Jackie

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3.5 Stars

Summary

La historia del asesinato de John Kennedy y los días posteriores desde el punto de vista de su esposa Jackie, que tiene que hacer frente al trágico acontecimiento y defender el legado de su marido en la historia.

Coder Credit

La siempre deslumbrante Natalie Portman se pone en la piel de Jackie Kennedy para interpreter a la primera dama en los días más funestos de su vida: los que rodean a la muerte de su marido John Fitzgerald Kennedy.

Pablo Larrain decide tratar un acontecimiento histórico que nos han contado mil veces, desde una perspectiva nueva, desde el punto de vista de ella: Jackie Kennedy. Porque ella también estaba allí, ella también estaba en el coche cuando dispararon a su marido, y fue ella la que sujetó la cabeza de su marido con el cráneo desvencijado intentando bloquear la herida. Fue ella la que se pasó el día con un traje rosa manchado de sangre y fue ella la que tuvo que decirles a sus hijos que su padre había muerto.

En un mundo de hipocresía donde se decide apartar lo que nos incomoda para que no moleste, la primera dama se convirtió al morir su marido en un elemento a apartar. Siendo mujer y no teniendo ya un cargo público lo más lógico es que se la relegara a una casita apartada para que pudiera retirarse a cuidar a sus hijos sin hacer ruido.

Pero ella no era así, tras su imagen frívola de mujer florero tan propia de los años cincuenta (que no era más que una respuesta a lo que se esperaba de ella), ella escondía una fortaleza que incluso ella misma desconocía. Todos los individuos de este mundo somos fuertes, solo que algunos nunca tienen que llegar a demostrarlo. Ella esperaba ser uno de esos seres, pero un acontecimiento devastador puso su mundo patas arriba y la obligó a dar un paso al frente y luchar por lo que era suyo.

Moldeando un mito

Como decía Mena Suvary en “American Beauty”: “Para mí, no hay nada peor que ser vulgar”, y eso debía pensar Jackie en su época cuando decidió convertir el funeral de su marido en un pretexto para demostrar de lo que era capaz y poner en valía al presidente asesinado para que no fuera olvidado por la historia. Aunque para ello tuviera que organizar un aparatoso funeral al aire libre, con comitiva y desfile que podían poner en peligro sus vidas y la de los líderes políticos que asistieran.

Pero ella miraba a lo grande. Dos años eran muy pocos para que fuera un presidente recordado por la historia, y debía serlo. Así que puso todo su empeño en que esa despedida a lo grande fuera el reflejo de lo que la historia diría de ese hombre, de esa familia y de su gobierno. Que fueron importantes, serán recordados y que al menos durante su “reinado”, la Casablanca fue como Camelot, llena de bailes, glamour y festividad.

 Jackie era como una muñeca Barbie jugando a las casitas en su nueva Casablanca, su particular Camelot, un lugar tan hermoso donde nada malo podría ocurrir. Ella simplemente se dedicaba a decorar la casa, vestir con elegancia y organizar fiestas, esperando cumplir con su cometido de esposa perfecta de la mejor manera posible.

La construcción que hace Natalie Portman de Jackeline Kennedy es espectacular, y merecedora de cualquier premio. Comenzando por un tono de voz y dicción perfectos, sus ademanes, mirada y cambios de humor funcionan en cada fase del duelo por la que pasa la primera dama, especialmente cuando observamos a Jackie sola frente al espejo enfrentándose a un futuro incierto que le hacen cuestionarse toda su existencia.

Pero también en los momentos en que da un paso adelante y se enfrenta a cualquiera que pretenda manipularla, desde un periodista fascinado por ella en busca de algún titular jugoso, a los responsables del gabinete del presidente que querían convertir la muerte de Kennedy en un desafortunado incidente y pasar a otra cosa.

Pese a que la película gira en torno a Natalie Portman y su personaje, es agradable ver al malogrado John Hurt en uno de sus últimos papeles, interpretando al sacerdote y confesor de Jackie. Cabe destacar también el papel de Bobby Kennedy interpretado por Peter Sarsgaard, un hombre entrañable y mayor apoyo de la primera dama en los peores momentos . Cabe recordar que el hermano pequeño del presidente sufrió el mismo destino que su hermano al ser asesinado cuando se presentaba a las elecciones como Senador, y cuyo hecho queda retratado en la interesante película coral “Bobby” de Emilio Estévez.

Él también se preguntaba cómo sería recordado su hermano, Jackie o incluso él mismo "¿seremos los guapos?" llega a decir en una ocasión. Es posible que fuera así, que la fascinación que esta familia perfecta asolada por la tragedia consiguiera ser todavía más bella en su dolor, porque a pesar de todo y durante un breve período de tiempo fueron los reyes de Camelot, y el castillo nunca fue más bonito.

For one brief shining moment that was known As Camelot.  
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.