La Liga de la Justicia: no puedes salvar al mundo solo

La Liga de la Justicia: no puedes salvar al mundo solo

La Liga de la Justicia: no puedes salvar al mundo solo

4.5 Stars

Summary

El mundo intenta superar la muerte de Superman, haciendo frente a un presente que se presenta más oscuro que nunca. Si hombres de acero que surcan el cielo no han podido sobrevivir a los enemigos que llegan de fuera del planeta, ¿quién salvará ahora a la Tierra?

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Por fin ha llegado la Liga de Justicia. El encuentro entre los héroes más grandes del planeta que muchos fans llevan esperando desde hace más de un año, cuando se pudieron ver las primeras imágenes, pero que para aquellos seguidores del cómic la espera se remonta a mucho más tiempo atrás. Y es que muchos de los que este fin de semana irán al cine a ver La Liga de la Justicia, son los mismos que de pequeños devoraban las historias de cómic en las que Supermán se juntaba con Batman y Wonderwoman para luchar frente a un enemigo común, y los mismos que se veían todas las series y películas de dibujos animados, incluso aquellas dobladas en latino, porque da igual cómo suene Batman siempre será Batman, y que no han dejado de hacerlo pese al paso de los años.

Poder ver ahora esas mismas historias pero con personajes de carne y hueso es una auténtica maravilla, y más cuando se ha conseguido plasmar a la perfección no sólo la acción propia de este tipo de historias, sino sobre todo las distintas personalidades de todos los héroes, creando así una perfecta combinación en la que cada héroe desempeña un rol concreto.

Porque no es lo mismo ver a un Batman en solitario, por ejemplo, donde se presenta como ese hombre oscuro y deprimente pero que hace lo que le da la gana (incluso amenazar al hombre de acero, como pudo verse en Batman vs Superman) porque no tiene a nadie que le contradiga, que cuando está rodeado de superhombres o medio máquinas y es consciente de que, por mucho que sea el mejor detective del mundo y mucho dinero que tenga, no deja de ser un simple y mortal humano.

Y ese es precisamente el hilo argumental de La Liga de la Justicia: la de un hombre que quiere hacer el bien y que se haga justicia, pero que es consciente de que no podrá conseguirlo estando solo. No cuando acaba de morir el más grande de ellos, el más poderoso y que además (y a diferencia de Batman) también era el más humano de todos.

Así, vemos a Bruce Wayne consciente de que el mundo necesita a Superman. No sólo porque tras su muerte el mundo se ha sumido en la miseria y en el miedo, ya que el rayo de esperanza que había llegado para salvarles de los peligros del universo ya no está con ellos, sino porque además un nuevo ejército de alienígenas quiere hacerse con el control de la Tierra, precisamente aprovechando que Superman no está.

Una situación desesperante que obliga a Batman a abandonar la oscuridad de su cueva para salir al exterior en busca de nuevos aliados. Y lo mismo le sucederá a la princesa amazona, Diana Prince, Wonderwoman. Si durante años ella combatió las injusticias en solitario la llegada de este enemigo común, ya que también tiene a las amazonas en su punto de mira, hará que también comprenda que no puede seguir luchando sola, por muy bien que se le haya dado hasta ahora… Y en ese sentido los fans de Wonderwoman no se van a sentir defraudados, porque la guerrera amazona llega más poderosa que nunca, siendo una auténtica delicia verla luchar.

Comenzará así una búsqueda por parte de Batman y Wonderwoman para encontrar otros aliados que terminarán de dar unidad al equipo. Y esa es precisamente la clave que hace tan grandes las historias de La Liga de la Justicia, y lo que se ha conseguido plasmar a la perfección en su película con personajes reales. Esa interacción entre personajes que en realidad son tan opuestos, pero que todos juntos crean una perfecta simbiosis en la cada uno da lo mejor de sí.

