Por qué la tercera temporada de “Broadchurch” es una de las más feministas del año

Resulta quizás algo irónico que la tercera temporada de “Broadchurch” se haya convertido en uno de los referentes feministas más importantes del año 2017 si pensamos en el hecho de que los ocho capítulos se centran en la investigación de una violación. Aviso: este artículo contiene spoilers de dicha temporada.

Demasiadas veces se ha utilizado en series y películas este tipo de agresión como un crimen más o simplemente como un elemento de shock que repugne al espectador durante unos momentos para luego olvidarlo rápidamente. Parte de (si no toda) la culpa de tal ligereza la tienen los propios guionistas, que parecen querer enterrar el hecho y hacernos olvidar enseguida de lo que ha pasado, pues una y otra vez se empeñan en obviar las repercusiones y todo lo que rodea a una violación.

Ya cuando anunciaron el tema sobre el que trataría la última temporada de “Broadchurch” los encargados quisieron dejar claro que se habían informado bien en el tema y que habían contado con la ayuda de organizaciones reales que se encargan de apoyar a mujeres que han pasado por lo que pasa Trish en la serie. Este interés por tratar de ser cuidadosos y conocer a fondo todo lo que rodea a estos crímenes era una buena señal desde el principio y nos hacía esperar cosas buenas de ella. Y vaya si se han cumplido las expectativas.

Hay varios principios que se van repitiendo a lo largo de la temporada y sobre ellos vamos a construir este artículo, pues exponen de manera clara todo a lo que se enfrenta una mujer cuando es violada. La serie no quiere dejar atrás ningún enfoque y trata de manera bastante completa todo a lo que se exponen las víctimas, haciendo una crítica a la sociedad muy importante y necesaria.

  1. No denunciar la violación

Este es uno de los temas más delicados y que muchos podemos no entender, porque ¿qué lleva a una mujer a no denunciar un ataque semejante? En “Broadchurch” no hay la menor intención de culpar a la víctima. Cuando Katie, la joven policía que se acaba de unir al cuerpo, pone en duda la veracidad de la denuncia porque han pasado dos días desde los hechos, Miller salta enseguida: “Cuando hayas completado tu formación en Delitos Sexuales, Katie, entenderás que siempre empezamos la investigación creyendo a la víctima”.

De hecho, ya había quedado clara la posición de ambos detectives desde el primer episodio. Al hablar con Trish por primera vez, ésta no puede evitar hacerles una pregunta muy directa: “¿Me creéis?” Ellos contestan simple y llanamente “”.

Más tarde nos enteraremos de que hay otras dos víctimas anteriores que no quisieron denunciar la violación. Sólo una (Laura) se decide a acudir a la policía y contar lo que le pasó al ver las noticias. Sus razones para no denunciar son desoladoras:

-¿Por qué no quisiste denunciar esto en su momento?

- Sé lo que pasa. Leo los periódicos. Había bebido mucho. Un montón. Además, llevaba una minifalda. Un bonito top. Maquillaje. ¿Crees que no sé lo que me habrían hecho?

Hardy resume muy bien lo que todos pensamos un poco después: No lo denunció porque pensó que no la trataríamos con respeto o dignidad”. ¿Cuántas veces no habremos oído las horribles palabras de ‘mira cómo iba vestida, ella se lo buscó, si no quiere que le pasen esas cosas que no vaya provocando’ o similares?

La serie no deja pasar la oportunidad de presentar un personaje que piensa así. Cuando Miller y Hardy hablan con Ed, éste parece muy preocupado por lo que puedan pensar de Trish, y en un diálogo muy perturbador, deja clara su posición en cuanto a las violaciones:

- [Trish] es genial. Espero que nadie os haya dicho que ella hizo algo para provocar esto. No es de esa clase de mujeres.

- ¿Y qué clase de mujer es esa?

- No es la clase de mujer a la que le pasa esto. Eso es lo que lo hace tan horrible.

Los detectives no logran articular palabra tras esas frases. Yo tampoco habría podido.

