“Los archivos del Pentágono”, en favor de la Primera Enmienda

Los archivos del Pentágono

Los archivos del Pentágono

4 Stars

Summary

El prestigioso periódico "The Washington Post" recibe la oportunidad de su vida al recibir por casualidad unos documentos clasificados del Gobierno americano que ponen en evidencia la Guerra de Vietnam. El problema comienza cuando la ética y los intereses entran en conflicto y la libertad de prensa se ve coartada.

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Hace una semana llegó por fin a nuestras pantallas la película que unía a los tres estandartes del cine moderno americano: Steven Spielberg, Meryl Streep y Tom Hanks. 

Pocos días después se dieron a conocer las candidaturas a los Oscar que se celebrarán el próximo 4 de Marzo y "Los archivos del Pentágono" fue destacada para dos categorías principales, la de mejor actriz para Meryl Streep (como no) y para Mejor película. Sorprende quizá que quedara fuera en las categorías de dirección para Spielberg, de guion o para unos cuantos de los muchos actores de reparto con los que cuenta la historia. Sorprende quizá que una historia como esta, con tres titanes del mundo del cine defendiendo los ideales del periodismo y luchando por una causa noble como es la libertad de expresión no haya arrasado en la temporada de premios ¿qué ha fallado?

Es más que probable que si esta película se hubiera estrenado hace veinte años hubiera sido la película del año y vencedora absoluta de los premios ya que es "carne de Oscar", una cinta que es accesible al gran público pero que no pierde una pizca de calidad ni de corrección política. Pero en esos últimos veinte años la industria del cine ha sufrido un cambio mayor que la llegada del cine sonoro. La digitalización y la llegada de plataformas de video on demand (e incluso la piratería, siendo sinceros) han llevado a un cambio en los hábitos de consumo en el espectador, que es más exigente y para el que las películas tienen menos calado.

Los estudios han respondido ante esto de la peor manera posible, infravalorando la inteligencia del espectador y enviándole miles de secuelas y remakes de los mismos superhéroes y sagas de siempre. La Academia ha contraatacado premiando últimamente a películas estimulantes por la originalidad de su propuesta, véase el caso de "Moonlight" el año pasado, que sorprendió a propios y extraños. Dos años atrás fue "Spotlight" la que dio la campanada, una película pequeña sobre un tema grande y tenebroso en el que cuatro actores en estado de gracia se pusieron al servicio de la historia y consiguieron conmover a base de sencillez y naturalidad.

He aquí quizás el problema de "Los archivos del Pentágono", una película a todas luces de grandes pretensiones con los dos actores más famosos del momento al frente de una historia en la que es la película la que pasa por ellos y no al revés. Me explico, si hay algo que me alejó de la película es saber que estaba viendo a Meryl Streep una vez más interpretando a una gran señora y que hablaba con un hombre que era Tom Hanks que una vez más interpretaba al gran hombre medio americano. En "Spotlight" los actores desaparecían en pos de sus personajes y del brutal tema que se estaba tratando, una historia tan aséptica y sencilla que parecía un documental, y que paradójicamente con ello consiguió calar más hondo entre el público y la crítica, hasta ganar el Oscar a Mejor Película.

La historia

La historia comienza con un funcionario del Pentágono metiendo unos papeles clasificados en un maletín y sacándolos del edificio con sumo cuidado. Ese funcionario se llamaba Daniel Ellsberg (Matthew Rys) y poco a poco durante meses estuvo fotocopiando y extrayendo del Pentágono los siete mil folios del informe titulado: "Relaciones Estados Unidos: Vietnam, 1945-1967", archivado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en el que se revelaban los verdaderos motivos por el que se llevó a cabo la invasión en Vietnam y se mantuvo la Guerra aunque se supiera de antemano que no tenía sentido alguno.

Por otro lado se nos presenta a Meryl Streep como la dueña heredera del imperio del Washington Post, un trabajo que lleva desempeñando pocos años y que le fue encargado al morir su marido. Una mujer que tiene que luchar por hacerse oír en un mundo de hombres que no la respeta e intenta manipular sus opiniones a base de mansplaining por un tubo. Frente a ella se sienta el director del periódico Tom Hanks, jefe de contenidos y el que toma las decisiones de lo que se publica y lo que no, pese a trabajar en el mismo bando en ocasiones parece que trabajen para medios distintos debido a sus diferentes puntos de vista.

