Pelis y Tuits regresa con La Niebla y La Doncella

Tras el parón veraniego las series no son las únicas que vuelven. También lo hace Pelis y Tuits, el evento creado por amantes del cine español para conoce más de este mundo de un modo mucho más ameno: tomando unas cervezas mientras hablamos del último estreno con sus protagonistas. Y contando en esta ocasión con la presencia de Quim Gutiérrez y Andrés Koppel, actor y director de La Niebla y la Doncella, el estreno elegido no podía ser otro que la adaptación cinematográfica del bestseller de Lorenzo Silva.

Siendo las adaptaciones de novelas algo muy común en los últimos años, quisimos saber cómo fue ese proceso tan complicado en el que se intenta no defraudar ni al lector que ya leyó el libro, ni al espectador que descubre esta historia por primera vez.

Ya leí el libro cuando salió a la venta –comentó el director Andrés Koppel-. Pero cuando me dieron el encargo de escribir el guión, me lo volví a leer una segunda vez, ya con la mentalidad de que se convertiría en película. Y como además fue una situación curiosa en la que me ofrecieron escribir el guión cuando no había todavía director, también quise hacerme cargo de esa parte.

¿Qué fue lo más difícil de adaptar el libro?

Por mucho que la historia sea la misma que se puede leer en el libro, hay que entender que hay recursos narrativos que pueden funcionar muy bien en una novela, pero que a la hora de llevarla a la gran pantalla no quedan bien. Y por el contrario, hay recursos que van a dar mucho más juego si se hacen en una película pero que en el libro no tienen sentido. Y eso es lo más complicado: quitar y añadir esos recursos por el buen resultado final.

Además se añadía el inconveniente de que Quim Gutiérrez no respondía exactamente al tipo de personaje que se podía leer en la novela, el sargento de la Guardia Civil Bevilaqua. Además de ser más joven, Quim tiene un mejor estado de forma que el del Bevilaqua del libro. Y por ello fue necesario hacer un guión nuevo que, aunque contara la misma historia, se adaptara a la forma de ser del actor, para que tuviera mucho más sentido todo.

¿Y qué hay de Quim? ¿Cómo fue meterse en la piel de un personaje tan conocido, al haber protagonizado siete libros de Lorenzo Silva?

He de reconocer que yo soy una persona a la que no le gustan muchos los thrillers en los que el misterio es lo único importante. Me gusta ese género cuando la historia también se centra en los personajes y en cómo éstos evolucionan a lo largo de la película o el libro. Y en este caso La Niebla y La Doncella lo es, y por eso llegué al rodaje de la película con muchísima ilusión.

Por otro lado, cuando me preparo un personaje lo primero que hago es imaginarme a ese espectador exigente que quiere ver una buena película, y es al que tengo siempre en cuenta mientras ruedo, para ofrecer de mí lo mejor… Pero claro, en esta situación en la que podía darse que el espectador hubiera leído el libro original y no le gustaba cómo había interpretado a Bevilaqua porque se lo había imaginado de otra manera, pues ha sido bastante frustrante. Porque ha medida que se acercaba el estreno de la película el espectador que tenía en mente pasaba de ser uno que quería ver una buena película, al que le encantó el Bevilaqua que escribió Lorenzo Silva y que lógicamente iba a renegar de la película.

Y cómo fue la preparación física, siendo el rodaje uno bastante complicado.

En cuanto a la parte física, sí que tuve que llevar a cabo un entrenamiento muy intensivo –comentó Quim-. Pero no porque el personaje fuera de mucha acción, ya que precisamente los UCO, que es el cuerpo de la Guardia Civil que investiga el caso que se ve en la película, son gente mucho más normal de lo que uno podría pensar. No es de esos que ves en las películas donde están siempre metidos en peleas y persecuciones.

Pero como actor, sí que era necesario que contara con una preparación física adecuada que me permitiera seguir el ritmo del rodaje, donde a lo mejor iba a tener que rodar diez veces seguidas la toma de una carrera; por eso el actor siempre debe intentar mantenerse en un excelente estado de forma para este tipo de personajes.