  1. La diferencia entre una violación y cualquier otro crimen

El sentimiento de culpabilidad de las víctimas por haber sido violadas se expone una y otra vez a lo largo de los episodios. Es ilógico que alguien se sienta culpable o avergonzada por haber sido atacada, sin embargo, las violaciones siempre tienen ese estigma añadido. Las preguntas “¿Por qué me escogió a mí? ¿Cómo provoqué esto? ¿Qué hice para que me pasase esto?” acompañadas de frases como “Me siento… tan avergonzada. Ojalá me hubiese matado. No quiero que nadie lo sepa.” nos dejan claro que una violación tiene una componente distinta al resto de crímenes: es el único en el que la sociedad ve con malos ojos a la víctima y la culpabiliza por algo en lo que no ha tenido ninguna opción.

Al inicio del segundo episodio también se tiene en cuenta otra diferencia crucial: desgraciadamente, una violación no cuenta igual que un asesinato a la hora de la investigación policial. Cuando comienzan a explorar el lugar de los hechos, “Broadchurch” nos deja un breve diálogo de gran importancia:

- ¿Cuántos agentes de más nos han enviado?

- Dos.

- ¿Sólo eso? Necesitamos más.

- Las agresiones sexuales nunca cuentan con los mismos recursos que los asesinatos. El jefe me dijo que era afortunado de que me hubieran dejado a dos personas.

Por si fuera poco, la serie tampoco deja escapar la oportunidad de hablar sobre las condenas ridículamente cortas que los violadores suelen cumplir.

- Aaron Mayford, 31 años, consultor informático. Le cayeron tres años por la violación de una mujer en un hotel barato. La víctima fue atada a la cama y amordazada. Se declaró no culpable en el juicio, así que obligó a la víctima a entregar pruebas.

- ¿Cuánto tiempo estuvo encarcelado?

- 16 meses. Está en libertad condicional.

Estremecedor ¿verdad?

  1. Cualquiera puede ser el violador

Cuando pensamos en un violador, tendemos a pensar en una persona sospechosa, lúgubre, enfadada con el mundo o con las mujeres o cualquier otra imagen que nos formemos en la cabeza. “Broadchurch” rompe con esa idea casi de la misma manera en la que lo hizo “The Fall” cuando construyó a su asesino en serie: el violador es una persona normal y corriente y puede ser cualquiera de los que te rodean.

Lo peor de todo es que a lo largo de todos los capítulos nos presentan a hombre tras hombre sin que podamos realmente descartar a ninguno. Es frustrante no saber quién no haría semejante acción pues todos pueden tener sus motivaciones. Hardy repite una y otra vez que puede entender lo que lleva a una persona a matar a otra, pero que no entiende la psicología de un hombre que haga esto.

Miller no parece tan interesada por entender qué ha llevado a un hombre a hacer esto, simplemente quiere encerrarlo, y en este diálogo entendemos un poco mejor por qué Alec está tan frustrado día tras día:

- No tienes por qué entenderlo. Sólo tienes que atrapar al culpable.

- ¿Sabes lo que me molesta? No estamos eliminando sospechosos. Normalmente, tendríamos que haber sido capaces de eliminar a alguno de estos hombres. Siento que cuanto más hablamos con más gente, más gente añadimos a nuestra lista. Estaban todos allí, todos vieron a Trish, todos tuvieron la oportunidad. Es una red espantosamente amplia ahora mismo.

No sólo los policías se dan cuenta de lo complicado de la situación, Cath, la amiga de Trish, que se siente responsable porque sucedió en la fiesta de su 50º cumpleaños (es curioso, o no tanto, que siempre sean las mujeres las que se sientan culpables), no puede evitar hacer un comentario que da realmente miedo:

- ¿Cuántos [de los hombres que fueron a la fiesta] piensas que pueden ser capaces [de violar]?

- ¿Qué, después de unas cuantas bebidas? La policía no deja de preguntarme, ¿puede haber sido alguien que yo conozca? Al principio pensé, no, no los hombres que yo conozco. No serían capaces. Pero ahora lo pienso mejor ¿podría ser? Ya no estoy tan segura.

