Katie Says Goodbye

Katie Says Goodbye

Katie Says Goodbye

3 Stars

Summary

Katie es una joven camarera de 17 años que vive en un pueblo de Arizona y ahorra para cumplir su sueño: irse a San Francisco.

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El viernes comenzó el 17º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y en su gala inaugural se proyectó “Katie Says Goodbye”, el debut cinematográfico de Wayne Roberts, que estuvo presente esa noche para presentar la película.

Estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre de 2016, la cinta ha ido recorriendo varios festivales de cine de todo el mundo y ha llegado a España para competir en la Sección Oficial del Festival de Las Palmas de Gran Canaria junto a otras doce películas, que lucharán por llevarse la Lady Harimaguada a casa.

“Katie Says Goodbye” tiene como protagonista a Katie, una joven de 17 años que vive en una pequeña población de Arizona. Katie sueña con ir a San Francisco, y allí formarse para ser esteticista, pero su pequeño salario como camarera en una cafetería apenas le llega para pagar el alquiler de la casa donde vive con su madre, así que recurre a la prostitución para ganarse un dinero extra e ir ahorrando.

La vida de Katie es bastante monótona, camina por una carretera en mitad de la nada desde su casa a la cafetería, habla y se relaciona con la misma gente todos los días y en los descansos aprovecha para ganarse unos dólares con su “segundo trabajo”. Pese a que puede parecer una vida con pocos alicientes, Katie se caracteriza por su actitud siempre positiva ante todo.

De hecho, el hilo conductor de la película acaba siendo ese: la actitud alegre y optimista de la protagonista, que sueña con una vida más allá de lo que tiene. Parece que ningún contratiempo podría acabar con su espíritu y menos cuando un joven llamado Bruno llega a la pequeña población donde vive Katie para trabajar como mecánico y la chica se enamora de él nada más verle.

Katie empezará a ver cómo casi toda su rutina se ve resquebrajada cuando empieza a salir con Bruno y los cambios traerán algún que otro problema. La película se apoya todo el rato en los hombros de la gran Olivia Cooke (“Bates Motel”, “Yo, él y Raquel”), que interpreta a una vivaz Katie que no parece encajar en ese pueblo apático y remoto, alejado de todo y de todos. El contraste está también presente en el personaje en sí de la protagonista, pues pese a que se dedique a la prostitución, conserva un grado de inocencia al mismo tiempo.

Junto a la actriz británica (que pierde una vez más su acento de origen) están, entre otros, Mireille Enos, Mary Steenburgen y Christopher Abbott, que interpretan, respectivamente, a Tracey, la madre un tanto irresponsable de Katie; Maybelle, la dueña del restaurante en el que trabaja Katie y que actúa más como madre de la protagonista que la propia Tracey; y Bruno, el novio lacónico de Katie.

Una cosa curiosa que me llamó la atención durante toda la cinta, es la sensación de no saber realmente si la acción se desarrolla en el presente o en alguna década pasada. La ambientación es tan sobria, propia de un pueblo perdido en la inmensidad de los paisajes desérticos de Arizona, que no hay nada que nos indique en qué año vive Katie.

La tecnología retro (esas teles de tubo que vemos) tampoco ayuda, pero realmente no hay nada que nos confirme o desmienta que estamos en el presente. Quizás esto sea precisamente una forma de querer reflejar que la historia que se desarrolla ante nosotros es un relato atemporal, pues Katie puede muy bien existir en estos momentos en algún lugar perdido de Norteamérica, pero también pudo haber existido en cualquier otra década.

A ratos bastante dura (llega un punto en el que me sobra alguna escena por su brutalidad y su innecesariedad), la película recorre un breve tiempo en la vida de Katie, y durante todos sus 88 minutos nos encontramos apoyando y sufriendo con Katie y deseando que salga de ese pueblo tan deprimente. ¿Conseguirá Katie cumplir su sueño tan preciado?

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Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.

About Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.