“Queríamos que el público supiera lo que hubo antes del cuadro”. Conversamos con Koldo Serra y Carlos Clavijo sobre Gernika

Desde Series On Day hemos tenido la oportunidad de hablar con dos de los responsables de Gernika, película protagonizada por María Valverde que nos trasladará a la guerra civil española y nos mostrará toda la historia que se esconde tras el famoso cuadro de Picasso. Koldo Serra dirige la cinta, su segundo largometraje tras Bosque de Sombras (2006), mientras que Carlos Clavijo es co-guionista y uno de los productores del film junto a José Alba, Nahikari Ipiña y Daniel Dreifuss. Gernika se estrena el 26 de abril en el 19ª edición del Festival de Málaga, coincidiendo con el 79 aniversario del bombardeo de la población vasca, pero su estreno comercial no tendrá lugar hasta el próximo 9 de septiembre. Fotografía de portada de David Herranz.

Series On Day: Koldo, mirando su trayectoria, veo que ha hecho un poco de todo. Empezó con cortometrajes, pero también ha dirigido anuncios, videoclips, episodios de algunas series como “El Comisario” o “La Fuga”, además de haber escrito los guiones de algunos de sus proyectos, ¿con qué diría que disfruta más?

Koldo Serra: La verdad es que todo tiene su punto. Obviamente con lo que más disfruto, o por decirlo de otra manera, con lo que me gano la vida, es la ficción, cinematográfica y televisiva. Pero cualquiera de las otras vertientes suma. Me explico, en publicidad uno rueda muy rápido, pero trabaja a veces con unos presupuestos grandes en proporción y prueba cosas a nivel técnico que no podría usar en una ficción... En el mundo del clip musical pasa un poco lo mismo, pero a nivel de experimentación. Uno puede probar cosas más libres a nivel narrativo y de montaje que quizás luego aplique a la ficción rodada. Y el rodaje en televisión hace que aprendas a ser resolutivo y ruedes mucho material de una manera práctica, además te da la posibilidad de trabajar con muchísimos actores.

Pero donde más disfruto es con el cine, ya que es donde generalmente hay más tiempo para rodar y cuidar el producto... aunque la cosa está empezando a cambiar y cada vez se parece más a los ritmos de la televisión. Respecto a la escritura, lo ejerzo poco y siempre me rodeo de gente que me guste y que escriba mejor que yo. No es mi fuerte.

SOD: A Carlos, le conocí primero por su faceta cómica haciendo monólogos, y luego como guionista en “El hormiguero” y ”nuevos cómicos”. Al principio me sorprendió ver su nombre como guionista de Gernika, pero luego descubrí su interés por la escritura y los temas históricos. ¿Con qué género se siente más cómodo a la hora de trabajar?

Carlos Clavijo: Con casi todos. He escrito monólogos dramáticos, entrevistas, teatro, sketches cómicos, monólogos de humor, thrillers, drama, ciencia ficción fantástica y épica. Por suerte, tengo publicadas cinco novelas de distintos géneros, lo que me ha permitido desarrollar esas facetas creativas. El género que menos me interesa como autor -no como lector- es el terror, por ahora. Además, cada proyecto te sirve para crecer como escritor.

SOD: ¿Qué les animó a embarcarse en este proyecto?

C.C.: Una suma de factores. El hecho de que nunca se hubiese hecho algo así. La oportunidad de trabajar con Hollywood, la posibilidad -que no se da mucho- de hacer una película compleja con efectos visuales (400 efectos digitales), con efectos especiales, en inglés, con grandes actores... y que versase sobre uno de los hechos más importantes de nuestra Historia. La propia fuerza simbólica de la palabra Gernika. Por último, supongo que también influyó el recordar la sensación que tuve con 11 años, cuando leí por primera vez la historia del bombardeo en una serie de fascículos llamados Los Grandes Hechos del Siglo XX. Me dejó impactado.

K.S.: Pues todo empezó con una llamada de dos productores malagueños a los que no conocía y que habían llegado a mí a través de otro amigo también director, Eugenio Mira. Enseguida conecté con los productores: José Alba y Carlos Clavijo,y después de comentarme lo que querían hacer: una película sobre el bombardeo de Gernika, con casting internacional... uno no podía decir que no.