Y eso es lo que yo intentaba hacer cada mañana, cuando salía a correr a las cuatro de la mañana. ¿Qué pasaba? Pues que cuando llegaba al rodaje, a las seis de la mañana, estaba eufórico cuando el resto del equipo acababa de levantarse, y eso era genial para poder meterme de lleno en el rodaje y en mi personaje… Ahora bien, dos horas después era de lo más triste verme –bromeó-. Estaba muerto y sólo podía pensar en acabar ya de rodar.

Luego hay que decir que yo no soy de esos actores a los que les dices “acción” y empiezan a respirar entrecortadamente, como si llevaran media hora corriendo. Por eso lo que hacía era, mientras estaban terminando de preparar las cámaras para rodar, me hacía veinte flexiones y así podía simular mucho mejor que venía de perseguir a un sospechoso.

¿Y en cuanto a la preparación psicológica para hacer de un agente de la guardia civil?

Tuvimos la suerte de contar con el asesoramiento de auténticos agentes del cuerpo UCO y asistir a una de sus reuniones para ver cómo trabajan –comentó Andrés-. Y lo que más me llamó la atención es que entre todos los asistentes a la reunión, donde había tanto sargentos como cabos, todos estaban al mismo nivel. Ahí daba lo mismo si hablaba un alto mando que un agente normal, pues lo más importante era lo que ofrecía cada persona, y sobre todo la capacidad de empatía que tuviera esa persona, ya que los delitos de los que ellos se ocupaban eran los “crímenes humanos”, donde la capacidad de empatizar es fundamental.

Y eso es justo lo que quería ofrecer en esta película. Quería normalizar la figura del guardia civil para que se viera que son personas muy normales y no son esos superhéroes que se ven en las películas, pues su fuerza reside precisamente en el trabajo en grupo y en todo el proceso de investigación que realizan durante años. Para que os hagáis una idea, estando con ellos vimos que siguen trabajando en casos como el de Jeremy, el niño que desapareció hace diez años.

Pero además de normalizar la figura del guardia civil, quería mostrar a unos personajes que no arrastraran ese oscuro pasado que suele verse en las películas de policías. Entiendo que, para una película, siempre va a resultar más atractivo que el policía sea alguien a quien han matado a su mujer o a su hijo o a su perro. Pero la realidad es otra muy distinta, donde ves que es gente normal, como tú y como yo, pero que tienen la capacidad de trabajar en equipo para resolver los crímenes que se han cometido.

¿Qué fue lo más complicado de todo el proceso de rodaje?

Este es el primer largometraje que he dirigido por encargo a partir de un guión que también escribí, y eso me ha permitido aprender muchísimas cosas. Sobre todo me ha servido para aprender que el proceso de rodaje es uno en el que debes aprender a delegar y confiar en el juicio de otras personas.

Tal vez ahora lo dice en frío, después de haber terminado de rodar –añadió Quim-, pero eso era terrible. Al principio no me daba cuenta y veía simplemente que, durante el rodaje,    tenía que decidir entre hacer una cosa u otra y en ocasiones esa decisión dependía de otros factores como el tiempo que nos quedaba para rodar, el clima o incluso lo que yo pensaba en esos momentos que podría quedar bien. Pero cuando luego me daba cuenta de que, para tomar esa decisión final y que había sido cuestión de segundos, había tenido que renuncia a lo mejor a otras cuatro posibilidades en las que había estado pensando meses antes de empezar a rodar… ¡es terrible esa capacidad de sacrificio que tiene que tener un director!

Yo no diría tanto que es sacrificio –concluyó Andrés-. Es más cuestión de confianza. Porque sabes que, si se ha sacrificado algo, al final es porque el resultado va a quedar mejor así. Y en muchas ocasiones ni siquiera se da esa situación porque le das demasiada importancia a cosas en las que al final nadie se da cuenta… Por ejemplo, recuerdo que tuvimos una discusión sobre el color de las zapatillas que se suponía que debía llevar Bevilaqua, ¿y alguien se acuerda de qué color son? Absolutamente nadie.

Si vosotros queréis saber de qué famoso color son las zapatillas que lleva Quim Gutiérrez en la película, descubrir al culpable del asesinato que están investigando Bevilaqua y Chamorro (Aura Garrido), los dos guardia civiles protagonistas de la película, y de paso maravillaros con los paisajes de La Gomera que se muestran, no os podéis perder La Niebla y la Doncella, en cines desde el 1 de septiembre.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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