Sí. También hemos visto Yuri on Ice… Y nos ha enamorado

Para aquellos que no hayan oído hablar de la serie de anime Yuri On Ice, que sigue las peripecias de un patinador japonés llamado Yuri Katsuki en su lucha por convertirse en el mejor patinador del mundo, lo primero que deben saber es que tal vez sean de los pocos en todo el mundo que se encuentra en esa situación…

Y es que somos muchísimos los que hemos sucumbido a esta serie que terminó su primera temporada esta misma semana, y que no dudamos en recomendar incluso entre aquellas personas que nunca antes habían visto anime. Ha sido así como, prácticamente por el boca a boca, una serie más de anime de deportes como las cientos que se estrenan cada año, ha pasado de la nada al éxito.

Pero ¿qué es lo que tiene esta serie de patinadores que tanto ha entusiasmado? Os damos algunas claves para que vosotros también caigáis en las redes de Yuri On Ice:

Es un anime de deportes y eso siempre engancha

Desde los lejanos tiempos de Oliver y Benji los anime centrados en deportes han triunfado gracias a ese toque único e inconfundible que consiste en juntar un deporte cualquiera con un argumento dramático donde los haya, y que eleva esa percepción del deporte a unos niveles estratosféricos. ¿Quién no recuerda al Julian Ross de "Campeones" que quería seguir jugando al fútbol pese a su riesgo de morir por culpa de una enfermedad del corazón? ¿O la eterna historia de amor entre Juana y Sergio en "Dos fuera de serie"; los traumas de Chicho Terremoto, el mejor jugador de baloncesto pero que no conseguía conquistar a su amada Rosita; o el tremendo drama familiar que se vivió en "Bateadores" entre los dos gemelos Uesugi y que todavía no hemos conseguido superar? Estos son sólo algunos ejemplos de la capacidad que siempre ha tenido el anime para llegar al espectador a través de algo tan aparentemente normal como es un deporte.

El patinaje gusta... mucho

Si a esa capacidad de tocar la fibra sensible añadimos que el patinaje es uno de los grandes olvidados de los deportes, ya vamos por buen camino a la hora de alcanzar el éxito. Y es que, pese a que el patinaje apenas cuenta con espacio entre las secciones de deportes de los telediarios, es un deporte que tiene un público fiel al que no le importa levantarse a horas intempestivas para ver en directo la final del Grand Prix, la competición por excelencia dentro del patinaje artístico.

Por ello, descubrir que hay una serie de anime sobre este deporte, y que además está muy bien hecha (todas las coreografías que se ven en la serie están coordinadas por el ex-patinador Kenji Miyamoto, coreógrafo entre otros del actual campeón del mundo), ya es otro buen motivo para ver Yuri On Ice. Porque basta con ver los primeros minutos para darse cuenta que los dibujantes y guionistas no se han limitado a poner a sus protagonistas sobre patines y decir que son patinadores. Lo que han hecho ha sido recrear a la perfección ese mundo del patinaje, incluidos todos los giros y saltos propios de este deporte: salchow, axel, lutz, flip, loop o el toe loop, junto a las secuencias de pasos y donde se distingue perfectamente cuando lo hacen bien y cuando lo hacen mal, lo que ya es un logro increíble. Pero además también han recreado todo el mundillo que se vive fuera de la pista de hielo, incluidos los locos del patinaje que siguen a sus ídolos hayá por donde van, lo que consigue que el fan del deporte se sienta completamente identificado y disfrute de la serie, tanto si es un experto o no.

Y como muestra de lo bien documentada y hecha que está esa parte más técnica de la serie, tenemos a una gran cantidad de patinadores profesionales de ayer y de hoy que han seguido Yuri On Ice con auténtico fervor, comentando en redes sociales lo mucho que les gusta e incluso haciendo sus apuestas sobre quién va a ganar la competición. Y si patinadores como el dos veces campeón del mundo Javier Fernández, el dos veces campeón del mundo y medallista olímpico Stéphane Lambiel, o el cuatro veces campeón del mundo Yuzuru Hanyu (que además ha inspirado al protagonista Yuri) dicen que les encanta esa serie... pues mala no debe ser.

Sus personajes no pasan indiferentes: o les odias o les amas

Es otro de los puntos clave del anime. Y si ha funcionado hasta ahora, ¿por qué no seguir con ello? Así, la gran variedad de personajes que se pueden ver en todos los animes de deportes, donde junto al protagonista aparece una sorprendente cantidad de "secundarios" que más diferentes no pueden ser entre ellos, hace que resulte literalmente imposible no sentirse identificado con uno u otro, ya sea para bien o para mal.

