Mujer y cómics: una realidad cada vez más presente

Durante la Comic Con de Madrid se ha contado con la asistencia de dos invitadas muy especiales: Chelsea Cain y Kate Niemczyk . Ellas son las creadoras (guionista y dibujante respectivamente) de la única serie dedicada en exclusiva a la heroína Mockingbird, y además de las pocas mujeres nominadas al premio Eisner, que es algo así como los Oscar del mundo de los ilustradores de cómics.

Las dos creadoras ofrecieron una charla muy interesante sobre cómics y mujeres, dos mundos que hasta hace muy poco parecía impensable que fueran de la mano, pero que cada vez está siendo más común gracias también al boom que están viviendo las películas de superhéroes y a que, con el éxito de Wonderwoman, son muchos los que han descubierto a esta heroína. Pero ella no es la única mujer superhéroe que merece la pena descubrir…

Comencemos con la palabra feminismo. ¿Os consideráis mujeres y creadoras feministas?

Creo que el término de feminismo hay que ganárselo –comentó Chelsea, autora además de tres best seller del thriller traducidos a muchísimos idiomas, como es Heartsick o  Sweetheart. En los últimos años he aprendido que nos quedan muchas batallas por ganar y a veces es muy fácil olvidarlo. Por otro lado, tampoco me considero que soy una mujer que ha hecho muchas cosas para cambiar el mundo del feminismo, pues en el fondo sólo soy una persona que hace dibujos y que además emplea mucho tiempo en hacer esos dibujos.

Qué ha supuesto Mockingbird para el mundo del cómic para las mujeres.

En cierto modo es algo sorprendente que Mockingbird se haya convertido en, por así decirlo, una excusa para empezar a hablar del tema. Porque consiguió que la industria del cómic se fijara en un tema que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo, como es la manera en la que se trata a la mujer en los cómics. Creo que se tiene que seguir hablando sobre eso, y además hacerlo muy alto.

Estoy de acuerdo –comentó Kate, ilustradora, entre muchos otros cómics, de Mockingbird y de Faith, un cómic que destaca porque su protagonista es una heroína que no tiene un cuerpo escultural, y que además ha lidiado con problemas tan reales como es el cáncer de mama-. Y me gustaría añadir que esto puede animar a otras creadoras mujeres para que no se sientan intimidadas o les de vergüenza mostrar su trabajo, y que continúen con ello.

En general parecía que existía “la manera” de escribir cómics –comentó Chelsea-, pero con Mockingbird se ha demostrado que existen otras maneras de contar historias y escribir cómics. Mucha gente me ha dicho que nunca antes de Mockingbird había leído cómics y creo que en realidad hay muchas fans mujeres de cómics que no saben que lo son, porque todavía no han descubierto personajes con los que se puedan sentir identificados y a los que les gustaría descubrir a través de sus historias.

¿Hay suficientes precedentes de personajes de cómics femeninos pero no se han reivindicado lo suficiente?

Sí que es verdad que ha habido muchas heroínas. Yo, por ejemplo, de pequeña quería ser Wonderwoman, Qué pasa, que antes esas historias habían sido escritas, dibujadas y creadas por hombres. Y no es que tenga nada en contra de los hombres, de hecho, me parece que son gente fantástica –bromea-. Lo que pasa es que los hombres sólo son capaces de mostrar su punto de vista, que es el de hombres, y eso hace que nos estemos perdiendo la otra perspectiva, que es el punto de vista de las mujeres. Por ello hay que dar voz a las mujeres en el mundo del cómic, para que no nos perdamos todas esas historias que nos podrían mostrar las mujeres si le dan la oportunidad de hacerlo.

Creo que los personajes femeninos están un poco olvidados –añadió Kate-. Pero también creo que, como hemos visto con Wonderwoman, eso está cambiando. Y creo que también está cambiando en otro mundo tan propio de los hombres como es el de los videojuegos y del que soy una gran fan, porque estoy viendo que cada vez hay más títulos que tienen como protagonistas a chicas. Y eso me gusta porque cuando juego quiero sentirme identificada con el héroe, y lógicamente eso, en mi caso, es mucho mejor cuando el personaje es una mujer. No deja de ser lo mismo que los chicos han vivido durante toda su vida, al jugar a videojuegos en los que el protagonista era un hombre.

Dentro del mundo del cómic se habla mucho del tema del género –añadió Claire-. Pero no creo que una mujer debería escribir un cómic sólo porque tenga una vagina, aunque tampoco creo que NO deberían dejarla escribir cómics sólo porque tenga vagina. Creo que lo importante es que una mujer pueda contar historias simplemente porque quiere y porque cree que la gente podría disfrutar descubriendo esa historia. En mi caso, con Mockingbird, quería contar una historia cuyo personaje fuera divertido y con la que la gente disfrutara, pero ahora es extraño porque la gente me habla como si ese cómic fuera una florecita exótica que, oh dios mío, ha sido escrito por una mujer.

Ese es el principal problema con el que nos enfrentamos –añadió Kate-. Deberíamos llegar a un punto en el que se no se diera importancia a si el cómic lo ha escrito un hombre o una mujer, porque lo importante es la historia. Que llegara un punto en el que el mundo no fuera un lugar donde hubiera “chicas que escriben cómics” y “chicos que escriben cómics”. Que simplemente sea un mundo donde hay gente que escribe cómics.

¿Por qué hay tanta reticencia por parte de algunos hombres de leer historias donde la protagonista es una mujer?

No creo que sea un problema general de que a los hombres que no le gustan los personajes femeninos –señaló Kate-. Es verdad que hay algunos tíos que se sienten incómodos leyendo una historia protagonizada por mujeres, pero también creo que son una minoría… O no sé, tal vez es que soy muy optimista.

En mi caso pienso que hay un montón de hombres a los que jamás se les ocurriría comprar un cómic o un libro protagonizada por una mujer, pero que eso no les hace necesariamente ser unos gilipollas, sino que simplemente es algo propio de la naturaleza del hombre y su necesidad de identificarse con el personaje.

Lo que pasa es que las mujeres hemos vivido toda nuestra vida leyendo historias protagonizadas por hombres, pero los hombres no saben lo que es eso. Y lo que tenemos que hacer es, por así decirlo, enseñarles a hacer lo mismo que nosotras llevamos haciendo durante siglos, para que ellos sean capaces de leer e identificarse con historias protagonizadas por mujeres, incluso si ellos no son mujeres.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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