Oculus: El espejo del mal

Oculus: El espejo del mal

Oculus: El espejo del mal

3 Stars

Summary

Los distintos propietarios de un enorme espejo han muerto en extrañas circusntancias. Solo los hermanos Russell consiguieron sobrevivir pero pagando un alto precio, y ahora buscan venganza.

Coder Credit

La película dirigida por Mike Flanagan es un thiller sobrenatural donde hay casi más tensión por descubrir qué es lo que ocurre en torno a un misterioso espejo de época y que se convierte en el protagonista indiscutible de la historia, que por ver el resto de extraños fenómenos que tienen lugar a raíz de su aparición, y que tendrá en los hermanos Kaylie y Tim a sus principales blancos.

Oculus se presenta así como una de esas películas difíciles de definir, donde tan pronto estás pegado al asiento y sin poder apartar los ojos de la pantalla, como tratas de ver lo menos posible oculto tras un cojín o el abrigo de turno, porque sabes que lo siguiente que va a ocurrir no va a ser nada bueno. Y aunque no faltan los sustos de rigor para toda película de terror que se precie, es el suspense el que acapara la mayor atención.

Oculus

Todo empieza cuando Tim Russell, con 20 años, está a punto de recibir el alta de la institución psiquiátrica en la que lleva años tratándose, pero antes recibe la visita de su hermana. Una visita que no resulta muy reconfortante, pues el motivo no es precisamente el de celebrar que por fin va a salir de allí, sino el de recordarle algo de lo que no ha podido olvidarse ni un solo día: el misterioso espejo que el padre de los dos adquirió cuando solo eran unos niños, y que fue el precursor de una serie de trágicos sucesos.

Descubrimos así que, mientras Tim ha pasado por un auténtico calvario al creerse responsable de esos sucesos, su hermana ha llevado a cabo una ardua búsqueda para encontrar el espejo, al que considera el verdadero culpable. Un pensamiento nada ilógico, pues la verdad es que el espejo da escalofríos lo mires por donde lo mires.

Oculus

Tenemos así una búsqueda por parte de Kaylie para obtener respuestas sobre lo que realmente ocurrió tanto tiempo atrás, y que el espectador va a ir descubriendo poco a poco por medio de flashbacks que se entrecruzan con el presente, creando una especie de realidad paralela pero donde resulta difícil discernir qué es real y que no, y que está ocurriendo ahora o solo forma parte de un recuerdo.

Pero lo bueno de Oculus es que desde el primer instante el espectador está advertido de que los saltos temporales van a ser la nota constante a lo largo de la trama, con lo que no existe esa posibilidad de que ves una película que crees que es normal, solo para en la escena final darte cuenta de que nada es lo que parecía y que todo lo que has visto hasta ahora era mentira. Esto no ocurre, con lo que esa sensación de “me han engañado” no llega a aparecer por mucho de que, en realidad, nada es lo que parece.

Lo malo es que en este tipo de Films, y especialmente los de misterio, una vez que caes en la cuenta de que la línea temporal se la van a pasar por donde al director le parece, es que siempre tienes ese miedo a si vas a ser capaz de seguir bien todo lo que ocurre y entender la trama como es debido.

