La generación encontrada

Érase una vez una generación perdida. Una generación que durante años asistía, impasible, a una televisión que no le representaba. La televisión española, ya fuese pública o privada, se había olvidado de ellos y lo peor es que les daba igual. Pero  cuando toda la esperanza se había perdido, un 24 de febrero de 2015, TVE estrenaba “El Ministerio del Tiempo y esa generación  se convirtió en la generación encontrada.

Empecemos hablando de esa generación. Por supuesto una generación está conformada por mucha gente diferente. Los hay aquellos que prefieren las comedias, otros prefieren el terror y otros prefieren los realities. En la diversidad está la riqueza, por eso esta generación que ahora los medios se afanan en llamar “millennials” (aquellos nacidos entre 1980 y 1999 según algunos, aunque yo los centraría en la última década o década y media del siglo XX) es capaz de abarcar muchos espectros televisivos.

Ese es el motivo por el cual hay muchos jóvenes que disfrutan de lo que la televisión española les ofrece. El problema venía cuando ese sector era el único representado en una sociedad mucho más plural. La televisión española se enquistó en un tipo de programas con una audiencia segura, que rara vez les fallaría, daba igual la calidad del producto. Los productores, los guionistas, los directores de las grandes cadenas lo sabían, era mejor un nuevo programa de humor español que mezclara todos los clichés que se han creado durante décadas que arriesgar por algo nuevo.

Pero entonces yo me pregunto, ¿qué pasa con aquellos jóvenes que se autodenominan seriéfilos? ¿Qué pasa con esos que tienen una agenda completa con las fechas de estreno de sus series americanas, que gastan sus ahorros en posters, muñecos y DVDs, esos que en definitiva son capaces de estar despiertos a las tres de la mañana por ver en directo el estreno de un capítulo de una serie americana? Es probable que esos mismos jóvenes, que se conocen de memoria la parrilla televisiva americana y británica sean los mismos que cuando les preguntabas por series españolas renegasen de ellas. No es un efecto anti-patria. La mayoría de ellos crecieron con Cuéntame Cómo Pasó o 7 Vidas, muchos se enamoraron de Aquí No Hay Quien Viva y otros pusieron a Crematorio en lo más alto de su listón de series.

Sin embargo, la mayoría de esas series terminaron y las que siguen, cansaron a una audiencia que notaba ya la repetición de una trama que acababa por desvirtuar a los personajes originales. El Ministerio del Tiempo apareció entonces como un soplo de aire fresco, un oasis en el desierto televisivo que daba un golpe en la mesa y reclamaba a ese sector perdido.

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Fan-art de un ministérico

Sus impresionantes actuaciones, su cuidado guion y una dirección magnífica creaban un producto made in Spain del que estar orgullosos. No solo eso, creaban un fenómeno fan jamás visto en España. Todos los lunes las redes sociales solo hablaban del capítulo en cuestión, colocándose entre los Trending Topics españoles y mundiales. Se crearon grupos en Facebook para hablar de los capítulos y comentar las novedades, la gente suplicaba por tener tazas, sudaderas o cualquier otro producto de merchandising de El Ministerio. Es probable que yo misma me diera cuenta de este fenómeno cuando un día, al salir de clases de inglés, noté que se me hacía tarde y tuve que correr varias calles para intentar llegar a casa a tiempo, todo mientras mis amigas me animaban y me iban contando si el capítulo empezaba o no. Así sin apenas respiración pero con el mando de la televisión en la mano pensé “esta serie es distinta”.

Pero lo mejor de El Ministerio del Tiempo es que ha sido capaz no solo de reunir a esta generación desencantada, sino a un amplio abanico de personas, de todos los géneros y edades que se ríen con Velázquez y aprenden historia con Amelia. Nunca antes había visto a personas tan distintas unirse en torno a una misma serie, y eso es la magia de El Ministerio.

Con todo esto, ¿Cómo se explica el verano que hemos sufrido? ¿Cómo se explica que hasta el pasado jueves no tuviésemos confirmación de la renovación? Mientras TVE renovaba todas sus series y empezaba nuevos proyectos, El Ministerio quedaba en tierra de nadie. Fueron muchísimos los rumores que se propagaron durante este tiempo: que si la serie se cancelaría, que si finalmente la emitiría Netflix… Pero finalmente TVE optó por la decisión más sabia, su renovación, y es que no habríamos entendido su cancelación después del enorme presupuesto que han empleado, por ejemplo, para renovar Cuéntame.

Una renovación que puede que llegue tarde, ahora tendremos que ver si pueden cuadrarse las agendas de todo el reparto para que vuelvan a la serie, tendremos también que esperar si el estreno no se retrasa con respecto a lo habitual. Pero sobre todo habrá que ver si TVE ha decidido aumentar el presupuesto de la serie, tal y cómo coherentemente pedía Olivares. Se ha dicho y yo lo repito, una serie que tiene de telón de fondo la historia de España no puede reducirse a Madrid. Se nos ha prometido que la serie dará un “salto internacional”. Ojalá sea así. Pero no tengo dudas de que si no se hiciese, a pesar de perder una gran oportunidad, la serie no perdería en calidad.

TVE tiene un deber para con nosotros y nosotras. La televisión pública debe ser capaz de crear un contenido televisivo de calidad, que sea un agente culturizador activo en esta sociedad. Cuándo una persona, me da igual si joven o no,  termina de ver un capítulo del Ministerio y busca un libro de Lorca o investiga sobre las Sin Sombrero, algo estamos haciendo bien en este país. Las temidas y horribles audiencias no solo no se ajustan a una realidad, parece imposible pensar que llegando a ser TT mundiales el Ministerio tenga poca audiencia, sino que reflejan una forma de ver la televisión que ya no se ajusta a los parámetros de esta generación. Internet está ahí y obviarlo es el gran error de la televisión, miles de personas prefieren ver el capítulo mientras almuerzan al día siguiente porque no pueden quedarse hasta tan tarde el lunes, y todas esas personas que optan por ver el Ministerio en otro momento no son contabilizados.

Pero repito, y en negrita: la Televisión Pública Española no debe orientarse por las audiencias, sino por ofrecer un producto de calidad. Y de eso el Ministerio tiene un rato, o si no ya me diréis que hace la cadena NBC copiando la trama y creando Timeless, de la que no voy a hablar porque daría para otro artículo completo.

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Julián y Lorca en el último capítulo de la primera temporada. Una auténtica obra maestra que aún hace que se salten las lágrimas de miles de fans

Puede que estemos ante el resurgir de la televisión española o puede que para eso quede un rato. Series como Vis a Vis, el Caso, Victor Ros, han movido a un sector de la población que no consumía televisión española, pero parece que todavía no el suficiente para que las cadenas mantengan en parrilla estas series. Mientras tanto, la generación que una vez estuvo perdida y otros muchos hombres y mujeres podrán seguir disfrutando de El Ministerio del Tiempo una temporada más. Gracias Pablo y Javier Olivares, gracias a Anaïs Schaaff y a todos los guionistas, directores, actores, vestuario, peluquería, gracias a todos los que habéis creado la serie que nos ha reconciliado con nuestra televisión. ¡Larga vida al Ministerio!

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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

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