Además descubrí que pese a creer lo contrario, no se había hecho ninguna película antes que abordará el trágico hecho. Eso sumado, a que soy de Bilbao y conozco el tema y la sensibilidad que hay en Euskadi con el mismo, hizo que no pudiese rechazar la oferta. Estaba dentro desde el primer día, eso sí, asumiendo la responsabilidad que conlleva este proyecto. Además volvería a rodar en mi tierra, donde hemos sido muy bien recibidos en todos los sitios y localidades donde hemos rodado.

El estado tras el bombardeo retratado por David Herranz

SOD: Muchos autores cuando escriben ponen parte de ellos mismos en la historia. ¿Qué hay de Carlos Clavijo en el guión de la película?

C.C.: Para mí el gran salto ha sido ir evolucionado, de monologuista que narra sus neurosis y hace reír a dejar de estar centrado en uno mismo, e intentar ver el mundo o transmitir lo que piensan o sienten otros personajes con los que, en principio, no tengo mucho en común. Pienso que el escritor o el guionista deben desarrollar la empatía hacia el otro. En cambio para el cómico la empatía es un obstáculo. Un cómico tenderá a ridiculizar a un personaje. El escritor debe verlo de manera más poliédrica, a ser posible sin juzgarlo. Digamos que he pasado de "hablar desde mi voz" a "ponerle voz a otros".

Gernika culmina un proceso que inicié hace 15 años cuando publiqué mi primera novela. Era una narración cómica llamada Alas de Pollo, publicada en Plaza Y Janés, que contaba la odisea de un decano de Universidad que se convierte en tertuliano de televisión y en objetivo de la prensa rosa. Una comedia que tuvo muy buena aceptación por la crítica. Luego escribí a medias con mi padre La Adivina, en Maeva, un thriller fantástico sobre la Segunda Guerra Mundial, en clave de conflicto esotérico entre aliados y nazis. Después el monólogo dramático Puentes Volados, la saga histórica El Hijo de la Vid -publicado en Planeta-, y por último Bienvenidos a Spanien, que es el diario en clave cómica de un economista alemán que visita España.

Aunque predomina la comedia, y en mi trabajo como guionista también, siempre me ha interesado pasar de hacer reír a provocar otras emociones, como la angustia o el llanto. Por ejemplo, en mi novela El Hijo de la Vid, tuve que adoptar la piel y la mentalidad de un campesino intrépido en La Rioja de 1898. Y yo soy un tipo de ciudad que no tiene ningún vínculo familiar ni con el mundo agrario ni con los vinateros riojanos. Como se dice ahora, me salí de mi "zona de confort".

Ahora en Gernika, he tenido que crear a unos personajes -masculinos y femeninos- muy diferentes a mí: una joven censora de prensa, un periodista estrella americano y un jefe de censura ruso. Es difícil pero apasionante. Como decía Vargas Llosa, la ficción tiene esa cualidad mágica, que te permite crear un mundo, un universo particular y sumergirte en él. Existe además otra complicación: frente a la novela, en un buen guión la voz del autor debe desaparecer. El guionista debe conseguir que "no se le vea": hay que hacer "vivan" los personajes. El objetivo es que el actor los lleve a la pantalla y el espectador sienta que esas criaturas inventadas son reales, y que incluso le emocionen. Es lo que sucede gracias al excelente trabajo de Koldo Serra y sus actores en Gernika.

SOD: En Bosque de Sombras era un director desconocido para gran parte del público, ya que era su primer largometraje, y muchos espectadores acudieron a las salas de cine porque el nombre de Gary Oldman suponía un buen reclamo, ¿cómo vivió todo aquello?

K.S.: Todavía soy desconocido (se ríe). Hablando en serio, imagínate... Una ópera prima y poder contar con un casting de tercera o cuarta película. Gary Oldman, Virginie Ledoyen, Paddy Considine o los top nacionales Aitana Sánchez Gijón y Lluis Homar. Vamos, un regalo y un repartazo. Recuerdo la experiencia muy positivamente. Fue un rodaje duro, con menos pasta de la deseada, pero siempre he estado muy orgulloso del resultado. Luego es cierto que no tuvo mucha repercusión a nivel de distribución y quizás se vio menos de lo nos hubiese gustado, pero fue una experiencia y un aprendizaje brutal a todos los niveles.

 

SOD: La primera vez que oí hablar sobre la película fue en 2013, y se anunciaba su rodaje para el siguiente año. ¿A qué problemas se enfrentaron que ocasionaron este retraso?

