¿Qué tienen los malos que tanto nos atraen?

¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de series que hay ahora mismo en las que el protagonista principal es un ser despreciable, cruel y malvado como él solo? Y no es que se trate de ese personaje que actúa como antagonista del principal y que básicamente está para que el héroe haga su trabajo, demostrando que él es el bueno mientras que el otro es el malo. No, se trata del PROTAGONISTA de la historia. La persona en torno al que gira toda la trama y que, aunque solo sea porque si se muere se acaba la serie, acaba gustando entre el público.

Es curioso cómo ha cambiado el cuento. Hasta el punto de que en las versiones actualizadas que se están haciendo de los cuentos de toda la vida, no es solo que nos da pena el lobo si le matan, sino que directamente deseamos que la que muera sea la Caperucita esa que viste de rojo y que ni siquiera tiene un nombre normal, que parece que le gusta ir por mitad del bosque solo para provocar.

¿Por qué ha cambiado tanto el cuento?

Si no recuerdo mal uno de esos primeros personajes que captaron el corazón de los espectadores sin ser ni mucho menos el bueno de la historia, fue el doctor House. Él era un experto en medicina que en lugar de comportarse como esos médicos tan amables y serviciales que aparecían en las series de hospitales, y donde sufrían tanto o más que el paciente al que estaban tratando cuando veían que no podían salvarle, se dedicaba a soltar una bordería detrás de otra y con un depuradísimo sentido del sarcasmo, donde era difícil que no te entraran ganas de darle una bofetada por lo insensible que estaba siendo.

En su día muchos fueron los que defendieron la actuación del doctor House, señalando que simplemente estaba siendo total y asquerosamente sincero, y que no era culpa suya si lo que decía podía ofender a alguien. Incluso si ese alguien era un pobre niño que se estaba muriendo.

120371123_following_376426c

De este modo House, pese a no ser el héroe de la historia, fue tachado como “irreverente” (un buen eufemismo de tío borde e insensible) pero que al menos no mataba a nadie y no dejaba de ser un médico que salvaba vidas humanas. Es decir, se podía decir que seguía siendo el bueno de la historia.

Pero con el Doctor House se abrió la veda para toda esa serie de personajes “irreverentes” que, aunque los medios empleados no fueran los adecuados, al menos justificaban el resultado. Tenemos así a una serie de policías, abogados o expertos en general que, siendo todo lo bordes que quisieran ser, seguían haciendo el bien común. Es lo que ocurría por ejemplo con Dexter, que aunque se dedicara a matar gente (que evidentemente no está bien) al menos mataba a asesinos.

MV5BMjEyMjY2OTg4Nl5BMl5BanBnXkFtZTcwODkyOTM3OQ@@._V1__SX1217_SY643_

La cuestión es, ¿es esto lo apropiado? El hecho de que nos estén contando la historia desde su punto de vista y que esté haciendo daño a gente que en el fondo es más cruel que él, ¿es suficiente para seguir las peripecias del que no deja de ser un asesino, del mismo modo que seguiríamos las del policía encargado de atrapar al asesino?

Está claro que sí y así lo demuestra la horda de series que existen actualmente donde ocurre justamente esto.

Pero vayamos un paso más adelante. Junto a esos personajes “irreverentes” y los que “son malos pero cazan a otros aún más malos”, tenemos a otros personajes más actuales que ni siquiera buscan el bien común sino simplemente su satisfacción personal, independientemente de cuál sea esta.

MV5BMjk3MTc5OTI5NV5BMl5BanBnXkFtZTgwNTg5OTE2NDE@._V1__SX1217_SY643_

Y esta lista es increíblemente larga: Una abogada que defiende asesinos que SABE que son asesinos, como es Analise Keating en How to get away With Murder. Un hombre que se dedica a acosar a las mujeres, incluyendo su propia compañera, en Stalker. Un congresista dispuesto a mancharse las manos de sangre para tener más poder en Washington, como es el caso de Francis Underwood en House of Cards, o asesinos en serie como son Joe Carroll y Paul Spector en The following y The Fall respectivamente, donde seguimos sus peripecias a la hora de acabar con sus víctimas y librarse de la policía... Y ojo que estos son solo los ejemplos que yo conozco, porque seguro que hay bastante más ahí fuera.

El caso es que todos estos personajes son los protagonistas indiscutibles de la serie. Es por ellos por los que la serie existe, y en cada capítulo vemos los problemas a los que hacen frente o sus peripecias para intentar salir bien parados y que la policía no les descubra. Es, básicamente, como si viéramos un capítulo de Mentes Criminales pero donde la historia se contara desde el punto de vista del sudes en vez del de los analistas de Quántico.

10959862_644263509034841_578969807419115580_n

La cuestión, por tanto, parece lógica y si en esa seria los depravados sexuales, asesinos y locos en general no gustan, ¿por qué darles un protagonismo y poner el foco de atención sobre ellos para que la historia cambie completamente?

¿Es que ya estamos tan cansados del héroe perfecto que aceptamos a cualquier otro con tal de ver nuevas historias? ¿Ver a gente tan malvada y cruel es la nueva técnica para ayudarnos a sentirnos mejor, pues al lado de estos personajes somos unos auténticos angelitos? ¿O es que en el fondo ser seguidor del malo hace que haya más tensión en la serie, pues es un personaje que tarde o temprano tendrá que caer y eso es lo que esperamos ver?

Hay tantas preguntas como respuestas posibles. Sois libres de dar la vuestra y crear un debate de lo más interesante.

The following two tabs change content below.

Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.