigos donde hay un poco de todo (el genio informático, el pelota del profesor, el matón de turno y la chica por la que todos están colados) y sin los que Peter no podría haber hecho nada.

En resumen, un Spider-Man diferente y más fresco, pero a la vez más real, creíble y muy, muy divertido.

Eso sí, aunque hay más de comedia adolescente de lo que cabría esperar, esta sigue siendo una película de Superhéroes de Marvel. Y ya sabéis lo que eso significa: escena extra entre medias de los créditos y escena post-créditos que no os podéis perder.

Y por si hay algún despistado que todavía no sabe cuándo se estrena, recordad que Spider-Man: Homecoming llega a los cines el próximo 28 de julio.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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