C.C.: Levantar una película de estas dimensiones es muy complicado. Ha habido problemas de todo tipo, burocráticos, como la armonización de legislaciones con países con los que íbamos a coproducir. Otros derivados de la competitividad del mercado internacional, lo que ha puesto difícil cerrar el casting internacional. Además, la película tiene un presupuesto muy alto, casi 6 millones de euros, lo que ha hecho que tardemos en poder encontrar el dinero.

También hubo problemas vinculados a la imagen exterior de España por culpa de la corrupción. Por ejemplo, cuando el New York Times sacó en su portada la foto de un español buscando comida en la basura, al día siguiente perdimos a un coproductor belga. Quiero decir, para conseguir que entrase en el proyecto hubo que viajar a Bélgica, organizar reuniones, invertir tiempo y dinero, que confiase en nuestro trabajo... Y al final, la "mala imagen del país" le espantó.

K.S.: Pues como te puedes imaginar, el mayor problema fue conseguir completar la financiación para poder rodarla. Una película de estas características, época, tiempos de guerra y con un bombardeo por medio, no es barata y no es fácil de plantear de cara a su rodaje. Hubo que localizar mucho, llegando incluso a plantearnos la coproducción con Múnich y rodar allí parte del bombardeo en unos grandes estudios. Después pasamos por Rumanía con similares intenciones, viajando incluso los jefes de equipo para ver cómo afrontar el rodaje allí.

Finalmente todo lo anterior se desechó y optamos por la opción de hacerlo en "casa" y rodar en localidades que recordasen a la Gernika del momento. Por un lado era mejor, no cambiábamos de equipo de rodaje a mitad del mismo, las calles se parecían mucho a Gernika, y uno siempre trabaja más a gusto rodeado de su gente... Pero por otro, teníamos las dificultades de rodar en espacios naturales con lo que conlleva a nivel de producción y molestias (escombrar y pegar fuego a varias calles de pueblos habitados) Siempre recuerdo que tuvimos un trato excelente e infinita paciencia por parte de todos los vecinos de las localidades donde rodamos.

Un momento del rodaje. Imagen de David Herranz

SOD: La película se sitúa en el año 1937 en plena guerra civil española, donde podremos ver cómo era la situación en la época y cómo funcionaba el periodismo entonces. ¿Piensan que los espectadores comprenderán mejor lo difícil que era la libertad de expresión en esos años y los que estaban por venir?

C.C.: Bueno, sin hacer spoilers, hay muchos paralelismos con la situación actual. La película transcurre en una oficina de censura de prensa, y el control de la información sigue siendo tan importante hoy como entonces; piensa en Wikileaks o en los papeles de Panamá.

K.S.: Ese es un poco el meollo del guión de Gernika. Más allá de la trama dramático romántica, la película habla sobre el uso de la información y cómo su control es vital para tratar de ganar una guerra. Han pasado casi 80 años y no ha cambiado tanto el uso de la misma. Antes no había internet, ni redes sociales o parecidos, pero ahora también se controla lo que se emite, se tiene mucho cuidado con el mensaje que se transmite según el medio que sea y, por supuesto, sigue habiendo censura y control de la información. Hay muchas cosas que no se saben o que nos las venden de una manera que no es. También hay más prensa independiente y alternativa pero no siempre consigue llegar a sus destinatarios. Al menos con la magnitud de los otros medios.

En Gernika se habla de ello, a través de los protagonistas y sus profesiones. Henry Howell, interpretado por James D'arcy, es un periodista de guerra que está cubriendo el frente norte durante la guerra Civil y Teresa, personaje de María Valverde es la censora / editora de la oficina de prensa republicana. Ella es la que controla la información que sale desde su bando. Por supuesto, chocarán en más de una ocasión. De hecho todos los personajes principales de la película están relacionados con el periodismo o el control de la información.

SOD: La película se ha rodado en inglés, español, alemán y euskera, ¿fue difícil para los actores acostumbrarse a trabajar en los cuatro idiomas?

K.S.: La verdad es que lo bonito de la película es que los personajes hablan en sus idiomas naturales. De esta manera los reporteros hablan en inglés, los personajes locales lo hacen en castellano y en euskera y los pilotos de la Legión Cóndor, lo hacen en alemán. Eso sí, María Valverde e Irene Escolar, ambas madrileñas interpretando a chicas de Bilbao y Gernika, tuvieron que trabajar mucho el acento e incluso aprenderse varios de sus diálogos en euskera. Trabajaron con una coach para trata de que sonaran lo más auténtico posible.

