Norman, el hombre que lo conseguía todo

Norman, el hombre que lo conseguía todo

Norman, el hombre que lo conseguía todo

2.5 Stars

Summary

Norman Oppenheimer es un "arreglador", al menos eso pone en su tarjeta de visita. Y ¿a qué se dedica exactamente? pues a vivir del cuento y de crearse un personaje que le haga imprescindible ante cualquier contacto poderoso que se le ponga por delante y así ascender socialmente.

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Richard Gere regresa al cine después de llevar unos años desaparecido o haciendo simplemente intervenciones pequeñas en películas menores.

Con "Norman, el hombre que lo conseguía todo" el director John Cedar le ha regalado un personaje bombón de esos con los que lucirse, lleno de pequeños tics y matices con los que el actor ha podido demostrar que es algo más que un galán romántico.

Con el tema de la corrupción política de fondo, "Norman, el hombre que lo conseguía todo" consigue ser un retrato veraz sobre la hipocresía que reina en el mundo de las altas esferas. Pese a que trata con personajes del mundo de la política el tema se podría extrapolar a cualquier ámbito, ya que lo de que manden las apariencias y el tanto tienes (o a quién conoces) tanto vale, ocurre en todas las áreas de la vida.

Norman Oppenheimer (Richard Gere) es un hombre peculiar. Poco sabemos de su vida o de lo que realmente hay detrás de ese abrigo y esas orejas de soplillo, que probablemente sea una montaña de soledad. Sin embargo de su actitud durante la película se puede deducir que es un hombre tremendamente perseverante, tenaz, pesado y sin ningún tipo de vergüenza. Sin embargo hay algo entrañable en él, es alguien que roza el patetismo y la vergüenza ajena en varias de las situaciones que nos plantea, pero nunca se achanta ni se deja amedrentar. Resulta alguien entrañable porque no se desprende maldad en sus actuaciones. No actúa para perjudicar, simplemente quiere salvarse el culo y se cree sus propias mentiras. Porque Norman miente, y mucho, miente tanto y tan bien que hasta se cree sus propias mentiras y siente verdadera contrariedad cuando la verdad le estalla en las narices.

Rodeado de un reparto interesante aunque menor ya que todos quedan eclipsados por Richard Gere (por presencia escénica, no por nivel interpretativo), destaca la labor del ministro israelí interpretado por Lior Askenazi, que borda el papel de político sin escrúpulos pero gran sonrisa. La mejor escena de la película y que mejor recoge su esencia es la de la zapatería. Gere y Askenazi se marcan una partida de poker dialéctico en el que toda mentira es por la propia supervivencia y donde la vergüenza ajena deja lugar a cierta admiración hacia el personaje de Norman. Algo como , "ole tus huevos", unos "huevos" que tiene alguien sin nada que perder.

Además del actor israelí, el reparto cuenta con secundarios de lujo como el versátil Michael Sheen, que interpreta al sobrino de Gere y Charlotte Gainsbourg, en otra de las escenas clave de la película. La llamada en la estación de tren, donde sentimos verdadera lástima por Norman. También hacen pequeñas apariciones los televisivos y carismáticos Josh Charles y Dan Stevens (también Bestia en "La Bella y la Bestia").

La película se divide en varias partes diferenciadas que suponen las distintas fases del ascenso y declive de un personaje inventado que existe en tanto que los demás crean en él. Una suerte de Papá Noel que encontrará su lugar en el mundo siempre que haya un niño que crea en él. Solo que este Papá Noel es el rey de las argucias y la verborrea para camelarse a cualquiera y conseguir vivir de la sopa boba.

Pese a contar con un personaje israelí y una trama que se desarrolla parcialmente allí la película huye de todo riesgo y crítica política. No entra en ningún momento en el conflicto con Palestina ni las relaciones de Estados Unidos con Oriente medio, se queda a medio gas, algo que no sorprende de un director tan poco destacable como es John Cedar.

La película tiene una clara intención de pasatiempo donde la comedia suscite alguna sonrisa congelada y con suerte apele a la crítica social. Social y no política, insisto. Es cosa del espectador ver hacia donde tira sus conclusiones.

Como mero entretenimiento y película menor funciona, si bien es cierto que se hubiera echado de menos algo más de riesgo y una crítica política con sentido aprovechando la coyuntura que vivimos hoy en día. Corrupción y política, se podría haber sido más incisivo. Sin embargo la película varias sonrisas y alguna que otra carcajada, y Richard Gere pone todo su empeño en sacar el personaje adelante, no extrañaría que los Globos de Oro se acordaran de él.

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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

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Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.