Sesión de hipnotismo en el Pelis y Tuits de Abracadabra

Siendo Abracadabra una película sorprendente como pocas, lo suyo era que el Pelis y Tuits dedicado a la última película de Pablo Berger, y que contó con el propio director y con José Mota como invitados, también fuera diferente. ¡Y vaya si lo fue, pues concluyó con una auténtica sesión de hipnotismo!

Pero mejor empecemos por el principio. Con la presentación de dos invitados que, en realidad, requieren de pocas presentaciones. Uno por ser uno de los rostros más conocidos de la televisión española como es José Mota, y que hizo las delicias de los asistentes desbordando humor por los cuatro costados; y el otro por ser un director que, pese a tener tan sólo tres películas en su haber, menudas películas son la que tiene: Torremolinos 73, con 15 premios de cine entre certámenes nacionales e internacionales; Blancanieves, ganadora de 10 Goyas (y otros 37 premios), y ahora Abracadabra.

Si ya habéis podido leer la crítica de Abracadabra sabréis que es una película de difícil clasificación. Como muy bien comentaba el director durante la charla, “me gustan las comedias serias y los dramas con humor”. Por ello no era de extrañar que muchas de las preguntas de los asistentes se centraran en el peculiar formato que caracterizan todas las películas de Pablo Berger.

Antes que director de cine me considero ante todo espectador. Y como espectador, me gusta sorprenderme y no saber con lo que me voy a encontrar. Y eso es justo lo que quiero con cada película que hago: que el espectador no tenga ni idea de qué es lo que va a pasar. En ese sentido no hago las películas pensando en los premios que pueda recibir, sino en toda la gente que va a poder ver esa película y va a poder sorprenderse. Quiero que mis películas sean comerciales, pues eso significa que las está viendo mucha gente que al final se ha sorprendido.

Y en el caso en concreto de Abracadabra, cómo surgió esta película. Esta historia tan compleja pero que en realidad es como un cuento atemporal.

La idea de esta película surgió hace más de 30 años, cuando un día fui a una discoteca en la que de repente salió un mago que iba a hacer una sesión de hipnotismo. Iba con un amigo que se ofreció como voluntario para ser hipnotizado, pero no porque creyera en esas cosas, sino porque quería reventarle el número. Y sin embargo, fue darle el mago un par de golpecitos en la frente y mi amigo se desplomó en el suelo. Quedé completamente impactado por lo que vi y desde entonces no pude quitarme esa idea de la cabeza.

¿Y por qué precisamente hacer ahora esa película, después de tanto tiempo?

Lo que quería era hacer una película que fuera totalmente opuesta a Blancanieves. En esa búsqueda de sorprender al espectador, quería darle algo que no hubiera visto antes. Así, si en Blancanieves todo era blanco y negro, en Abracadabra destacaban los colores chillones; si Blancanieves era una película muda, en Abracadabra hay música e histrionismo todo el tiempo. De entre todos los géneros en los que se puede incluir a esta película, por ejemplo, yo diría que también es un musical.

¿Y de dónde procede esa capacidad de mezclar géneros tan distintos? ¿Es el guión quien impone el género a elegir o al revés?

En realidad no sigue ningún orden en concreto. Aunque mi intención es el de sorprender al espectador con esa mestizaje de géneros, no busco la sorpresa de manera premeditada. Eso va surgiendo a medida que escribo el guión, donde no sigo ningún tipo de orden. Siempre digo que mi ordenador es como una tabla de ouija donde dejo que mis pensamientos, mis demonios y todas las referencias que pueda tener vaguen libres.

Sólo cuando veo el resultado final descubro las referencias que he tenido a la hora de crear la película, y que es prácticamente cualquier película que haya podido ver y donde intento ver todo tipo de cine (italiano, americano y hasta coreano estoy viendo ahora, con varios directores que me fascinan). Pero a la hora de escribir la historia lo hago de manera caótica. Los primeros meses de creación del guión son una auténtica locura porque no sé de dónde me va a surgir la próxima idea que quiero meter; hasta que en un momento dado todo va cobrando un poco de sentido y es ese guión el que ya te va diciendo qué genero o referencia puedo meter en cada escena en concreto.

Aun así, aunque al principio está ese caos de ideas, soy una persona que trabaja sus películas a fuego muy lento. Por eso pasa tanto tiempo entre una película y otra, pues a lo mejor tardo un año sólo en hacer en el guión de una película y luego otro en dibujar el storyboard. Y si tienen que pasar años hasta que encuentro al actor que estoy esperando para la nueva película que quiero hacer, pues me espero sin problemas. Por ejemplo, tuvieron que pasar nueve años desde que fui con mi guión de Blancanieves a todas las productoras, hasta que un productor quiso hacer la película.

José Mota también quiso comentar sobre el proceso de creación de Pablo, del que sólo tenía buenas palabras:

El hecho de que Pablo Berger, con sólo tres películas, ya sea considerado uno de los grandes directores españoles, dice mucho de lo buen director que es. Y yo le deseo todo lo mejor y ha sido un auténtico placer trabajar con él, porque sólo de ver el mimo que pone en cada escena, al igual que ponía en el guión, ya era una auténtica delicia.