Con reflexiones así, no es de extrañar que Alec se sienta avergonzado de ser un hombre.

  1. La violación no es sexo consentido

Parece ridículo a estas alturas tener que hacer afirmaciones como esta, pero la serie no quiere dejar dudas sobre este particular punto: lo que ha experimentado Trish no es sexo, es violación. La palabra violación aparece innumerables veces y “Broadchurch” no intenta esconderla ni usar eufemismos.

Además, no sólo en torno a Trish y el ataque se habla sobre el consentimiento. En una breve escena que quizás pueda pasarse por alto, vemos la postura de Leo sobre el matrimonio. Para él, parece que el hecho de que una pareja esté unida en matrimonio lo permite todo: el consentimiento se da por supuesto.

- ¿Así que admites haber instalado spyware en el portátil de Trish Winterman?

- Ian me pidió que lo hiciera.

- Así que lo hiciste, ¿sin preguntar nada?

- Sí. O sea, están casados.

Parece obvio que para él todo está permitido entre una pareja sólo por el mero hecho de que hayan firmado un papel. Escalofriante.

  1. El poder de las palabras

Aunque algo más por encima, “Broadchurch” ha aprovechado también para hacer una crítica en torno a las palabras, la prensa y el poder que tienen de influir en la sociedad. El reproche más claro se lo lleva la prensa, y es Maggie quien nos deja una escena llena de significado:

- Además, al lado de una noticia sobre una violación… ¿pones una columna de mujeres en bikinis? ¡Y después historias sobre las diez esposas de deportistas y mujeres del tiempo más buenorras!

- Los anuncios nos pagan por ello.

- ¡Puedes elegir qué anuncios aceptar! La identidad de un periódico tiene que ver con qué dinero aceptas y de dónde proviene.

- Eso ya no es así. Todo son algoritmos y analíticas.

- Oh, así que… nuestro informe sobre un depredador sexual está subvencionado y enmarcado por porno suave.

- Sólo son fotos. No es nada que no puedas ver en una playa.

- ¡Por el amor de dios, Caroline! ¿Cómo puedes llamarte feminista y permitir esto?

- No me considero feminista.

- Por favor, dime que tú no eres el futuro.

La prensa tiene el poder de cambiar la visión de mucha gente, cosas que parecen imperceptibles o que no tienen importancia tienen en realidad más poder del que pensamos. Si la prensa sigue prefiriendo usar términos como “la mujer de” y hablar sobre el aspecto físico de ellas, la sociedad seguirá pensando que eso es lo único que las mujeres pueden ofrecer.

Es más, en otra escena con el infame Aaron, sí ese que pasó sólo 16 meses en la cárcel por violar a una mujer, éste intenta quitar importancia al crimen no sólo alegando que ambos estaban borrachos en el momento, sino refiriéndose a ella como una chica, negándose, inconscientemente o no, a llamarla mujer, y con ello, menospreciándola.

- He cumplido mi condena. Tengo derecho a un empezar de cero.

- No. Estás con la condicional. Todavía estás cumpliendo condena. ¿Qué pasa con la mujer a la que violaste, Aaron? ¿Pudo ella empezar de cero?

- Si le interesa la verdad, la chica estaba tan borracha como yo.

- ¿Chica? ¿Cuántos años tenía?

- 27.

- Mujer, entonces.

Sin duda, con esta temporada “Broadchurch” ha querido hacer del feminismo su bandera y sacar a relucir actitudes sociales de las que todos deberíamos ser conscientes y que deberían desaparecer cuanto antes. Ni siquiera falta un momento en el que Miller le recuerda a la joven Katie por lo que han tenido que luchar las mujeres para que ella lo tenga todo más fácil en estos tiempos.

Como ya dije en su momento, me alegra que “Doctor Who” esté en las capaces manos de Chris Chibnall, pues puede que si sigue en esta línea, solucione  muchos problemas que tiene ahora mismo el Doctor de Moffat.

The following two tabs change content below.

Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.

About Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.