Mientras Katherine Graham (Meryl Streep) es una mujer de clase acomodada que ha vivido una vida sin grandes sobresaltos y que guarda amistad con los miembros más conservadores del gobierno americano incluyendo el presente con Richard Nixon, Ben Bradlee (Tom Hanks) es un periodista de raza que defiende la libertad de expresión y la verdad por encima de todo, que pese a considerarse a sí mismo como imparcial es íntimo amigo de los Kennedy y de otros miembros del partido demócrata.

Si hay algo que se le da bien a Spielberg es en mantenerse equidistante políticamente y centrarse en mostrarnos los conflictos personales por los que pasan cada uno de los personajes y entenderlos en su posición y en sus dudas.

La historia estalla cuando se descubre que The New York Times ha tenido acceso a esos docuentos clasificados de contrabando y piensa publicar. Pero como recordemos, estamos en la era Nixon, un presidente como él (o como cualquier otro) intentará cargarse la Primera Enmienda e interpone una demanda contra el periódico en caso de que se atreva a publicar esa información clasificada.

Un reparto televisivo

Si se ha criticado cierta megalomanía en el producto al poner al frente a dos actores como Tom Hanks y Meryl Streep, se aplaude la inteligencia con la que se ha rellenado el reparto a base de grandes actores que brillan en el medio televisivo. Tenemos a un relevante  Bob Odenkirk ("Better Call Saul"), que es el que consigue contactar con el topo del Pentágono e intentar que el Washington Post aproveche la coyuntura para publicar la gran historia. Tenemos a ese topo del Pentágono interpretado por  Matthew Rhys ("The Americans", "Cinco Hermanos"). Tenemos a uno de los inversores del periódico que intentan persuadir/manipular a Meryl Streep para que no publique los documentos,  Bradley Whitford("El ala oeste de la Casa Blanca", "Studio 60"). Tenemos a una redactora intrépida e inteligente que intenta que la tomen en serio en una redacción llena de hombres,  Carrie Coon ("Fargo", "The Leftovers"). En caso de que la cosa se ponga fea, se contrata a un abogado joven interpretado por  Jesse Plemons ("Breaking Bad", "Friday night lights")

Al entrar en casa de nuestros protagonistas encontramos a la esposa de Tom Hanks durmiendo en el sofá, no es otra que la inmensa Sarah Paulson ("American Crime Story", "American Horror Story"), en el que es el fichaje más desaprovechado de la historia, como mera esposa del hombre que se dedica a cuidar a los hijos y preparar sandwiches. En el hogar de Meryl Streep, una mujer viuda del gran dueño del periódico, que vive con su hija Alison Brie  ("Community", "Mad Men") y con la que mantiene las conversaciones más sinceras sobre las dudas que le corroen a nivel profesional y sobre sí misma.

Un reparto espectacular que ilumina una historia de corte épico sobre la noble lucha del hombre contra el poder y sobre la defensa de la Primera Enmienda como derecho fundamental. 

La película va ganando conforme nos vamos adentrando en la historia y vemos evolucionar a sus personajes. La tensión que alcanza la historia pese  a que conozcamos más o menos el resultado es digna de admirar, y los diálogos y el idealismo que se respiran tienen un estilo más Sorkiniano que del propio Spielberg, que hace tiempo que dejó de ser ese niño que jugaba con extraterrestres para convertirse en ese padre que cuenta antiguas batallitas y mira con ternura a los futuros cineastas sobre los que sabe que ha tenido una gran influencia.

El regocijo que produce unirse a una causa justa incluso con tu enemigo y saberte ganador moral de un bien que está por encima de ti y recibir una noticia al teléfono que consiga hacer aplaudir a toda una redacción de periódico no tiene precio. Una escena muy del cine de los noventa, década en la que hemos comentado que hubiera triunfado muchísimo más. Ahora vivimos en tiempos cínicos en los que sentimos que es una historia que hemos visto más veces y que se nos podría haber contado de otra manera. Aun así una de las grandes películas sobre el Periodismo y una de las mejores películas de Spielberg de los últimos años.

 
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.