Así, al coger a un hombre oscuro y melancólico, a una princesa guerrera que después de perder al amor de su vida se ha sumido en la soledad, a un hombre mitad máquina que hubiera deseado morir a convertirse en lo que es hoy (Victor Stone, alias Ciborg), a un chico increíblemente veloz pero que no tiene metas en la vida (Barry Allen o Flash), y finalmente al rey de Atlantis al que poco le importa el resto del mundo con tal de proteger a su pueblo (Arthur Curry, Aquaman); cuando les juntas tienes mucho más. Tienes a un perfecto equipo que sabe por lo que está luchando y que eso es lo que debe hacer, incluso a riesgo de perder la vida.

Y en ese perfecto equipo cada uno sabe lo que tiene que hacer, convirtiéndose así en esa perfecta “máquina engrasa” que es la metáfora perfecta que no puede faltar en una historia de La Liga de la Justicia o de cualquier grupo de superhéroes que se precie: Batman se encargará de ofrecer la tecnología y el plan de ataque, mientras que Wonderwoman, como buena guerrera amazona, será la comandante perfecta para liderar ese ataque, con Aquaman a su lado como principal fuerza de ataque... Porque si quedamos impresionados con Wonderwoman con sus escenas de lucha, con Aquaman es directamente para quedarse con la boca abierta… también porque hay un par de escenas que son puro fanservice para los amantes de los hombres que son, digámoslo humildemente, puro sexo andante.

Pero no nos olvidemos de las otras incorporaciones, también necesarias, como es Barry Allen; el más novato de todos pero que no podía negarse a formar parte de algo tan grande, quien será el encargado oficial de salvar a los civiles (y de prestar de vez en cuando apoyo al resto, aprovechando que es el más rápido de todos y puede hacer muchas cosas a la vez), y que además es el elemento de humor perfecto y necesario para terminar de crear esa camaradería entre héroes.

Y por último tenemos a Victor Stone, quien se ocupará de controlar la tecnología alienígena.  Y en ese sentido, con respecto a la duda que muchos fans tenían de por qué estaba Ciborg entre Batman y Wonderwoman, cuando este superhéroe no coincide cronológicamente con los primeros héroes de la Liga de la Justicia, hay que decir que tiene una razón de peso para que aparezca en la película. Y es que sin él no podría desarrollarse la trama de por qué la Tierra tiene nuevos enemigos llegados de otra galaxia.

Si cada uno de estos personajes se encarga de aportar un ingrediente propio de las historias de superhéroes (el corazón, la garra, la esperanza, la fuerza o el humor), cuando por fin se juntan y luchan codo con codo es, simplemente, la leche. Es un no saber adónde mirar para no perder detalle: Wonderwoman usando su espada como la bestia parda que es, Aquaman luchando cuerpo a cuerpo con el gran enemigo como si fuera lo más normal del mundo, Flash salvando a todos los rehenes o Victor Stone haciéndose cargo de la tecnología alienígena, aprovechando que es medio máquina.

¿Y qué pasa con Batman? Efectivamente, al lado de estos pesos pesados un hombre como Bruce Wayne puede parecer insignificante. Pero al igual que ocurrió en Batman vs Superman, han sabido darle al caballero oscuro el protagonismo adecuado, incluso si en el campo de batalla lógicamente no destaca tanto como sus compañeros con poderes.

De hecho, pese a las críticas que cosechó Batman vs Superman (también porque, en mi humilde opinión, es una película que gana con cada nuevo visionado que se haga) sin esa primera parte (no olvidemos que el subtítulo de Batman vs Superman era “el amanecer de la justicia”) no podría haber existido una película tan redonda como es La Liga de la Justicia.