Y Yuri on Ice no es una excepción. Menos aún cuando estamos hablando de un deporte en el que la seguridad, los nervios de acero y la ilusión juegan un papel destacado a la hora de conseguir esa ansiada medalla de oro. Así, en este anime encontramos a personajes como Jean-Jacques Leroy o Christophe Giacometti, dos patinadores arrogantes y ultraseguros de sí mismos; a otros como Yuri Katsuki, que tiene talento pero tal inseguridad que no es capaz de avanzar; a Yuri Plisetsky, que tiene una técnica perfecta pero le falta algo más para convertirse en el número uno; o a Victor Nikiforov, que partía del oro pero necesitaba algo más para recuperar la ilusión por el patinaje… Y si encima todos ellos persiguen un mismo sueño, que es ganar la medalla de oro… que sólo hay una, pues ya tenemos tensión más que asegurada.

La “bendita” tensión sexual no resuelta

Y hablando de tensión, ¿cómo olvidar esa tensión sexual no resuelta que dejaba a la que había entre Mulder y Scully a la altura del vetún? Si en algo son buenos los anime de este género, además de en plasmar un deporte a la perfección, es en mantener esa tensión sexual sin resolver durante TODA la serie, da igual cuánto dure ésta. Pero, sorprendentemente, no por ello dejamos de ilusionarnos con lo que "tal vez" pueda ocurrir entre los personajes, atentos a cualquier escena, palabra o incluso gesto que de seguro significa mucho más de lo que parece a simple vista.

En el caso de Yuri On Ice también hay de eso. Y mucho. De hecho, hay tanta tensión sexual inconclusa que para muchos la relación entre los dos protagonistas principales es lo más destacado de la serie, ya que a medida que avanzan los episodios parece mucho más que una relación profesional entre entrenador y pupilo. Y si encima se da el hecho de que esos personajes son el elegante pentacampeón de patinaje artístico Victor Nikiforov y el tímido e inseguro Yuri Katsuki, pues era normal que al final de cada episodio acabáramos con las uñas destrozadas de tanto mordérnoslas por la tensión, ya fuera dentro o fuera de la pista de patinaje… ¡Y eso que sólo dura 20 minutos!

El Fanservice

Pero a diferencia de lo que ocurre en otros animes de este género, en Yuri On Ice la tensión sexual no resuelta no es tan flagrante. Y aunque muchos tal vez esperen ver algo más directo y evidente en esa relación (aquí hay que recordar, para que luego no haya sorpresas, que ante todo se trata de un anime de deportes donde el patinaje es el tema principal), las escenas que hay entre todos los personajes son tan abosultamente adorables, divertidas y llenas de drama y ternura a la vez, que son suficientes para que terminemos cada capítulo emocionados y con ganas de más.

Y si además tenemos la increíble suerte de contar con Sayo Yamamoto una guionista y dibujante que conoce a esos fans y sabe lo que quieren Y se lo dá, pues para de contar. ¿Cuántas veces hemos odiado a los guionistas por matar a nuestro personaje favorito o que no acabara junto a la persona con la que queríamos? Pues bien, aquí podemos estar tranquilos porque eso nunca va a pasar, y esa es otra razón de peso para ser fieles a Yuri On Ice.

La idea de superación

¿Quién iba a decirnos a los fans de la serie que en el primer episodio, cuando vimos que el protagonista era un tal Yuri Katsuki: un patinador tirando a mediocre con una falta de seguridad lamentable, una autoestima por los suelo y una facilidad asombrosa para engordar, y que se suponía que tenía que caernos bien… acabaría haciéndolo? ¡Pero lo ha hecho! Y no sólo ha conseguido que "nos guste", sino que incluso "nos ha conquistado" hasta el punto de que cada vez que le veíamos fallar en un salto sufríamos con él, y cada vez que le veíamos hacerlo bien aplaudíamos como locos.

Y es que la idea de superación es realmente el tema central de Yuri On Ice. Una idea tan antigua como necesaria con la que resulta imposible no sentirse identificado, y motivo por el que una vez empiezas a ver cómo Yuri encamina sus pasos en pos de esa preciada medalla de oro, ya no puedes dejarle marchar y necesitas saber si al final lo consigue o no.

La banda sonora es MUY pegadiza

Si a todo lo visto hasta ahora le añades una intro de la serie con una canción pegadiza que ya estás tarareando la primera vez que la escuchas y que NO puedes dejar de escuchar porque se te ha metido en la cabeza y sabes que jamás te la vas a quitar… Sólo queda rendirse a la evidencia y ver Yuri On Ice.

Y como muestra os dejamos esa intro. Para que disfrutéis una vez más de ella los que ya conocían a Yuri y compañía, de paso que la descubren los que todavía no sabían de esta gran serie que, ojalá, vuelva pronto con una segunda temporada.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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