‘Room 104’ abre sus puertas a la incertidumbre

Room 104

Room 104

3.5 Stars

Summary

Una niñera, un aspirante a escritor, una limpiadora, dos luchadoras... todos tienen en común que se alojan en la habitación 104 de un hostal cualquiera de Estados Unidos.

Coder Credit

Los hermanos Duplass (Togetherness) y HBO se vuelven a asociar para traernos Room 104. Una serie antológica que narra las vivencias de los huéspedes de una habitación cualquiera de un hostal típico estadounidense que, desde luego, es distinta a la mayoría de cosas que estamos acostumbrados a ver.

Últimamente las antologías están de moda, Ryan Murphy ya tiene tres y True Detective o Fargo son otras grandes reconocidas. Pero lo que hace Room 104 en cada capítulo tampoco es nuevo, Black Mirror o la longeva The Twilight Zone (que estuvo emitiéndose entre 1959 y 1964) narran con cada episodio una historia distinta. Lo que diferencia la serie de los hermanos Duplass es que mientras las anteriores tienen una temática, un género en común, Room 104 cambia constantemente teniendo como único nexo de unión de una pequeña habitación de hostal.

Un par de camas, una mesa con una televisión y un pequeño cuarto de baño sirven para desarrollar historias de lo más dispares. Se pasa del terror a la comedia, y de la comedia al amor de un capítulo a otro, lo que provoca que con tanta disparidad no todos los capítulos gusten igual.

En este caso los capítulos uno y tres se centran en historias de terror. El primero trata de una niñera (Melonie Diaz) que cuida a un pequeño, Ralph (Ethan Kent) que cuenta cómo en el baño se esconde otro niño "Ralphie". La serie gira en torno a la tensión de si ese niño existe en realidad y si las cosas terribles que Ralph cuenta que ha hecho ese niño son ciertas. Por su parte en el tercero tenemos a una mujer (Sameera Luqmaan-Harris) que busca unirse a un culto religioso con ayuda de un sacerdote (Orlando Jones), se trata de un viaje a la mente de la mujer que trata de liberarse del dolor de su pasado. Ambos capítulos, aunque distintos, tienen el mismo problema: acaban justo en el clímax del episodio. La escasa media hora de capítulo no proporciona el tiempo suficiente para dar un final decente a ninguno de estos dos episodios que acaban justo en su mejor momento. Al menos el episodio de Ralphie podría ser una intrahistoria de una película de Wan, pero el tercero se queda en una historia tan descafeinada que se olvida rápidamente.

Con dos episodios vistos y sin que la serie te convenza demasiado llegamos al quinto capítulo y la cosa cambia. "The Internet" situada en 1997, narra la historia de un aspirante a escritor (Karan Soni) que trata de explicarle a su madre inmigrante (Poorna Jagnnathan) a través del teléfono como enviarle un correo con su manuscrito que ha olvidado. El capítulo es una genialidad por varios motivos, primero por las maravillosas actuaciones tanto de Soni -que muestra una frustración que todos hemos vivido en algún momento con nuestros propios padres- como de Poorna que solo con su voz es capaz de dar una entidad completa a todo un personaje con más matices de los que parece en un principio. Segundo, porque lo que en un principio parece un capítulo cómico se vuelve mucho más complejo al tratar temas como la brecha tecnológica, la inmigración y por supuesto la relación materno-filial, una relación totalmente diseccionada en este capítulo desde principio a final. Final que por cierto emociona y supone un broche perfecto para el capítulo.

Pero es que el sexto capítulo es aún más sorprendente. "Voyeurs" es uno de los capítulos más innovadores y sorprendentes que veremos este año -y no digo el que más porque Twin Peaks y Lynch se han asegurado el primer puesto-. El capítulo es un baile, la historia de una limpiadora (Dendrie Taylor) y una huésped (Sarah Hay) que convierten la pequeña habitación 104 en un espacio para desarrollar un ballet sobre el pasado, una complicada historia de amor que no salió bien y que al final conecta a ambas mujeres de manera sorprendente. La actriz de 'Flesh and Bone' nos regala un episodio realmente hermoso, se trata de pura poesía, donde no hay ni una palabra y que derrocha sensualidad e incluso erotismo en cada plano. Taylor por su parte aporta la expresión de su rostro, un rostro surcado por las arrugas de la soledad que acaban por explicarlo todo sin decir nada.

Los dos últimos capítulos vuelven a cometer algunos fallos considerables a pesar de unas buenas premisas. En "The Fight" tenemos a dos mujeres (Natalie Morgan y Keta Meggett) que practican artes marciales mixtas y que antes de un gran combate descubren que se alojan en el mismo hotel, por lo que decidirán hacer una apuesta para compensar el ridículo pago que van a recibir el día siguiente, convirtiendo la 104 en un auténtico ring. La lucha se transforma en otro baile, pero violento, de patadas, puñetazos y sangre pero a la vez de sororidad, que queda desdibujada por los saltos temporales hacia delante y hacia atrás en la misma noche que realiza el episodio. Los saltos acaban mareando y  te hacen preguntarte qué ha sucedido ya y que está sucediendo ahora.

Por último está "My Love" una historia de amor, de una pareja de octogenarios que pasa la noche en la misma habitación que su luna de miel. Aunque se atreve a tratar temas tan poco habituales como la sexualidad en la vejez y a pesar del magnífico trabajo, sobrecogedor, de Philip Baker Hall, el capítulo sabe a poco tras todo lo que hemos visto porque termina siendo todo demasiado previsible.

Siendo estos los capítulos que la crítica ha podido disfrutar nos encontramos ante un claro problema y es que cada capítulo gustará más o menos en referencia a sus propios gustos personales. Si no te gustan las historias de amor no disfrutaras del capítulo doce, si no te gustan las de miedo no lo harás del primero. En esta serie los espectadores no sabemos que podemos esperar y eso es positivo por el factor sorpresa, pero también negativo porque provoca que solo nos quedemos con capítulos sueltos.

Eso sí, Room 104 es un ejemplo de la genialidad de los hermanos Duplass (que no han dirigido ningún episodio pero si los han guionizado todos, ellos solos o con otras personas) para desarrollar tramas y personajes complejos en un espacio confinado. Aunque la mayoría de las veces (quizás la única excepción sea "The Fight") la habitación del hotel podría ser cualquier otro espacio y realmente no contextualiza o aporta nada a la serie salvo un marco común.

Por supuesto uno de los fallos que mucha gente encontrará será el no ser capaz de conectar con ningún personaje, pues entre la escasa media hora y que cambian de capítulo a capítulo no se crea ese vínculo habitual espectador-personaje que es el que ha hecho triunfar a las series.

'Room 104' puede, a veces, parecer pretenciosa y querer transmitir más de lo que hace, pero desde luego es algo único este verano. Si queréis darle una oportunidad la serie se estrenará el próximo 29 de julio en HBO España.

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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

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