Y eso es justamente lo que se ha conseguido, siendo La Liga de la Justicia una película que completa y mejora lo ya visto en Batmna vs Superman. De este modo, si no fuera por el mundo que se planteó en BvS, donde ante la desesperación que reinaba en el mundo había llegado un rayo de esperanza en forma de dios llamado Superman, no se podría transmitir el sentimiento presente en La Liga de la Justicia: el de un mundo que sigue estando sumido en la desesperación ante la cantidad de injusticias y hechos atroces que se cometen en él, y a lo que ahora se suma el miedo de saber que ni siquiera los dioses pueden salvarles, pues los dioses también mueren… Y ese sentimiento de miedo y desesperación también será el último empujón que necesiten los nuevos héroes para salir de la oscuridad y atreverse hacer lo que hay que hacer.

Así, los primeros minutos de la Liga de la Justicia, que son los que más recuerdan al ritmo presentado en BvS, a base de escenas sin diálogos, de secuencias en slow motion y con una música de fondo maravillosa, son una auténtica delicia, y el más fiel reflejo de lo que es un cómic de DC, incluido ese dramatismo que los caracteriza.

Pero tras esos primeros minutos, absolutamente mágicos visualmente hablando, comienza la acción. Y es que BvS sentó las bases argumentales para que con La Liga de la Justicia pudiéramos meternos de lleno en la acción, ya sea con los diferentes héroes por separado o cuando se juntan para hacer frente al enemigo común, y que son intercalados con otro elemento que no puede faltar en la clásica historia de superhéroes luchando juntos: el humor y esos momentos cómicos donde se ve lo diferentes que son cada uno de ellos, pero que es justo lo que hace falta para que puedan trabajar mejor como equipo.

Porque Batman no sería tan oscuro si no tuviera a Flash al lado, emocionado mientras ve la Batseñal, o no se le vería tan machacado (y hasta cierto punto dando pena) si no estuviera luchando al lado de Wonderwoman o Aquaman, que son dos bestias pardas en el campo de batalla mientras que Batman sólo es un millonario que tiene muchas maquinitas pero que sabe que puede morir y que, para qué mentir, ya no está tan en forma como cuando empezó como vigilante.

Todo eso: el sentimiento de unidad, de querer luchar por lo que es justo, pero también de desesperanza y miedo porque saben que a la Tierra se le han acabado las oportunidades, se plasma a la perfección en La Liga de la Justicia. Y sólo por eso, que era lo más difícil de conseguir, ya merece la pena acercarse al mundo de la Liga de la Justicia.

Por último, varias cositas a tener muy en cuenta antes de ir al cine: Warner nos lo ha vuelto a colar y en el tráiler han puesto una escena que NO sale en la película, siendo además LA ESCENA del tráiler. Aun así, tengo que decir que esta vez la eliminación u omisión de esa escena (y que tal vez esté sacada de Justice League 2, quién sabe) no ha hecho que salga del cine decepcionada, sino todo lo contrario. Y es que precisamente el tráiler parece pensado para que el espectador crea que va a ver una película en concreto… y se acabe encontrando con otra mucho mejor… En fin, parece que han aprendido de los errores cometidos con Batman vs Superman.

Y, por supuesto, como buena película de superhéroes, HAY escenas postcréditos. Una primera que es pura delicia para los amantes de los cómics y la famosa discusión que siempre ha habido sobre quién es el más rápido de los superhéroes, y una segunda que nos mete de lleno en lo que podremos ver en Justice League 2.

Y qué puedo decir... Después de haber visto por primera vez a Batman, Wonderwoman, Aquaman, Flash y Ciborg en acción, necesito más. No deja de ser lo mismo que los fans llevamos haciendo desde hace décadas en las tiendas de cómics, y motivo por el que tenemos las estanterías repletas de colecciones de todos los superhéroes. Porque no puedes quedarte sólo con uno o disfrutar de una sola de sus aventuras. Siempre necesitas más.

Y ahora, POR FIN, podemos experimentar ese mismo sentimiento también en la pantalla del cine.

La primera parte de La Liga de la Justicia ya ha llegado y a esa le seguirán unas cuantas más, ya sea juntos o separados. Así que, amantes de los superhéroes, preparémonos para disfrutar.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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