Películas de casino de los 90, ¿mejores o peores que las de ahora?

El juego desarrollado en casinos o en salas es un recurso muy habitual en el cine, y ha servido para llevar al extremo de sus emociones a muchos personajes desde las películas de Western hasta el momento presente. Por eso siguen triunfando, y tenemos títulos tan recientes como Molly’s Game (2018), estrenada el pasado mes de Enero con una muy buena crítica.

Sin embargo, cuando preguntamos a un jugador de póker cuál o cuáles son sus películas favoritas del género, todos suelen remitirnos a los años 90, que parecen ser la época dorada del cine de casinos. ¿O no? Sencillamente, las reglas del juego han cambiado, y representar la realidad actual del juego en una película conlleva elementos diferentes. Por ejemplo, The Cooler (2003), un film que tiene ya quince años, trata de un tipo contratado por el dueño de un casino como gafe profesional, que no es otra cosa que una persona que se pasea por las mesas del casino buscando a aquellos que están en racha para, a base de comentarios o presión, hacerle dudar de sí mismo y cambiar su suerte. Pues bien, en casinos en línea como estos, el papel de gafe profesional no tendría ningún sentido. El juego online, en el que la acción se desarrolla en soledad, es muy difícil que este tipo de agentes externos afecten al jugador.

The Cooler tuvo también una crítica excelente, pero con Runner Runner (2013) el público no quedó tan contento. La cinta abordaba la historia de un jugador de poker online (llevado a la gran pantalla por Justin Timberlake) que tras perderlo todo y hacer unas comprobaciones, descubre que ha sido estafado por el casino y pone rumbo a la ciudad del gran magnate para enfrentarse a él y exigirle una solución. Acaba sin embargo convirtiéndose en su mano derecha. Un argumento que no habría sido posible en los 90 y al que no se supo sacar rendimiento.

Sin embargo, de los años 90 Rounders (1998) es la favorita por excelencia. Cuenta además con un reparto muy fino, y trata de un estudiante de leyes que, habiendo abandonado el poker tras quedar arruinado, debe jugar una última partida frente a un conocido mafioso y gana con una de las partidas más intensas del mundo del cine. De las mejores interpretaciones de Matt Damon. Aún así, películas como Casino (1996) se han convertido también en cine de culto para los amantes del juego por poner a tope la adrenalina, y es que esta obra de Scorsese lleva más de 20 años dando que hablar.

En otras líneas más dispares encontramos la ternura de Rain Man (1988), con un Dustin Hoffman caracterizado como un autista al que su hermano se lleva a las Vegas para ganar al BlackJack mediante conteo de cartas, experiencia que les sirve a ambos para estrechar un vínculo roto hacía muchos años. Un poco más reciente, y también con Las Vegas como marco, la primera de la saga Ocean’s (2001) nos muestra la otra cara de los casinos físicos: la de la rigurosa seguridad que se precisa para mantener tanto dinero a salvo.

¿Se está perdiendo, pues, ese encanto con argumentos tan pasionales en el cine de casinos? Lo cierto es que el juego en línea tiene muchas ventajas como la minimización del riesgo de estafa o la facilidad para ocultar nuestras emociones (atrás quedó practicar la cara de poker), pero precisamente por esto, no facilita orquestar una historia trepidante alrededor. Seguramente esto es algo que Aaron Sorkin ha tenido muy presente al seleccionar una historia real (la de Molly Bloom) para su primera película como director. Molly’s Game, al ser una biografía, forzosamente tenía que desarrollarse en un momento en el que el juego era adrenalina pura. Y a fin de cuentas, esto es lo que busca cualquier jugador en un casino

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Clara Orti

Friends cambió mi vida y Gilmore Girls me la terminó de fastidiar. Perdida en el mundo de la BBC e intentando llevar al día todas las series y vida social. O eso intento decirme cada día.

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