Recuerdo que cuando me dio el guión, a medida que lo iba leyendo estaba todo el rato preguntándome “qué era eso”, porque no tenía ni pies ni cabeza: ¿era una comedia? ¿Era un drama? ¿Un thriller? ¿Ciencia ficción? Sin embargo, cuando me lo volví a leer y ya me fui empapando bien de todos los personajes, vi que lo que tenía entre manos era un cuento. Un cuento maravilloso pero que había sido capaz de tratar temas tan duros como el machismo y la violencia doméstica, o la situación que viven las personas con problemas mentales.

¿Y cómo ha sido trabajar con Maribel Verdú y Antonio de la Torre, tus compañeros de reparto?

Cuando me dijeron que iba a trabajar con Maribel tenía miedo porque no sabía con qué Maribel me iba a encontrar. Ella es la historia viviente del cine español y la había visto en tantas películas tan distintas, que no sabía con cuál de esos personajes iba a trabajar. Y a la que descubrí fui a la persona más traviesa que he conocido en mi vida.

Porque no se trata sólo de que sea una persona muy humilde y que no se lo tiene subido con toda la carrera que lleva a sus espaldas, sino que además es una persona divertidísima. Es algo así como, del grupo de personas que tienes enfrente, ella va a ser siempre la más “mala”. La más traviesa, la que ya te está buscando cuando se le ha ocurrido algo para saber si entre los dos podéis hacer alguna jugarreta. Y claro, con esa forma de ser, y sabiendo que yo iba a seguirle el juego siempre, pues en el rodaje éramos como dos niños. Hay un video, por ejemplo, que ya colgaremos algún día, en el que, entre toma y toma y los dos caracterizados como Carmen y Pepe, nos pusimos a imitar a Camela. Con eso te digo todo.

Pero además de ser divertida –añadió Pablo Berger-, Maribel es una mujer con la que da gusto trabajar porque llega al primer día de rodaje con la misma ilusión con que lo haría si esa fuera su primera película. Desde que pude trabajar con ella en Blancanieves y vi la capacidad que tenía de hacer cualquier tipo de registro, ya supe que quería que ella fuera la protagonista de mi próxima película.

Y hablando de protagonistas, en tus tres películas, todas las protagonistas femeninas se han llamado Carmen…

Eso está premeditado, claro. Y es que soy una persona que le concede muchísima importancia a los nombres y a las palabras. Y por un lado el nombre de Carmen es uno que siempre me ha fascinado, pero por otro me gusta pensar que mis personajes cobran vida fuera de la película y que en realidad la Carmen de Torremolinos 73 y la de Blancanieves, conocen a la Carmen de Abracadabra.

Y después de haber hecho dos películas tan rompedoras, ¿cuál es el siguiente paso?

Siempre digo que mis películas son como mis niños, pues cada película es un auténtico parto, y encima un parto de los largos. Por ello, cada vez que termino una película, vivo un auténtico proceso de duelo porque no dejas de estar dejando marchar a tus hijos, a los que has tenido dentro de ti durante tanto tiempo. Y en el caso de Abracadabra, que es una película que comenzó a gestarse hace 30 años, pues ese proceso de duelo ha sido mucho peor. Así que lo que haré ahora será viajar un poco para despejarme y empezar a buscar nuevas ideas. Porque claro, después terminar una película uno siempre se pregunta ¿y ahora qué? Pero por mucho que duela dejar marchar esa historia, hay que seguir contando nuevas historias.

Lo bueno que tengo en mi caso es que, como siempre he hecho lo que he querido, sé que tengo muchísima más libertad. Piensa que la primera película que hice fue sobre el rodaje de una película porno en la España más cañí del 1973. Y luego quise hacer una película en blanco y negro y encima muda. Si después de eso no sólo conseguí hacer las películas, sino que además gané premios, ya a partir de ahí para arriba. En ese sentido he entrado a lo vasco, haciendo lo que me da la gana.

El que también ha sorprendido en esta película ha sido José Mota, aunque lo ha hecho retomando un tipo de género con el que ya le vimos muy cómodo en La chispa de la vida, ha sido el del drama. ¿De dónde sacas la inspiración para tus personajes, en este caso con un hombre que, aunque divertido, también arrastra su propio drama?

Siempre intento trabajar a mis personajes de la verdad. Que todo lo que hagan sea con un sentido y que no se vea nada forzado. Que todo lo que ocurre, aunque sea en escenas cómicas, sea natural.

Y si encima de ese personaje puedes aprender cosas para el día a día, pues mucho mejor -bromeó-. Por ejemplo, ahora uso mis habilidades de hipnotizador para, cuando voy a hacer la compra, pedir las vueltas antes de haber pagado.   

Y como comentaba al principio, precisamente el broche final al Pelis y Tuits de Abracadabra lo puso el maestro hipnotizador que enseñó al equipo de Pablo Berger todo lo que había que saber sobre la hipnosis, para que tuvieran claro que eso no era ningún truco y que la hipnosis existía… Y para que no nos quedaran ninguna duda no tuvo ningún problema en hipnotizar a cuatro de las personas que allí había reunidas, con una facilidad asombrosa y hasta espeluznante.

Normal que ante semejante espectáculo Pablo estuviera más de 30 años con esa idea en la cabeza. Pero ahora, por fin, ha convertido esa idea en realidad, y a partir del próximo 4 de agosto podréis verla en todas las salas de cine.

Y si queréis ver parte de la sesión de hipnosis que vivimos, seguir atentos a nuestro canal de youtube, que pronto subiremos el vídeo.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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