Así, cuando hablan con los periodistas o con el superior de Teresa, Vasyl, lo hacen en inglés, pero entre ellas y el personaje de Barbara Goenaga hablan en castellano y euskera. Pero sí, aquello era un poco como la Torre de Babel, sobre todo con los actores alemanes, ya que ninguno sabemos alemán. Pero al final, si uno quiere se hace entender, por lo menos en inglés...

C.C.: Sí, pero son grandes profesionales. Podríamos haber rodado en un único idioma, en inglés, pero para darle autenticidad a la historia queríamos que los personajes hablasen el idioma de la zona.

SOD: En Gernika se cuenta con actores internacionales como James D'arcy y Jack Davenport, que están acostumbrados a las grandes superproducciones de Hollywood, ¿fue fácil trabajar con ellos?

 

C.C.: Sí, mucho. El proyecto les encantó. Además, queríamos a actores ingleses, por su manera de entender el trabajo. En ningún momento se comportaron como estrellas. Fue un honor que gente tan solicitada hiciera un hueco en sus agendas. Sentían que la historia de Gernika necesitaba ser contada.

K.S.: Sí, fue muy sencillo. Son gente súper profesional y muy simpáticos. Aparte ellos son amigos desde hace más de quince años y nunca habían coincidido en una película, con lo que todavía estaban más a favor de obra. Por otro lado, aunque para nosotros fuese una súper producción para ellos era una película de medio bajo presupuesto así que buscamos actores que estuvieran involucrados con la película emocionalmente, ya que económicamente no les íbamos a resolver la vida. Ambos entraron de lleno y se involucraron muchísimo una vez que conocieron la historia detrás de nuestra historia. Creían que era una película que se tenía que hacer para contar al mundo la historia real detrás del cuadro de Picasso, que es lo que se conoce fuera de España.

SOD: Casi todo el mundo cuando escucha “Guernica” piensa automáticamente en el cuadro de Picasso, pero no todos conocen la cruenta historia que llevó a cabo la obra del pintor (sobre todo es algo que he observado en gente joven al preguntarles sobre lo que saben del tema), ¿piensan que con su película puede ayudar a que los españoles sepan más de su propia historia y se interesen por ella?

K.S.: Sí, es un poco lo que te decía antes. Fuera de España, cada vez que hemos tenido reuniones para vender la película o buscar coproducción, todos conocen la palabra Guernica, pero siempre por el cuadro, casi nadie conoce la historia que inspiró el mismo.

Ciertamente también fuera de Euskadi no todo el mundo conoce la historia, ni cómo se gestó la macabra práctica de los alemanes de cara a la segunda gran guerra. Gernika fue un campo de pruebas para los posteriores bombardeos y cómo se afrontaría la Segunda Guerra Mundial, con mucha más batalla por aire que por tierra. El uso de la termita y el bombardeo sobre civiles marcarían el camino a seguir.

Por otro lado, creo que cualquier película, libro o serie que haga por conocer la historia, tiene que ser siempre bien recibida. Siempre es gratificante que gracias a la ficción uno descubra momentos y sucesos importantes de nuestro pasado, y que encima no sea aburrido. Un gran ejemplo de esto es El Ministerio del Tiempo, que instruye divirtiendo y es muy interesante.

C.C.: Sí, ésa era la idea. También queríamos que el público internacional descubriese lo que hubo antes del cuadro.

James D'Arcy y Jack Davenport en un pausa del rodaje. Fotografía del periódico Deia
James D'Arcy y Jack Davenport en un pausa del rodaje. Fotografía del periódico Deia

SOD: Sin mencionar al elenco, el famoso cuadro, ni el trasfondo de la guerra, ¿cómo convencerían a los futuros espectadores para que acudieran a ver la película?

C.C.: Gernika es un drama romántico a la manera de clásicos como “El Paciente Inglés” o “Expiación”. Una película sobre los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, donde hay periodistas internacionales, comisarios políticos rusos y militares nazis. Es la historia de un periodista luchando contra sus demonios y una censora de prensa que le pone en contacto con su antiguo yo.

K.S.: Diciéndole que es ante todo una película donde conviven drama, romanticismo y cine bélico. Es muy emocionante, no dejan de pasar cosas y, por supuesto, hay una buena parte del metraje dedicado al bombardeo en donde hemos echado el resto. Además como decíamos habla de un periodo muy concreto y un hecho que marcaría un antes y un después en la forma de afrontar la guerra. Creo que es una película para emocionarse, así que si lo conseguimos habrá merecido la pena.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.