La Llegada (Arrival)

La Llegada (Arrival)

La Llegada (Arrival)

3.5 Stars

Summary

A la Tierra llegan unas extrañas y gigantescas construcciones que sólo pueden ser de procedencia extraterrestre. Deseando averiguar por qué están allí y cuál es su propósito, el ejército de Estados Unidos contactará con la Doctora Louise Banks, experta en lenguajes, y con el científico Ian Donnelly.

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Lejos de ofrecernos una historia de ciencia ficción donde la tecnología alienígena es explotada hasta la saciedad y donde la acción y los efectos especiales son la maxima a seguir; en La Llegada nos encontramos con una historia de ciencia ficción intimista tanto en efectos como en trasfondo. Porque con la nueva película de Amy Adams no estamos ante la clásica invasión en la que los humanos lucharán por sobrevivir frente al enemigo, sino que la idea principal es otra mucho más sencilla y, en principio, con poca cabida en una historia de extraterrestres: la comunicación.

Y es que en una historia cuya protagonista es la doctora experta en lenguajes Louise Banks, lo lógico es que el tema central sea justo ese: el de la importancia de la comunicación y cómo el uso que se haga del lenguaje es lo que va a definir a todas las especies, ya sean humanas o extraterrestres.

Este tema tan peculiar, como se puede intuir, va a obligar a que el ritmo sea bastante más lento que aquel al que uno está acostumbrado cuando va a ver una película sobre unos extraterrestres que han llegado a la Tierra; y eso es precisamente lo que puede echar para atrás a algunos espectadores. Pero a favor hay que decir que ese ritmo más sosegado está muy bien llevado, consiguiendo que vivamos con verdadero entusiasmo los avances que va logrando la Doctora Louise a la hora de comunicarse con los extraterrestres. Especialmente si esos avances se muestran con bastante coherencia, pues evidentemente aprender un idioma, ni más ni menos que extraterrestre, no es algo que se consiga de la noche a la mañana.

A su vez, tanto el tema escogido como el ritmo empleado va a conseguir que la llegada de los alienígenas se presente de un modo mucho más real y cercano a la hora de plantear qué pasaría si un día nos despertáramos viendo que unas naves extraterrestres se han aposentado por todo el planeta, y no tuviéramos ni idea de qué es lo que quieren. Así, lejos de presentar a personajes que parece que ya han vivido invasiones alienígenas en el pasado, nos ofrece otros más corrientes (aparte de una inteligencia superior al del resto de mortales, claro está, pues algo especial tienen que tener para ser los protagonistas) que sienten a la vez miedo e interés por lo que está ocurriendo, y más cuando han sido los elegidos para intentar entablar contacto con esos extraterrestres.

Y es que el objetivo último de La Llegada es que el espectador se pregunte que habría hecho si hubiera estado en esa situación, y de paso se cuestione sobre lo equivocado que es en muchas ocasiones el comportamiento del hombre a la hora de relacionarse con sus semejantes… y con los que no lo son tanto. Incluso cuando esos seres con los que quiere relacionarse no han atacado a la Tierra nada más aterrizar, sino que han intentado comunicarse con los humanos, lo que ya debería indicar que en esta ocasión ellos no son los malos.

Pero qué sería de una película de ciencia ficción, incluso una que no lo parece, si no planteara ese juego que tanto gusta explotar a los norteamericanos cuando se trata de conflictos a nivel mundial. Esto es, la manera tan distinta en que la gente ve una misma situación y donde por supuesto la doctora de EE.UU será el ejemplo perfecto de comprensión y deseo de comunicarse con los extraterrestres por el simple afán de aprender los unos de los otros; mientras que a los chinos, por ejemplo, en cuyo país también se ha asentado una de las naves extraterrestres, se meterán entre ceja y ceja que los alienígenas sólo quieren atacarles. Y si encima a los científicos chinos no se les ocurre otra manera de entablar la comunicación con los extraterrestres que enseñándoles a jugar al ajedrez, donde el fin último es ganar la partida, pues peor todavía.

Pero todavía falta algo. Una última bala ideada para sorprender al espectador.

Tal vez en un intento de presentar algo más propio de la ciencia ficción, pues no deja de haber extraterrestres y lo suyo es que parezca una película de este género, cuando creíamos que ya habíamos visto todo lo importante que había que entender de La Llegada, moraleja incluida, aparecerá un último detalle bastante chocante.

Así, cuando creíamos que todo se resumía en un puñado de humanos debanándose los sesos para poder hablar con los alienígenas, y en otro puñado de humanos que lo veían todo como una amenaza, antes incluso de saber a qué se estaban enfrentando; la historia dará un giro radical y ofrecerá una de esas teorías que están hechas para destrozar neuronas y que nos planteemos un millón de preguntas.

También será una teoría que, al presentarse prácticamente al final y ser cuanto menos sorprendente, es muy probable que haya dejado unos cuantos huecos argumentales a lo largo de la misma. Pero bien merece la pena pasarlos por alto para centrarse en la pregunta que Ted Chiang, autor de la novela "Story of Your Life" en la que está inspirada La Llegada, quiere que nos planteemos cuando salgan los créditos: ¿Qué haríamos nosotros?

Esa es una pregunta que, quiera el espectador o no, al final va a preguntarse. Y según sea su respuesta el final de La Llegada será visto como una oda a la vida y al disfrutar de cada momento, o justo lo contrario: como un drama brutal sobre la imposibilidad de cambiar el destino...

Ahí lo dejo para que cada uno saque sus propias conclusiones cuando vaya a ver La Llegada, que se estrena este viernes 18 de noviembre.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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