Oculus se presenta así como una de esas películas difíciles de definir, donde tan pronto estás pegado al asiento y sin poder apartar los ojos de la pantalla, como tratas de ver lo menos posible oculto tras un cojín o el abrigo de turno, porque sabes que lo siguiente que va a ocurrir no va a ser nada bueno. Y aunque no faltan los sustos de rigor para toda película de terror que se precie, es el suspense el que acapara la mayor atención.   Todo empieza cuando Tim Russell, con 20 años, está a punto de recibir el alta de la institución psiquiátrica en la que lleva años tratándose, pero antes recibe la visita de su hermana. Una visita que no resulta muy reconfortante, pues el motivo no es precisamente el de celebrar que por fin va a salir de allí, sino el de recordarle algo de lo que no ha podido olvidarse ni un solo día: el misterioso espejo que el padre de los dos adquirió cuando solo eran unos niños, y que fue el precursor de una serie de trágicos sucesos.  Descubrimos así que, mientras Tim ha pasado por un auténtico calvario al creerse responsable de esos sucesos, su hermana ha llevado a cabo una ardua búsqueda para encontrar el espejo, al que considera el verdadero culpable. Un pensamiento nada ilógico, pues la verdad es que el espejo da escalofríos lo mires por donde lo mires.    Tenemos así una búsqueda por parte de Kaylie para obtener respuestas sobre lo que realmente ocurrió tanto tiempo atrás, y que el espectador va a ir descubriendo poco a poco por medio de flashbacks que se entrecruzan con el presente, creando una especie de realidad paralela pero donde resulta difícil discernir qué es real y que no, y que está ocurriendo ahora o solo forma parte de un recuerdo.  Pero lo bueno de Oculus es que desde el primer instante el espectador está advertido de que los saltos temporales van a ser la nota constante a lo largo de la trama, con lo que no existe esa posibilidad de que ves una película que crees que es normal, solo para en la escena final darte cuenta de que nada es lo que parecía y que todo lo que has visto hasta ahora era mentira. Esto no ocurre, con lo que esa sensación de “me han engañado” no llega a aparecer por mucho de que, en realidad, nada es lo que parece.   Lo malo es que en este tipo de Films, y especialmente los de misterio, una vez que caes en la cuenta de que la línea temporal se la van a pasar por donde al director le parece, es que siempre tienes ese miedo a si vas a ser capaz de seguir bien todo lo que ocurre y entender la trama como es debido.   Y es que no sería la primera ni la segunda vez que nos encontramos antes una película donde, cuando aparecen las letras finales de crédito, te das cuenta de que la tienes que ver otra vez porque no te has enterado de nada. O, pero aún, crees que la has entendido pero resulta que ninguna de las personas que la han visto contigo piensan lo mismo del final, y resulta que cada uno ha entendido una cosa totalmente distinta.   En el caso de Oculus creo que es bastante sencillo de seguir, incluso con la constante presencia de los sueños y recuerdos, los saltos temporales y alguna que otra alucinación, aderezados por más de un susto que no tienen ningún desperdicio.   Muchos dirán que esa facilidad a la hora de seguir la trama es la principal pega de la historia, pues al final no deja de ocurrir lo que ya intuías que iba a pasar, con lo que no hay esa gran sorpresa final que todo el mundo espera.   Puede que ese sea tu caso si consigues seguir bien las pistas que se van dejando a lo largo de los cien minutos que dura la película, o tal vez la teoría que tú tenías era una completamente distinta a la que al final acaba siendo, con lo que en cierto modo sí que hay sorpresa.   En ese sentido hay tantas posibilidades que no conviene dejarse guiar por la primera impresión, pues está claro que no todo lo que refleja el espejo es tan real como parece.

Y es que no sería la primera ni la segunda vez que nos encontramos antes una película donde, cuando aparecen las letras finales de crédito, te das cuenta de que la tienes que ver otra vez porque no te has enterado de nada. O, pero aún, crees que la has entendido pero resulta que ninguna de las personas que la han visto contigo piensan lo mismo del final, y resulta que cada uno ha entendido una cosa totalmente distinta.

En el caso de Oculus creo que es bastante sencillo de seguir, incluso con la constante presencia de los sueños y recuerdos, los saltos temporales y alguna que otra alucinación, aderezados por más de un susto que no tienen ningún desperdicio.

Oculus

Muchos dirán que esa facilidad a la hora de seguir la trama es la principal pega de la historia, pues al final no deja de ocurrir lo que ya intuías que iba a pasar, con lo que no hay esa gran sorpresa final que todo el mundo espera.

Puede que ese sea tu caso si consigues seguir bien las pistas que se van dejando a lo largo de los cien minutos que dura la película, o tal vez la teoría que tú tenías era una completamente distinta a la que al final acaba siendo, con lo que en cierto modo sí que hay sorpresa.

En ese sentido hay tantas posibilidades que no conviene dejarse guiar por la primera impresión, pues está claro que no todo lo que refleja el espejo es tan real como parece.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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