Humans 2×06

Humans 2x07

Humans 2x07

Series: Humans

4 Stars

Summary

La revolución de los Sintéticos ya ha comenzado, y ya ha habido las primeras bajas en ambos bandos.

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Ya no hay marcha atrás para la revolución de los Sintéticos. Comandados por Leo, y con Hester y Mía como sus lugartenientes, los Sintéticos han decidido poner cartas sobre el asunto para que su especie deje de sufrir de una vez por todas. Porque por muy buenas que sean las intenciones de los humanos que les han ayudado hasta ahora, con la familia Hawkins y el detective Pete al frente, ellos son sólo la minoría. El resto de humanos sigue viéndoles como máquinas a las que usar sin importar las consecuencias, y de las que pueden prescindir tan pronto como se cansen de ellas.

Pero como en toda guerra, por muy nobles que sean las intenciones y el objetivo a alcanzar, siempre hay riesgo de bajas. Y este caso no es una excepción, por lo que en tan sólo un episodio ya hemos visto unas cuantas muertes, tanto dentro como fuera del campo de batalla.

Dentro de la batalla que se ha librado en las instalaciones de Qualia, por supuesto, es donde las bajas han sido más cuantiosas, hasta el punto de que la gran mayoría de los Sintéticos que Leo, Mía y Hester habían ido a rescatar al final han acabado pereciendo y sólo unos pocos han sobrevivido. Los justos, eso sí, para tener claro que sólo por un Sintético al que salven merecerá la pena seguir luchando. Y si a ellos les añadimos los que Max ha conseguido rescatar por su cuenta, pues ya tenemos un nutrido grupo que se está reorganizando para la siguiente pelea.

Por su parte, fuera del campo de batalla y todavía dentro del bando de los Sintéticos, las pérdidas han sido menos numerosas en cuanto a cantidad, sólo una baja, pero sí que han sido más sentidas… Y es que el mismo Sintético al que la semana pasada veíamos yendo a rezar para encontrar ese propósito en la vida, hoy le hemos visto realizar una acción tan humana como es la del suicidio.

Un Sintético suicidándose tras haber escrito una carta de despedida en la que le daba las gracias a Matty por haberle dado una consciencia, pero donde le decía que no podía seguir siendo esa persona que había querido crear. No cuando se veía incapaz de encontrar ese objetivo y sentido por el que merece la pena seguir viviendo.

Así, tristemente hemos dicho adiós a Odí. El sintético que vio morir a su padre y no fue capaz de experimentar dolor en ese momento, pero que sí lo hizo meses después, cuando fue todo lo humano que podía ser, dados los fallos internos que tenía.

Pero si triste ha sido decir adiós a Odí (al Odi humano, pues como máquina sigue existiendo), peor ha sido hacerlo con Pete. El humano que más dispuesto estaba a sacrificar por la persona a la que quería y que resultaba ser un Sintético, al final ha acabado sacrificando su propia vida. Y encima lo ha hecho tras sincerarse delante de dos totales desconocidas, la doctora Athena Morrow y Hester, para intentar hacer entrar en razón a esta última y que viera que era posible una existencia pacífica entre humanos y Sintéticos, incluso con amor de por medio.

Pero Pete ha llegado demasiado tarde y Hester ya había recibido unos cuantos ejemplos de esa falta de amor por parte de los humanos, por lo que no ha tenido reparos en acabar con uno de sus enemigos… Así, Pete ha muerto en brazos de Karen, aunque pensemos que en su último aliento se ha llevado un poco de felicidad al descubrir que no es que Karen le hubiera dejado porque ya no quería seguir con él; sino porque Karen necesitaba ser completamente humana para tener esa relación cien por cien humana que tanto ansiaba.

Por desgracia, mucho me temo que aunque la doctora Morrow pueda hacerla más humana de lo que ya es, lo que acaba de experimentar Karen va a suponer un punto de inflexión en su “vida”. Y de no terminar de aceptarse a sí misma porque es consciente de que el propósito por el que la construyeron fue para sustituir a una mujer muerta, tal vez ahora acepte de una vez por todas que es inútil intentar ser humana cuando lo único que recibe a cambio es dolor.

De este modo, aunque sea cada uno por su cuenta, todos los Sintéticos a los que hemos conocido están llegando a la misma conclusión. Porque librando su propia batalla tenemos a Niska. La que más parecía estar en contra de los humanos al principio pero que aun así aceptó jugar con sus reglas, no ha visto otra cosa de traición por parte de esos humanos. Primero participando en un juicio que fue de principio a fin una farsa, y luego con Laura llevando a sus enemigos a la puerta de su casa, poniendo en peligro a la única humana por la que se sacrificaría ahora mismo.

Y aunque lo de Laura no haya sido ni mucho menos intencionado, la conclusión de Niska es más que acertada: si el propio humano que la creó y le dio una consciencia lo hizo sólo para tener el sustituto de una familia para su hijo, es decir, lo hizo por un motivo totalmente egoísta, ¿qué no harían con ella el resto de humanos que sólo la ven como un objeto al que usar?

Y por último tenemos la otra cara de la moneda. Los humanos que por un motivo u otro sienten la necesidad de convertirse en máquinas para así dejar de sufrir. Y aunque en el caso de Sophie la marcha de Mía (y encima en unas circunstancias bastante complicadas, pues era cuando Mía ya había aceptado que los humanos no merecen la pena) sólo ha servido para que esté más decidida que nunca a seguir siendo una máquina; con Rennie hemos visto el ejemplo contrario.

Por tanto, parece que todavía hay esperanzas para que los humanos sigan siendo humanos… La cuestión es si podrán seguir siéndolo cuando los Sintéticos continúen con su revolución.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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